Panorama: México

Los centros comunitarios de la Ciudad de México ofrecen oportunidades de aprender a los niños y niñas indígenas

Por Thomas Nybo

El "Estado mundial de la infancia de 2012: Niñas y niños en un mundo urbano", el informe más importante de UNICEF, fue presentado el 28 de febrero en Ciudad de México para llamar la atención sobre los niños en las zonas urbanas. Mil millones de niños viven en las zonas urbanas, una cifra que está aumentando rápidamente. Sin embargo, las disparidades dentro de las ciudades revelan que muchos de ellos carecen de acceso a escuelas, a centros de salud y a servicios de saneamiento, a pesar de vivir junto a estos servicios. Este artículo forma parte de una serie que destaca las necesidades de estos niños.

CIUDAD DE MÉXICO, México, 23 de marzo de 2012. Para Lucía Argüelles (13 años), el viaje hasta el hospital comienza muy temprano.

VÍDEO: 21 de febrero de 2012. El corresponsal de UNICEF, Pedro Bujalance Andrés, informa sobre los centros comunitarios de la Ciudad de México que brindan oportunidades de aprendizaje a los niños indígenas.  Véalo en RealPlayer

 

Lucía vive en la Ciudad de México, en una vivienda precaria de habitación única que comparte con los otros cinco integrantes de su familia. La familia se trasladó a la capital desde las montañas de Veracruz para que Lucía pudiera recibir tratamiento contra el lupus, una enfermedad autoinmunológica que le diagnosticaron hace un año.

Un calvario frecuente

El padre de Lucía acompaña a la niña en su habitual recorrido hasta el hospital. Ambos se levantan a las cinco de la mañana, se visten a la luz del único bombillo de la vivienda e inician la marcha cuando aún no ha aclarado el día. Lucía lleva todos sus medicamentos e historial médico en una bolsa de plástico mientras camina con su padre hasta la estación del metro. Allí suben a un tren abarrotado, y cuando llegan a su estación de destino deben realizar otra larga caminata hasta el hospital.

Lucía pasa unas cinco horas entre médicos y programando futuras citas. Mientras pasa las horas en un consultorio médico, Lucía sueña con el lugar donde realmente le gustaría estar: un aula escolar.

“Quiero volver a clases porque me gusta estudiar, aprender a leer y escribir mejor”, explica. “Pero lo que más me gustaría es saber más matemáticas, saber sumar y multiplicar, hacer las cuentas. Eso es lo que más me gustaría saber”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
La Ciudad de México es un lugar de profundos contrastes, donde la prosperidad coexiste con la pobreza. Con frecuencia, a la ciudad llegan personas indígenas en busca de oportunidades, pero tanto ellos como sus hijos son objeto de exclusión.

La educación de los niños indígenas

Como muchos otros niños indígenas de las zonas urbanas de México, Lucía afronta muchos obstáculos cuando se trata de recibir educación. La capital de México, que cuenta con 19,3 millones de habitantes, es una ciudad de profundos contrastes, donde la prosperidad coexiste con la pobreza.

Con frecuencia, a la ciudad llegan personas indígenas en busca de oportunidades, pero tanto ellos como sus hijos son objeto de exclusión. Los adolescentes indígenas también afrontan diversos obstáculos que reducen sus posibilidades de estudiar, especialmente de cursar estudios secundarios. Entre esas barreras figuran el idioma, la carencia de documentos de identidad y las expectativas sociales de poder trabajar en lugar de estudiar.

Lucía, afortunadamente, asiste a un centro comunitario donde se ofrece educación no estructurada a los niños y niñas indígenas que no pueden estudiar en las escuelas ordinarias. En el centro comunitario, la niña y sus compañeros y compañeras estudian matemáticas, lectura y español, además de su propio idioma y su cultura.

“Muchos de los niños y niñas que vienen al centro comunitario no van a la escuela porque no tienen documentos de identidad o porque carecen de suficientes medios económicos para pagar su educación”, afirma Fernando Trinidad, coordinador general del centro. “Estamos abriendo centros comunitarios para los niños, niñas y jóvenes indígenas en toda la Ciudad de México con el propósito de que puedan seguir estudiando y labrarse un futuro mejor”.

 

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Un niño en una clase de educación en un centro comunitario de la Ciudad de México.

Los centros comunitarios forman parte de una iniciativa encabezada por el Ministerio de Educación en la Ciudad de México, que ofrece instrucción no estructurada a los niños, niñas y adolescentes indígenas de las zonas urbanas marginales.

UNICEF también colabora con el Gobierno de México en pro de la vigencia del derecho de los niños a la educación mediante el apoyo a la puesta en práctica de políticas públicas orientadas a garantizar su acceso a la educación. El organismo internacional también presta apoyo técnico que posibilita que los niños como Lucía disfruten de las mismas oportunidades que los demas.

Decidida a aprender

Lucía se esfuerza por vencer a su enfermedad. Para ello, trata de no faltar nunca a sus citas médicas. Además, ayuda a sus padres con las labores del hogar y cuida a sus tres hermanos.

“Tengo que ir al hospital cada ocho días, para que me den inyecciones contra el lupus”, explica. “Hasta hace poco, eso me impedía ir a la escuela, pero ahora... voy a volver al hospital y me van a decir si puedo regresar a mi ciudad, en Veracruz, o si me tengo que quedar más tiempo aquí”.

Lucía dice que una de las cosas que le da más fuerzas es saber que dentro de poco tiempo regresará a la escuela, ya sea en la Ciudad de México o en su Veracruz natal. Es una meta que siente cada día más cerca.


 

 

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