Mauritania

Inmunización y enseñanza para los refugiados malienses en Mauritania

Imagen del UNICEF
© UNICEF 2012/Mauritania
Los alumnos asisten a clase en la nueva escuela del campamento para refugiados de M'Bera al sudeste de Mauritania.

Por Anthea Moore

M’BERA, Mauritania, 23 de mayo de 2012. El conflicto en Malí ha desplazado a cientos de miles de personas. En torno a 64.000 refugiados de Malí, incluidos 39.000 niños y niñas, viven ahora en un campamento para refugiados en M'Bera, al sudeste de Mauritania. El campamento es ahora el mayor asentamiento del distrito, con un tamaño tres veces superior al de la capital Bassikunou.

El Gobierno de Mauritania, los organismos de las Naciones Unidas y las ONG aliadas siguen prestando asistencia que salva vidas. La ayuda se diversifica ahora y es más completa, pues cubre servicios fundamentales de salud, educación y otros servicios para las personas necesitadas.

Las campañas, dirigidas por el Ministerio de Salud y con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, están actuamente en curso como parte de los esfuerzos desplegados para prevenir el brote de enfermedades en el congestionado campamento. Además se han establecido escuelas, restaurando así un muy necesitado sentido de la normalidad para los niños refugiados. Las escuelas también ofrecen un entorno protector y una plataforma para la difusión de mensajes sobre higiene y saneamiento para los niños.

Labores de inmunización

Teghala Wellet Mohamed y sus tres hijos de 4, 3 y 1 años fueron algunas de las primeras personas en llegar a M'Bera.

Cerca de su tienda de campaña se organizó una ceremonia oficial para dar la bienvenida al Ministro del Interior y Descentralización de Mauritania y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, que lanzaban una campaña de vacunación contra la poliomielitis. Esta iniciativa sucede a una campaña de vacunación contra el sarampión efectuada en marzo. Todos los hijos de Mohamed recibieron la vacuna oral contra la poliomielitis en el marco de esta campaña.

Mohamed sabe que los niños deben recibir un número de vacunas antes de cumplir el primer año de vida. Pese a que le resulta difícil nombrar las enfermedades objeto de las vacunas, se ha comprometido a garantizar que sus hijos estén todos protegidos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF 2012/Mauritania
Una refugiada maliense recibe una vacuna contra el sarampión en el marco de la actual campaña de inmunzación en M'Bera (Mauritania).

“Durante las campañas de vacunación en Malí siempre había una gran muchedumbre pues los jefes de poblado alentaron a las personas a traer a sus hijos", expresó. "Aquí se nos ha dado más información sobre la poliomielitis y de por qué nuestros niños necesitan vacunarse".

Los que corren más riesgo de quedar sin vacunar cuando llegan al campamento son los niños de comunidades nómadas. Su movilidad plantea un reto significativo a la prestación de atención médica y otros servicios.

Una oportunidad para aprender

UNICEF ha colaborado con los gobiernos de Mauritania y Malí para establecer escuelas en los campamentos. La primera escuela abrió sus puertas a 480 alumnos a principios de abril. Ahora hay 2.221 estudiantes (1.164 niños y 1.057 niñas) que asisten a clase y muchos más están en lista de espera. UNICEF continúa con la distribución de más carpas para las escuelas, así como de suministros que incluyen los conjuntos "escuela en una caja", con el fin de satisfacer la demanda creciente.

Las clases, dirigidas por maestros voluntarios de la comunidad de refugiados, permitirán a muchos niños acabar un curso académico que quedó interrumpido debido a la huida desde Malí. Además, para otros niños, estas escuelas representan una primera oportunidad para recibir educación.

Mahmoud tiene 10 años y nunca ha ido a la escuela. Vivir en una comunidad nómada con su madre y sus hermanos pequeños ha hecho que se lo considere el hombre de la casa y tuvo que crecer aceleradamente. Se ha adaptado con rapidez a la vida en el campamento y ha asumido la responsabilidad de recoger agua dos veces al día para la familia. Recientemente estuvo esperando en fila desde las 3.00 horas de la madrugada hasta las 8.00h para utilizar la fuente de agua.

Mahmoud solía estar triste por no poder hablar sobre la escuela con otros niños de su edad. En cambio, ahora gracias a una escuela construida recientemente, tiene finalmente la oportunidad de recibir una educación básica.


 

 

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