Kenya

La historia de Ali: la educación es la clave para un futuro mejor en Kenya, arrasada por la sequía

Por Rob McBride

WAJIR, Kenya, 26 de septiembre de 2011. En un vano intento por salvar las últimas cabras, a Ali Yusef Omar (16 años) y a una de sus hermanas menores no les quedó más remedio que alimentar a los famélicos animales con puñados de cajas de cartones troceadas tras hurgar en el poblado local. Encerradas en un precario cercado de espinos, sólo tres sobreviven de un rebaño que una vez llegó a contar con 200 reses.

VÍDEO: Pedro Bujalance, de UNICEF, informa sobre un niño keniano y su familia, que luchan por sobrevivir en la region nororiental de Kenya, arrasada por la sequía.  Véalo en RealPlayer

 

Sin pastos ni dinero para maíz, eso fue lo único que había para llenar sus estómagos.

“Está claro que estas cabras morirán", afirmó el niño encogiendo los hombros con resignación. "¿Acaso creen que sobrevivirán a base de cajas de cartón?"

Con el peso de la resposabilidad adulta de ocuparse de su madre y de sus cinco medio hermanos y hermanas, se mandó a Ali al pueblo para que asistiera a clase, con la esperanza de que ello conduciría a la obtención de un empleo que podría mantener a la familia. En cambio, cuando mermaron las lluvias también lo hicieron sus oportunidades de seguir en la escuela.

Un reto descomunal

Aquí en Wajir, en la región nororiental de Kenya arrasada por la sequía, Ali y su familia viven en un campamento poblado mayoritariamente por otras familias de desplazados como ellos. Muchos han llegado en los últimos meses en un intento por escapar de los estragos provocados por la situación de emergencia. En su mayor parte, los hombres todavía tratan de ocuparse de los rebaños de cabras mientras buscan comida, empleo o ambas cosas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Ali Yusef Omar (16 años) y su familia se han visto desplazados por la grave sequía acontecida en la región nororiental de Kenya. Pese a estas catastróficas circunstancias, Ali trata de continuar con sus estudios porque sueña con completar su educación.

"Las condiciones de vida son terribles para las personas", dijo solemnemente Ali. "Todo lo que tenemos para comer son gachas. Esto me hace sentir muy mal, mi familia pasa hambre y no hay nada que yo pueda hacer".

El intento por conseguir una educación ya ha sido toda una lucha: ahora es un reto descomunal.  Al compartir una simple choza construida con ramas y paja junto con el resto de la familia, Ali se ve obligado a realizar las tareas escolares con una linterna.

Esperanza para el futuro

No obstante y, contra todo pronóstico, Ali ha obtenido buenas notas: su último boletín de calificaciones mostraba todo "notables" y "sobresalientes". "Las materias que más me gustan son ciencias y matemáticas", explicó, "porque independientemente de lo que hagas, siempre te ayudarán a obtener un empleo".

Con el patrimonio familiar resintiéndose junto con el resto de su comunidad, para Ali un empleo es la única esperanza para el futuro, que depende de que él siga en la escuela.

“Para mí es importante ir a la escuela", chapurreó en inglés, una de las materias en que trata de mejorar esforzadamente. "Para ayudarles (a sus familiares) en el futuro es importante tener una educación. Quiero ser alguien que tenga formación".

 

 


 

 

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