Sudán

Las escuelas del Sudán meridional ofrecen renovadas esperanzas a los niños afectados por la guerra

JUBA, Sudán, 11 de agosto de 2010 – Mark, de 19 años, es un joven con una excepcional firmeza de carácter y capacidad de recuperación. Se trata de un ex niño soldado cuya familia fue fracturada por la guerra civil, como las de miles de jóvenes compatriotas suyos.

VÍDEO: UNICEF informa sobre el regreso a la escuela de los niños y niñas afectados por la guerra en el Sudán meridional.

Hace ocho años, cuando tenía apenas 11 años, Mark quedó separado de sus padres durante un estallido de violencia en su aldea, cerca de Jartum, la capital de Sudán. Cuando los soldados atacaron a un grupo de habitantes que recogían agua en un pozo comunitario, Mark huyó en una dirección y los demás miembros de su familia en otra. La madre de Mark murió en ese ataque.

El niño se vio obligado a vagar solo sin rumbo fijo, cruzando en varias ocasiones las fronteras de su país y luchando constantemente por sobrevivir. Mark es realista con respecto a su situación presente y está más interesado en su futuro, porque sabe que depende de la educación que reciba.

La lucha por la supervivencia

"Soy dinka," dice Mark, en referencia a su origen étnico. “De los niños dinka se espera que desde muy jóvenes —alrededor de los 12 años, por lo general— se valgan por ellos mismos y no dependan de sus familias”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Mark, de 19 años, que cursa estudios primarios en Juba, la ciudad más grande del Sudán meridional, es un ex niño soldado que quedó separado de su familia cuando tenía 11 años.

Cierto tiempo después de perder a su madre y de quedar separado de su familia, Mark se unió a un grupo rebelde que combatía contra las fuerzas del Gobierno de Sudán. Para el niño, fue una manera de sobrevivir. En las filas rebeldes recibió vestimenta y alimentación, aunque ninguna paga.

Mark permaneció en el grupo durante tres años, aunque se sintió desilusionado con la vida militar tras ser testigo de las muertes horribles en combate de varios niños soldados como él. Cuando se le  presentó la oportunidad, desertó como polizón en una embarcación que navegaba rumbo al sur por el río Nilo.

Cuando la embarcación llegó a Juba, la ciudad más grande del Sudán meridional, Mark desembarcó. Aquí se enteró de que el gobierno regional había organizado con la colaboración de UNICEF la campaña “De regreso a la escuela”, cuyo objetivo consistía en ayudar a los niños y niñas a ponerse al día con sus estudios, tras el retraso sufrido como consecuencia del conflicto armado. En la actualidad, Mark cursa estudios primarios en esta ciudad, por lo que se siente muy afortunado.

De regreso a la escuela

La escuela donde estudia Mark fue construida con respaldo de UNICEF y varios aliados para ayudar a los niños y jóvenes que se retrasaron sustancialmente en sus estudios debido a la guerra. Los alumnos de la escuela de Mark asisten a clases en árabe e inglés, un idioma que muchos desean aprender porque consideran que les abre las puertas al mundo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Miles de niños sudaneses fueron reclutados como soldados durante la guerra civil de esa nación africana. Muchos de ellos han comenzado ahora a regresar a la escuela.

Mark dice que le gustaría estudiar medicina o alguna otra carrera que le capacite para colaborar con la reconstrucción de su país, devastado por varias décadas de conflicto armado.

Pese a los logros de este programa, en la parte meridional de Sudán la educación continúa afrontando muchos obstáculos. El gobierno regional aún no ha logrado concretar en la práctica la eliminación de las tasas escolares, aprobada oficialmente hace un tiempo. Debido a ello, muchas familias todavía tienen problemas para hacerse cargo del costo de la educación de sus hijos e hijas. Mark, que ni siquiera cuenta con apoyo de su familia, trabaja todas las tardes en un puesto de venta de refrescos para pagar su educación primaria. A pesar de ello, tiene esperanzas de completar el ciclo secundario e ir a la universidad.

Unidad en la educación

Mark tiene plena conciencia de que su vida cotidiana dista de ser perfecta. Pese a que en el Sudán meridional reina una delicada paz desde hace cinco años, persiste un estado de incertidumbre política. Mark señala, además, que Juba carece de hospitales, caminos y saneamiento adecuados, y que tampoco cuenta con otros elementos básicos de infraestructura.

Uno de los grandes logros de la pacificación, sin embargo, es el acceso a la educación con que cuentan ahora los niños y niñas de la región. Las familias del Sudán meridional comprenden la importancia a largo plazo de la educación de sus hijos, incluso de las niñas, que en la clase de Mark constituyen una sexta parte del alumnado. En esa escuela, que recibe ayuda de UNICEF, los niños y niñas de orígenes étnicos y tribales diversos estudian juntos por primera vez después de largos años de sangrientos enfrentamientos entre las diferentes comunidades.

"Esto es lo que nos da esperanzas”, dice Mark. "Que ahora, todos estamos unidos”.


 

 

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