Madagascar

En Madagascar, la estrategia “niña a niña” propicia la permanencia de las niñas en la escuela

Imagen del UNICEF
© UNICEF Madagascar/2005/Kibesaki
Vololonirina, una pequeña de 7 años que cursa el primer año en Maharidaza, camina todas las mañanas a la escuela en compañía de Mino, su “hermana mayor”, que vive cerca y está en cuarto de primaria.

El último informe del UNICEF "Progreso para la Infancia", dedicado a la paridad entre los géneros y la educación primaria, forma parte de las numerosas actividades que realizan los aliados en la comunidad internacional para garantizar que los niños y las niñas tengan las mismas oportunidades de ir a la escuela. El informe complementa el trabajo de la Iniciativa de las Naciones Unidas para la educación de las niñas y del proyecto Gender Achievement and Prospects in Education (GAP), ambos apoyados por organismos de las Naciones Unidas, gobiernos, países donantes, organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, el sector privado y comunidades y familias. "Progreso para la Infancia" se hará público el 18 de abril de 2005.

ANTANANARIVO, Madagascar, 15 de abril de 2005 – En Madagascar, el UNICEF defiende el derecho de las niñas a la educación mediante una alianza con sus aliados más importantes: los niños y las niñas.

La estrategia “niña a niña”, que comenzó en Madagascar como un programa piloto en 2001, alienta a los maestros a identificar a las niñas de primer grado que corren el riesgo de abandonar la escuela. A esas “hermanas menores” les asignan sendas “hermanas mayores” de cuarto y quinto grados, que firman un compromiso formal para apoyarlas.

Las niñas caminan juntas a la escuela, juegan durante el recreo y hacen las tareas escolares. Las “hermanas mayores” dan consejos a sus “hermanas menores” sobre medidas de higiene y aptitudes sociales, y procuran inculcarles confianza en sí mismas en el salón de clase.

Esta estrategia es clave para que las niñas no dejen de estudiar, y es un gran reto en un país donde las bajas tasas de permanencia en la escuela constituyen uno de los principales obstáculos para la educación femenina. “Considero que la estrategia ‘niña a niña’ es muy importante”, dijo Jacqueline Ravolazainjafy, directora de una escuela del distrito de Manjakandriana. “Aunque el número de niños y niñas que asisten a la escuela primaria en Madagascar pasó de 1,5 millones en 1995 a 2,8 millones en 2002, solo llega a quinto grado aproximadamente la tercera parte”.

Sin embargo, el futuro es más prometedor para las pequeñas que participan en el proyecto “niña a niña”.

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La estrategia “niña a niña” de Madagascar asegura que las alumnas mayores influyan en las más pequeñas para que no dejen de estudiar. Las niñas mayores caminan con sus “hermanas menores” a la escuela, y les dan consejos sobre higiene y aptitudes sociales.

Un programa que beneficia tanto a las hermanas “mayores” como a las “menores”

“Según datos confiables, las “hermanas menores” faltan menos a la escuela y se interesan más en sus estudios”, dijo Francisco Basili, Oficial de Educación del UNICEF. “La estrategia no sólo beneficia a las niñas más pequeñas, sino también a las más grandes”.

“Como las alumnas de cuarto y quinto grados saben que son modelos de comportamiento positivo, actúan de una manera más responsable”, explica la señora Ravolazainjafy. “Y eso es maravilloso”.

Vololonirina, una pequeña de 7 años que cursa el primer año en Maharidaza, camina a la escuela todas las mañanas con Mino, su “hermana mayor”, que vive cerca y está en cuarto grado. “Ella no solo me acompaña a la escuela y de regreso a casa”, dice Vololonirina. “También lee libros conmigo después de clases, o los sábados y domingos. ¡Me encanta leer con Mino! Y cuando estamos en casa, vamos juntas a buscar agua”.

La madre de Vololonirina ha advertido un cambio muy favorable en su hija en los últimos meses. “Desde que Mino la empezó a cuidar, su lectura ha mejorado. También he observado que ahora es más extrovertida y que expresa mejor sus sentimientos”.

Su padre se muestra de acuerdo. “Eso es cierto; gracias a Mino, nuestra hija ha adquirido mejores hábitos de higiene y ha aprendido a cuidarse”.

Nilaina, una “hermana menor” de segundo de primaria, ha formado pareja durante más de un año con Zoly, que está en quinto.

“Gracias a Zoly, el rendimiento escolar de Nilaina ha mejorado notablemente”, dice la señora Ravolazainjafy. “Ella tenía serias dificultades con la lectura y, de no ser por la ayuda de Zoly, habría tenido que repetir primero de primaria. Afortunadamente, la estrategia ‘niña a niña’ evitó que eso ocurriera o que hubiera abandonado la escuela”.

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Nilaina y Zoly forman ahora una pareja de hermanas gracias a la estrategia “niña a niña” de Madagascar. Esto garantiza que las niñas más pequeñas cuenten con una “hermana mayor” que les ayude a adquirir seguridad en sí mismas.

Ampliación de la estrategia

Evaluaciones realizadas en Madagascar indican que la deserción escolar es mayor entre las niñas que entre los niños. Esto se debe a que las niñas suelen ser las encargadas de las labores domésticas, a la poca importancia que los padres atribuyen a su educación, a los problemas de seguridad y a la falta de escuelas adaptadas a sus necesidades.

La estrategia “niña a niña” ayuda a solucionar esos problemas proporcionando a las niñas, a lo largo de toda la primaria, una red de apoyo conformada por sus pares.

En 2001, el UNICEF contribuyó a la puesta en marcha de un programa piloto en Manjakandriana. El año pasado se dio el primer paso para ampliar su alcance, con la adopción de la estrategia “niña a niña” por parte de otro distrito que presentaba bajas tasas de permanencia. Este programa llega cada año a 3.000 niñas que están en riesgo de dejar de estudiar, y hay planes para llevarlo a otros 11 distritos escolares en 2005.

Al programa, uno de cuyos socios más destacados es el Gobierno de Madagascar, aún le quedan dificultades por resolver, como garantizar que la estrategia se implemente de una manera sistemática. “Sin una vigilancia estrecha por parte de los oficiales de educación del distrito, que son los encargados de supervisar a los maestros especialmente el primer año, la estrategia no habría sido tan exitosa”, dice Francisco Basili.

Pero Zoly tiene la última palabra. “Es grandioso ser ‘hermana mayor’. Si yo hubiera tenido una cuando estaba en primer año de primaria, ¡mi vida habría sido mucho más fácil!”


 

 

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