Panorama: Nigeria

Mediante el Proyecto de Educación de las Niñas se trata de que las estudiantes nigerianas vuelvan a las aulas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nigeria/2007/Nesbitt
En colaboración con el Proyecto de Educación de las Niñas, UNICEF ha distribuido en forma gratuita materiales escolares a 720 establecimientos de educación en la región septentrional de Nigeria, ayudando de esa manera a que las familias de la región puedan enviar a sus hijas a clases. Wasila (centro), de 10 años de edad, es una de las niñas beneficiadas por el proyecto.

Por Christine Jaulmes

BAKORI, Nigeria, 11 de abril de 2007 – Llenos de entusiasmo, los alumnos y alumnas de la Escuela Primaria de Nadabo, que funciona en la pequeña población de Bakori, en Nigeria septentrional, trotan formando un círculo en el patio de la escuela. Los estudiantes se divierten durante una clase de gimnasia que dirige una maestra.

Pese a que tanto los niños como las niñas visten uniformes blancos y verdes, las niñas van cubiertas también con un largo velo conocido localmente como hijab. Se trata de una prenda tradicional de la cultura hausa que se usa en toda la región.

Mientras tanto, otro grupo de niños y niñas se congrega fuera de escuela. Estos niños no visten uniforme. Muchos de ellos transportan sobre la cabeza grandes bandejas cargadas de diversos productos, como panecillos y maní, que esperan vender a los niños más afortunados.

Un 40% de los niños no va a la escuela

Entre los niños que trabajan se encuentra Jamila, una niña de 12 años que se dedica a la venta domiciliaria de verduras. Jamila abandonó sus estudios hace cuatro años.

“Dejé de estudiar en 2003, cuando estaba en segundo grado”, explica Jamila. “Tuve que dejar la escuela porque no tenía uniforme. Mi madre quería que trabajara para que ganara algo de dinero y algún día tuviéramos suficiente para comprar el uniforme”.

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Jamila (centro), de 12 años de edad, vende verduras a las amas de casa. Hace cuatro años, Jamila se vio obligada a abandonar sus estudios porque su familia carecía de medios para comprarle el uniforme escolar.

Jamila es una de las muchas niñas de familias pobres que se han visto obligadas a abandonar sus estudios en la región septentrional de Nigeria, donde un 40% de los niños en edad escolar no asiste a clases.

Ante ese creciente desafío, el Gobierno de Nigeria, UNICEF y otros aliados han puesto en marcha el Proyecto de Educación de las Niñas. Los objetivos principales de esa iniciativa consisten en aumentar el número de niños y niñas que asisten a clases y reducir las disparidades de género en el estudiantado escolar primario y secundario. El proyecto, que se pudo iniciar gracias a 50 millones de dólares que le asignó el Reino Unido, cobra ímpetus vertiginosamente.

Distribución de materiales escolares

Al igual que Jamila, Wasila, de 10 años de edad, recuerda lo que sintió hace un año, cuando sus padres le pidieron que dejara de estudiar. “Mis padres me pidieron que abandonara la escuela y que trabajara para ayudar a mantener a la familia”, recuerda. “Eso no me gustó, y me hizo muy infeliz. Tanto que me sentí afiebrada”.

Felizmente, Wasila no se ausentó de la escuela durante mucho tiempo, ya que gracias al Proyecto de Educación de las Niñas se distribuyeron materiales escolares en más de 700 escuelas de la región septentrional de Nigeria, lo que representó un enorme alivio para las finanzas de su familia, entre muchas otras.

“Después que mi hija abandonó sus estudios, me enteré de que la escuela había recibido materiales de instrucción, como mochilas y libros y cuadernos”, explica Sani Hudu, padre de Wasili y de seis hijos más. “Eso despertó mi interés y decidí que fuera de nuevo a la escuela”.

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Cargando sobre sus espaldas mochilas que les suministró UNICEF, los alumnos y alumnas de la Escuela Primaria de Nadabo, en la localidad de Bakori, en la región septentrional de Nigeria, toman parte en una clase de educación física.

La importancia de la educación

Al regresar a la escuela, Wasila se encontró con un ámbito de aprendizaje amplio y cómodo. “Todo está limpio”, comenta al referirse a su escuela, que fue reconstruida con fondos suministrados por el Proyecto de Educación de las Niñas. La escuela cuenta ahora con bombas de agua y letrinas separadas para los niños y las niñas. Los docentes también han resultado beneficiados por el proyecto, ya que reciben capacitación suplementaria.

“La educación es importante, por ejemplo, porque una puede llegar a ser doctora y ayudar a las mujeres a dar a luz sin peligro”, apunta Wasila, que es muy estudiosa y obtiene las mejores calificaciones de su clase. La niña se toma su educación muy seriamente, ya que sabe que en Nigeria hay muchas niñas que no podrían, como le sucedió a ella, recuperar sus sueños.

Después de clases, a Wasila le gusta leerle a su padre, para demostrarle lo que ha aprendido en la escuela. Las buenas calificaciones de la niña logran despertar una sonrisa en el rostro generalmente serio del Sr. Hurdu, quien lucha desde hace tiempo para mantener a sus siete hijos con su modesta jubilación.
Padre e hija están acompañados por el hermano menor de Wasila. Alentado por su hermana mayor, el niño se prueba la mochila escolar azul que su hermana recibió de UNICEF. En la tapa de la mochila hay una inscripción en idioma hausa que dice: “Llévame a la escuela”.


 

 

Vídeo (en inglés)

April 2007:
UNICEF correspondent Kun Li reports on the Girls’ Education Project in northern Nigeria.

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