Sri Lanka

La educación revitaliza a las comunidades desplazadas de Sri Lanka

Por Rob McBride

BATTICALOA, Sri Lanka, 4 de mayo de 2010 – En una escuela que volvió a abrir sus puertas recientemente en esta apartada localidad de Sri Lanka oriental se escucha el rítmico canto de los niños que recitan la lección del día. Se trata de niños y niñas que están aprendiendo a leer y escribir tras haber tenido que interrumpir su educación escolar debido al conflicto armado.

© UNICEF/Video
VÍDEO UNICEF: 1 de mayo de 2010: El corresponsal de UNICEF, Robert McBride, informa sobre las labores de educación en las zonas de Sri Lanka afectadas por los conflictos armados.

Muchos de los alumnos de esta escuela pertenecen a familias desplazadas por la violencia que azotó a Sri Lanka durante una guerra civil que duró más de dos décadas. Algunos de ellos también sufrieron las consecuencias del devastador tsunami que barrió las costas del Océano Índico hace más de cinco años.

De regreso a clases

Para Sinnathurai, una niña de 11 años de edad cuya familia y comunidad fueron desplazadas debido al prolongado conflicto armado de Sri Lanka, ésta es la primera vez que regresa a un aula desde 2006.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Video
Niños y niñas desplazados de regreso a clases. Se trata de niños cuyas familias debieron reasentarse en la región oriental de Sri Lanka tras haber sido desplazadas por los conflictos armados.

“Después que nos vimos obligados a abandonar nuestro hogar, mi madre tuvo que dedicar mucho tiempo a recoger leña”, explica Sinnathurai. “Y yo tuve que ayudar cuidando a mis hermanos y hermanas más pequeños”.

Sin embargo, Sinnathurai ha vuelto ahora a clases. Cuando la maestra le llama al frente, la niña pronuncia cuidadosamente cada palabra de la lección del día mientras sus compañeros repiten lo que ella va diciendo. Sus voces se mezclan con las de otros niños y niñas que repiten la lección en un aula vecina.

La maestra, Arulayah Thivyathevu, comenta que el espacio y los recursos de la escuela son limitados. Los docentes deben reunir a niños y niñas de diversos grados en una misma clase y emplear un programa común para todos, lo que dificulta la enseñanza y el aprendizaje. UNICEF brinda apoyo a las escuelas para niños desplazados, a las que suministra mobiliario, material didáctico , láminas de plástico para dividir las aulas y otros recursos.

Un refugio seguro

Dhanushiha y Dilushana, hermanas de 11 y 8 años, respectivamente, han hallado estabilidad y un refugio seguro en la escuela. La madre de las niñas fue violada y asesinada durante el conflicto y Dhanushiha y Dilushana tuvieron que valerse por sí solas con la limitada ayuda de sus vecinos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Video
Las escuelas les brindan estabilidad y seguridad a los niños en circunstancias inestables. En Sri Lanka, los maestros han acompañado a sus alumnos durante el proceso de desplazamiento y les ayudan durante su reasentamiento.

“Mi hermana hace todo por mí”, dice Dilushana. “Me lava la ropa, me ayuda con los deberes escolares, me peina y me ayuda a lavarme”.

La larga experiencia de UNICEF con los niños en situaciones de emergencia demuestra que la educación es la base fundamental de la estabilidad para los niños que se recuperan de los conflictos armados. Según Brenda Haiplik, Jefa de Educación de la Oficina de UNICEF en Sri Lanka, la educación tiene una importancia fundamental para la reconstrucción de la vida comunitaria después de los conflictos armados.

“La educación trae paz y estabilidad a las comunidades”, explica Haiplik. “Además, los niños regresan a sus hogares con mensajes muy útiles sobre la higiene, la salud y la protección”.

La participación de la comunidad

Las escuelas para niños reasentados de Sri Lanka dependen en gran medida de la participación de las comunidades para su funcionamiento. En la escuela de Thigilivaddai, que volvió a funcionar hace un año, los padres y madres se organizaron en equipos para mantener la limpieza y reparar las instalaciones.

El director de la escuela, Rasiah Jeevaratnam, dice que de manera similar a lo que les ha sucedido a muchas comunidades reasentadas, el centro que dirige no fue bien recibido por sus nuevos vecinos. Agrega, sin embargo, que la firme voluntad de los alumnos y la participación activa de los progenitores hicieron posible que la situación se normalizara lentamente.

“Ahora”, dice Jeevaratnam, “los niños se sienten capaces de lograr cualquier cosa que se propongan”.


 

 

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