Panorama: Yemen

Una estudiante hace oír su voz en defensa de la educación de las niñas en Yemen

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2011/Al-Zubairy
A los alumnos varones del octavo grado de la escuela Al-Hussein Ben Ali del distrito de Fara’ Al-Udain, en la provincia yemenita de Ibb, no les molesta sentarse en el suelo para que las niñas de la aldea sigan asistiendo a clase.

Por Mohammed Al-Asaadi

IBB, Yemen, 3 de octubre de 2011. En esta aula repleta de adolescentes de la escuela Al-Hussein Ben Ali, en Al-Mazahin, reina un espíritu de armonía. Los niños se sientan de buena gana en el suelo para dejar que las niñas ocupen los pocos pupitres disponibles. "Mientras nuestras hermanas sigan asistiendo a clase, no tenemos ningún problema en sentarnos en el suelo", afirmó Ismail (15 años), mientras los compañeros que le rodean asienten con la cabeza.

En defensa de la educación de las niñas

El año pasado asistieron a la escuela Al-Hussein Ben Ali  674 estudiantes, de los cuales algo menos de la mitad fueron niñas. "Nuestra escuela registró un aumento del 5% en la matriculación de las niñas con respecto a la tasa del ciclo 2006-2007”, señala Saleh Asaad Hazza, director del centro.

Para llegar a la escuela, Salwa Hussein Naji (16 años)debe caminar durante dos horas bajo los intensos rayos del sol junto a sus dos hermanas y tres hermanos más pequeños. Salwa, que viste un tradicional nicab negro con un velo que sólo deja ver sus ojos, se refiere a la importancia de que las niñas reciban educación y habla sobre las creencias erróneas de sus mayores.

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La Escuela Al-Hussein Ben Ali es uno de los 10 centros acogedores para los niños del distrito de Fara’ Al-Udain, en la provincia yemenita de Ibb, que reciben apoyo de UNICEF. Según Salwa Naji, integrante del consejo de estudiantes de la escuela, ésta nunca había estado tan limpia ni había sido tan acogedora.

“La generación de nuestros padres y las anteriores tuvieron tasas de analfabetismo muy elevadas", señaló. "Resulta muy difícil convencer a esas personas de que la educación es importante para sus hijos e hijas, porque les estamos hablando de algo que ellos ni siquiera han conocido".

Salwa, que se toma con mucha seriedad su papel de defensora de la educación de las niñas, alienta a las chicas de su aldea a que vayan a la escuela. "Las mujeres de mayor edad, especialmente, tienden a no escuchar lo que les digo", comenta con resignación. "Pero, de cualquier manera, yo le sigo hablando de los beneficios de la educación escolar".

Escuelas acogedoras para los niños y niñas

La escuela Al-Hussein Ben Ali es uno de los 10 centros de enseñanza acogedores para los niños y niñas del distrito de Fara’a Al-Udain, cuyo director educativo, Jalal Faris Shaj’e, atribuye a UNICEF gran parte del éxito logrado por esas escuelas.

“Esperamos poder aumentar el número de escuelas acogedoras para los niños", afirma. "En este distrito funcionan 73 escuelas que tienen un total de 28.028 estudiantes, de los cuales un 44% está compuesto por niños. Hemos seleccionado 20 de esos centros con la esperanza de que UNICEF decida convertirlos en escuelas acogedoras para los niños".

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“Si no hubiera tenido la oportunidad de seguir estudiando, no habría podido llegar tan lejos", afirma Salwa Naji (16 años), que aboga por la educación de las niñas.

Salwa es un claro ejemplo de una estudiante que ha resultado beneficiada por la iniciativa de escuelas acogedoras para la infancia. No hace mucho, se vio obligada a dejar de estudiar durante un año porque su padre perdió su empleo. Sin embargo, gracias al apoyo de UNICEF, la niña pudo reanudar su educación y ahora tiene esperanzas de llegar a ser doctora algún día.

”La principal razón por la que pude reanudar mis estudios fue porque, gracias al apoyo de UNICEF, mi escuela se convirtió en un centro acogedor para los niños y las niñas", explica. "Tanto yo como mis hermanos y hermanas obtenemos material y elementos escolares sin cargo y no tenemos que pagar matrícula. Y además, recibimos alimentos de otros organismos humanitarios".

Marcar la diferencia

Pese a que las tasas nacionales de matriculación escolar primaria de las niñas yemenitas han aumentado de manera sostenida desde 1990, aún se encuentran por debajo de la de los varones, ya que la relación entre niñas y niños aumentó del 45% en 1990 al 66% en 2009.

No hay duda de que la educación está marcando una gran diferencia en las vidas de los estudiantes de la región, como señala la propia Salwa. “Si no hubiera tenido la oportunidad de seguir estudiando, no habría podido llegar tan lejos", afirma la niña.

El negro de su nicab puede haberse descolorido un poco por esas dos horas de marcha diaria bajo el sol abrasador, pero su decisión de estudiar y de llegar a recibirse de doctora sigue iluminando, más brillante que nunca, el futuro de Salwa.

 


 

 

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