Malasia

En Malasia, una maestra de preescolar va más allá para ayudar a toda una generación

Lata Rajoo está devolviendo la ayuda que recibió de otras personas para obtener una educación. (Video en inglés)

 

Por Hema Balasundaram

La dedicación de una mujer para educar a los niños desfavorecidos de Malasia demuestra los cambios que un solo maestro puede hacer, y la importancia de una educación temprana.

KAPAR, Malasia, 17 de octubre de 2013 – Lata Rajoo trabaja en una estación de lavado de automóviles para ganarse la vida. Pero su pasión es la educación, y su misión es proporcionar una enseñanza a los niños desfavorecidos. Por ello, pasa la mayor parte del día dirigiendo con su propio dinero Tadika Senyuman Manja, una escuela preprimaria ubicada en Kapar, a unos 45 km de Kuala Lumpur, la capital malaya.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Malaysia/2013/Balasundaram
Lata Rajoo con sus alumnos. “Estaba muy interesada en los estudios, pero apenas podía permitírmelo. Ahora que me lo puedo permitir, quería ofrecer una educación a los niños”.

“La razón por la que comencé esta escuela preescolar es la de proporcionar educación a los niños pobres, porque a mí me resultó muy difícil conseguir la educación que deseaba”, dice la Sra. Rajoo. “Estaba muy interesada en los estudios, pero apenas me lo podía permitir; resultaba incluso difícil para mí comprar un libro. Tuve que depender de la ayuda de los demás. Pero ahora, desde que me lo puedo permitir, quería proporcionar educación a los niños”.

Hacer que el aprendizaje sea divertido

La Sra. Rajoo comienza el día utilizando la camioneta de un amigo para llevar a los estudiantes que no pueden pagar su propio transporte. Con la ayuda de un profesor asistente, utiliza todos los recursos que tiene a su disposición para idear formas creativas que faciliten que el aprendizaje sea divertido y gratificante para los niños.

Con base en los 27 años de experiencia en la enseñanza, la Sra. Rajoo adapta sus lecciones a las vidas de los niños y sus necesidades individuales, así como su lengua materna. La Sra. Rajoo y la mayoría de sus alumnos forman parte de la población de origen indio de Malasia y hablan tamil.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Malaysia/2013/Albert
Unas niñas asisten a clase en Tadika Senyuman Manja. Los niños que se benefician de una educación preescolar de calidad están mejor preparados para el aprendizaje futuro y tienen más posibilidades de completar los niveles más altos de enseñanza.

Resulta difícil encontrar materiales en tamil que sean asequibles y tengan en cuenta el contexto. Así que la Sra. Rajoo elabora sus propios materiales utilizando cosas como cajas viejas, lápices de colores, cuerdas de rafia y hasta cucharitas de helado.

Beneficios a largo plazo

“Me gusta venir a la escuela y aprender”, dice Pavitheran, de 6 años, cuyos tres hermanos mayores de 8 a 12 años también asistieron al preescolar. “Tengo un montón de amigos aquí, y realmente me gustan todos los juegos”.

Lo que sucede aquí es fundamental para estos niños. Las investigaciones muestran que los niños aprenden mejor en su lengua materna, especialmente en sus primeros años, y que los niños que se benefician de unos buenos programas de desarrollo infantil están mejor preparados para la escuela y tienen más probabilidades de llegar a los grados superiores de la enseñanza.

“La educación preescolar es muy importante, porque es allí donde comienzan a aprender”, dice la madre de Pavitheran, Bhavani, una mujer que no recibió mucha instrucción. “La educación que mi hija mayor recibió en el preescolar sigue beneficiándola en la actualidad”.

Romper el ciclo de la pobreza

Para apoyar la educación preescolar de la comunidad, UNICEF se ha asociado con una organización local, el Instituto Asiático de Atención a la Primera Infancia y la Educación, para proporcionar a la Sra. Rajoo y otros maestros la capacitación necesaria para mejorar sus materiales de enseñanza y sus planes de estudio.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Malaysia/2013/Balasundaram
Pavitheran, de 6 años, está siguiendo los pasos de sus tres hermanos mayores que asistieron previamente a Tadika Senyuman Manja. “Me gusta venir a la escuela y aprender”, dice.

“Esta es una de las mejores salidas que podemos proporcionar a los niños, especialmente los niños de comunidades de bajos ingresos”, dice la Representante de UNICEF en Malasia Wivina Belmonte. “Es como un pasaporte hacia una mejor educación y un mejor comienzo. Es una manera de romper el ciclo de la pobreza que de otro modo se transmitiría de generación en generación, y en lugar de ello iniciar algo nuevo, un círculo virtuoso que proporcione a los niños mejores oportunidades”.

La sesión de cuentos de hoy en Tadika Senyuman Manja, sobre la manera de protegerse contra las enfermedades transmitidas por las moscas y mosquitos, ha cautivado a los niños. Independientemente de cuál sea la lección, todo contribuye a una sola cosa: ofrecer a los niños un buen comienzo para que puedan prosperar en la escuela primaria y en el futuro.


 

 

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