RD Congo - País en crisis

Decenas de miles de personas huyen de la violencia de las milicias en la región oriental de la República Democrática del Congo

Imagen del UNICEF
© UNICEF
Varios niños esperan que se les entreguen materiales escolares en las cercanías del campamento de refugiados de Tche, en la región oriental de la República Democrática del Congo.

BUNIA, República Democrática del Congo, 15 de febrero de 2005 – Decenas de miles de habitantes del distrito de Ituri, en el extreme nororiental de la República Democrática del Congo, se han visto obligados una vez más a abandonar sus hogares, y ahora se refugian en pequeños grupos a la sombra de las palmeras o se guarecen bajo láminas de plástico.

Las milicias han redoblado sus ataques, en los que destruyen aldeas y matan a niños y niñas de corta edad. En la última semana creció de manera notable el número de personas que tratan de protegerse de la violencia.

Con la excepción de varios sitios protegidos por las tropas de las Naciones Unidas, no existen lugares seguros. Los hombres y niños armados que forman parte de las milicias están en todos lados. Hasta ahora, unas 50.000 personas han logrado refugiarse en los sitios protegidos, pero se calcula que hay entre 30.000 y 35.000 personas más que todavía buscan refugio.

Cinco grupos de milicianos, con objetivos no muy claros pero con tácticas similarmente brutales, controlan partes del distrito de Ituri. Todos los que recorren estos campos magníficos tropiezan sucesivamente con un puesto de control tras otro. Primero se entra al territorio del “FNI”, luego al del “UPC”, después al del “FAPC”, posteriormente al del “FRPI”, a continuación al de “PUSIC”… Las iniciales cambian, pero las tácticas siguen siendo las mismas.

Se suele decir que el conflicto en la República Democrática del Congo es de carácter étnico o tribal, y a veces lo es. Pero en la actualidad la lucha es por los recursos. Las milicias quieren apropiarse de los vastos recursos minerales de la región, como el oro, los diamantes, el coltan (columbita-tantalita, que se emplea en los teléfonos móviles) y el uranio. Los milicianos tratan de imponer de manera errática unos controles aduaneros sobre las personas que cruzan el Lago Albert o que atraviesan “sus” territorios.

La República Democrática del Congo ha sido escenario de uno de los conflictos más sangrientos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que en los últimos seis años han perdido la vida casi cuatro millones de personas, en su mayoría civiles y niños. Aunque hay elecciones anunciadas para junio de 2005, persiste la inestabilidad.

Los organismos de socorro temen por la suerte de decenas de miles de personas ocultas en el monte

Once niños, que ahora se albergan en un campamento transitorio en Ituri, sufrieron en carne propia las consecuencias de esa situación. Esos niños, como muchos otros, fueron reclutados por la fuerza como niños soldados. Los milicianos los raptaron y los obligaron a portar armas y a realizar actos de espionaje en la primera línea de batalla. Esos niños se acercaron al personal del UNICEF el sábado 12 de febrero para ser desmovilizados y poder reunirse con sus familias.

Rachel Claudine Maskini, una niña de 14 años de edad, se dio cuenta que ya no había paz en su país el viernes 4 de febrero, cuando escuchó los disparos. “Corrí a esconderme con mi padre”, explicó la niña.

“Él estaba oculto a mi lado, entre la alta vegetación, cuando un miliciano se acercó y le disparó. Aunque yo tenía miedo, no me levanté de dónde estaba. Finalmente, todos pudimos huir y llegamos aquí, a Kafe. Quemaron todo. Lo que deseo ahora es conseguir ropa y poder reanudar mis estudios”, agregó. Rachel comparte con otros seis miembros de su familia un albergue provisional que consiste en un armazón cubierto con láminas de plástico.

No muy lejos de Kafe se encuentra el campamento de Tche, que ha crecido de manera desmesurada en semanas recientes. Hoy lo ocupan unas 13.000 personas que han huido de los combates. La supervivencia de esas personas depende de la ayuda alimentaria y su única protección contra los elementos son las láminas de plástico.

Los organismos de socorro temen por la suerte de las decenas de miles de personas que se ocultan en el monte y que necesitan ayuda. Resulta imposible saber cuántas de esas personas llegarán sanas y salvas a la seguridad que ofrecen los campamentos.

Se esperaba que varios centenares de niños acudieran a la primera entrega de materiales y elementos escolares en la escuela primaria Losandrema Akpalo, que estableció con premura el UNICEF hace pocos días cerca del campamento de Tche. Sin embargo, se hicieron presentes más de 1.200 niños y niñas.

La vida en el campamento ya ha adquirido visos de normalidad, pero fuera de él continúa el terror. Dentro y fuera del campamento hay un desfile constante de personas. Muchas de ellas son mujeres y niñas cubiertas con coloridos chales, que cargan sobre sus cabezas leña o bolsas de maíz, o que llevan bebés sobre sus espaldas. A pesar de que sus vidas vuelven a sufrir una violenta conmoción, se muestran alertas y sonrientes.


 

 

Vídeo (en inglés)

14 de febrero de 2005:
Chris Niles informa sobre la situación de los miles de desplazados que han buscado refugio en el campamento de Tche, en el distrito de Ituri de la República Democrática del Congo.

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