Túnez

UNICEF brinda apoyo a los espacios acogedores para los niños desplazados por el conflicto en la zona fronteriza de Túnez con Libia

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© UNICEF/NYHQ2011-0489/Ramoneda
Una voluntaria de UNICEF trabaja con un niño en un espacio acogedor para los niños en un campamento de tránsito localizado en la zona de Túnez fronteriza con Libia. El campamento alberga a nacionales de terceros países que residían en Libia.

Por Roshan Khadivi

RAS DJIR, Túnez, 28 de marzo de 2011. Tomada de la mano de otros niños, Samia (nombre ficticio), de siete años de edad, hace la ronda y canta en un centro acogedor para los niños ubicado en una tienda de campaña en el campamento de tránsito de Shousha.

Antes de que se desencadenaran los disturbios hace casi un mes, Samia vivía con sus padres cerca de Trípoli. Hoy, en cambio, vive en una pequeña tienda de campaña en un campamento de refugiados en Túnez, cerca de la frontera con Libia, donde se han refugiado unas 6.000 personas.

El espacio acogedor para los niños, donde Samia y los demás niños dibujan, juegan y cantan bajo el cuidado de varias voluntarias, cuenta con el apoyo de UNICEF y Save the Children. En su mayoría, las voluntarias son maestras primarias de la cercana ciudad de Ben Guardene.

"Se sienten más seguros"

Los niños alojados en el campamento también reciben ayuda de psicólogos de UNICEF que evalúan las necesidades específicas de cada niño y su familia para brindarles la ayuda que requieran.

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Una trabajadora voluntaria de Save the Children, una de las organizaciones aliadas de UNICEF en las labores de respuesta a la crisis del Libia, en un espacio acogedor para los niños de un campamento de tránsito en la frontera de Túnez con ese país vecino.

“Los niños recién llegados suelen ser extremadamente silenciosos y apagados”, explica Monira, una de las voluntarias de UNICEF mientras escoge hojas de papel y lápices de colores de un conjunto de materiales para las actividades de desarrollo en la primera infancia de UNICEF.

“Pero después de unos pocos días, comienzan a dibujar, a jugar y a cantar, ya que se sienten más seguros de ellos mismos y del mundo que les rodea”, agrega Monira, mientras los niños comienzan a dibujar.

Apoyo a las mujeres

En el espacio acogedor para los niños del campamento de Shousha se llevan a cabo actividades en tres turnos consecutivos para satisfacer las necesidades de los niños y niñas de edades diversas.

“Muchas de las madres traen a sus hijos al espacio acogedor para los niños y se dirigen luego a una tienda de campaña dedicada exclusivamente a ellas que tiene a su cargo una organización humanitaria aliada”, comenta Lisa Deter, de la organización Save the Children. “De esa manera, las madres disponen de más tiempo libre, además de la oportunidad de conocer a otras mujeres, enterarse de cuáles son los recursos disponibles y descubrir de qué manera se pueden prestar ayuda las unas a las otras”.

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Un niño sonriente conversa con una psicóloga en un espacio acogedor para los niños localizado en un campamento de tránsito en Túnez, que alberga a refugiados provenientes de Libia. El espacio acogedor para los niños cuenta con el respaldo de UNICEF.

En esa tienda de campaña las mujeres pueden realizar otras actividades, como tomar clases de defensa personal. En este campamento de tránsito se registraron recientemente dos agresiones de hombres contra mujeres que se encuentran bajo investigación.

Nacionales de terceros países

En las tres semanas transcurridas desde la llegada de la familia de Samia, el campamento de Shousha ha estado recibiendo nuevos ocupantes todos los días, aunque también se han producido muchas partidas. En la medida en que continúe el conflicto al otro lado de la frontera, la situación en los campamentos de tránsito seguirá siendo inestable.

En su mayoría, las familias instaladas en el campamento están constituidas por nacionales de terceros países que emigraron a Libia buscando empleo. Samia es hija de inmigrantes iraquíes que viajaron a Libia con la esperanza de vivir una existencia mejor en condiciones más estables. Ahora, sin embargo, se encuentran en un campamento en Shousha, pensando en la posibilidad de asentarse en otro país.

Muchos refugiados no pueden volver a sus países de origen debido a que en ellos persisten las condiciones peligrosas. Otros, en cambio, solicitan ayuda a diversas organizaciones humanitarias para ser repatriados. Los organismos de las Naciones Unidas colaboran con las autoridades tunecinas y otros aliados para garantizarles un retorno seguro.


 

 

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