Panorama: Nicaragua

Escuelas adaptadas a la niñez estimulan el amor propio de las niñas

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2005/Stark-Merklein
Niños y niñas estudian juntos en la escuela Victoria Rayo.

LIMAY, Nicaragua/NUEVA YORK, 28 de octubre de 2005 – La escuela primaria Victoria Rayo en Limay, provincia de Estelí, al norte de Nicaragua, ha sufrido cambios notables desde que se incorporó a la Iniciativa de escuelas amigas y saludables que se inició en ese país en 2003. Se han reparado las instalaciones hidráulicas y sanitarias, a los niños se les sirve una comida diaria y las aulas están decoradas con materiales pedagógicos.  

Y lo que es aún más importante: los maestros y los padres y madres están muy pendientes de la enseñanza que se imparte.

“No toleramos ninguna discriminación de género”, dice Alex Bismar, director de la escuela. “Como estrategia”, añade, “hacemos que los niños y las niñas realicen las mismas tareas, tal como la limpieza.  

“Si los varones protestan, les explicamos por qué las personas no deben estar limitadas por los estereotipos, por qué las mujeres pueden hacer lo que hacen los hombres, y viceversa. Ahora, los alumnos participan en tareas que no son típicas de hombres, no solo en la escuela sino también en casa”.

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Alex Bismar, director de la escuela primaria Victoria Rayo, con Liliam Espinoza (de blusa roja) y otros estudiantes.

Un estudio sobre la violencia contra la infancia

Los niños y niñas latinoamericanos que fueron consultados para un estudio sobre la violencia contra la infancia comisionado por el Secretario General de las Naciones Unidas expresaron que se hallaban expuestos diariamente a diversas formas de violencia entre sus progenitores, incluido el abuso de la madre por su pareja. Un amplio grupo de los encuestados opinó que las niñas sufren la mayor cantidad de abusos sexuales. El profesor Paulo Sérgio Pinheiro, experto independiente nombrado para dirigir el proyecto, presentó los resultados preliminares del estudio en la Asamblea General de las Naciones Unidas a principios de este mes.

"Niños y niñas de todos los continentes me han hablado de su sufrimiento ante la violencia habitual que padecen en sus hogares, escuelas y otras instituciones, tanto física como 'interiormente'", dijo Pinheiro en las Naciones Unidas. "Me han dicho cómo la aprobación y la aceptación de esa violencia por parte de los adultos los perturba. El objetivo del estudio debe ser garantizar que los niños y niñas disfruten de la misma protección que los adultos".

El estudio, que se publicará en 2006, ofrecerá la primera visión detallada de cómo los niños experimentan la violencia a nivel mundial y lo que debe hacerse para evitar y poner fin a esa violencia.

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Alex Bismar and his fifth grade students.

Prohibir la violencia

En la escuela modelo adaptada para la niñez de Nicaragua, cualquier forma de violencia está prohibida. “Discutimos en clase cómo resolver un conflicto sin recurrir a la violencia”, explica Bismar, “y hablamos abiertamente acerca del machismo y los  estereotipos de género”.

 “Cuando un estudiante nos habla de un conflicto y una paliza en su casa, presentamos el caso en la reunión de padres y maestros que celebramos habitualmente”, dice Bismar. “No señalamos a los padres en público”, agrega, “pero hablamos del tema en términos generales”.

El Ministerio de Educación, en cooperación con los ministerios de Salud y Medio Ambiente, la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, la Organización Panamericana de la Salud y UNICEF, está aplicando en Nicaragua la Iniciativa de escuelas amigas y saludables. En la actualidad, 184 escuelas se han incorporado a esta iniciativa.

Las escuelas amigas y saludables estimulan el amor propio de las niñas
 
Los estudiantes eligen a su propio gobierno estudiantil mediante un proceso que refleja el proceso democrático electoral y enseña importantes responsabilidades cívicas, al ofrecer a los niños y niñas las mismas oportunidades de resultar electos y de establecer una capacidad de liderazgo.

En la cultura patriarcal de Nicaragua, las niñas prosperan en el ambiente más civilizado de la escuela. Muchos gobiernos estudiantiles están dirigidos por niñas que dan fe del impacto positivo de los nuevos papeles que desempeñan.

Liliam Espinoza, de 11 años y presidenta del gobierno estudiantil de la escuela Victoria Rayo desde el año pasado, irradia confianza en sí misma. Nada le detiene cuando comienza a enumerar los logros de su escuela y lo que ha conseguido, puesto que los alumnos tienen una participación activa en los asuntos escolares.

“Yo era muy tímida cuando comencé a trabajar con el gobierno estudiantil”, dice con una amplia sonrisa, “pero ya no lo soy”.

Liliam dice que trabajar como delegada de los estudiantes le enseñó mucho. Ella y sus compañeros organizaron actividades deportivas y limpiaron la escuela, pero también tenían asiento en el consejo escolar, junto con los padres, madres y maestros, y protegían celosamente la integridad del proceso electoral que dirigían.

“Sabemos mucho más gracias al gobierno estudiantil”, dice ella y agrega: “Tenemos opiniones más firmes y podemos expresarnos mejor”.

No es fácil modificar actitudes y conductas que culturas centenarias han inculcado a los hombres y las mujeres. Según Bismar, “llevará un buen tiempo cambiar, pero con el nuevo modelo escolar, la perspectiva de nuestros maestros y progenitores ya se ha ampliado”.


 

 

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Sitio de La Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas
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