Iraq

Una escuela de verano de un campamento de refugiados para sirios en Iraq da a los niños una sensación de estabilidad

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© UNICEF Iraq/2012/Abdulmunem
Hassan (14 años) con su hemana y hermano pequeños frente a la tienda de campaña familiar en el campamento para refugiados de Domiz (Iraq).

Por Salam Abdulmunem

DOHUK, Iraq, 22 de agosto de 2012. Lo primero que te impresiona mientras caminas por el campamento de refugiados de Domiz es la cantidad de niños: corriendo, jugando o simplemente sentados junto a sus tiendas de campaña. Cuando se lo digo al administrador del campamento, éste me dice que la mayoría de las familias sirias refugiadas que se han registrado aquí son jóvenes. No hay familiares de más de 50 años.

El campamento instalado en la gobernación de Dohuk, al norte de Iraq, alberga a 500 familias sirias y puede acomodar a otras 500 de ser necesario. Unas 2.000 personas viven en la sección del campamento asignada para las familias y, según el administrador local del campamento, el 40% de los inscritos tiene menos de 14 años.

Clases de recuperación en verano

Mientras los más pequeños juegan en los toboganes y columpios facilitados por la administración del campamento, los niños y niñas un poco más mayores echan de menos las actividades organizadas.

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Perween Abdulaziz, trabajadora social, juega con los niños en el exterior del espacio acogedor para la infancia, respaldado por UNICEF, en el campamento para refugiados de Domiz (Iraq).

Hassan, un muchacho de 14 años, estaba de pie en el exterior de la tienda de campaña familiar junto con su hermana y hermano menores, de 11 y 9 años respectivamente, mientras contemplaba a los niños pequeños jugar al fútbol. Llevan en el campamento casi un mes. Hassan me cuetna que no tienen mucho que hacer durante el día. Cuando le pregunto por la escuela, Eveen, la hermana, dice que le gustaría volver a clase pronto.

El Departamento de Educación inició recientemente, con la asistencia del ACNUR y UNICEF, una escuela de verano para ayudar a los niños a recuperar el tiempo perdido. Casi 150 niños y niñas están inscritos en esta escuela. Sin embargo, conforme se aproxima rápidamente el curso académico, se anticipa una escasez de espacio para los casi 500 alumnos que ya se han matriculado en la escuela ordinaria.

Posteriormente, cuando visito el espacio acogedor para la infancia respaldado por UNICEF, me encuenro con Perween Abdulaziz, una trabajdora social que colabora con la ONG Agency for Technical Cooperation and Development y adminstra el espacio acogedor para la infancia. Abdulaziz me cuenta que si bien algunos niños han sido testigos de la violencia, la mayoría de los miedos infantiles proceden de las conversaciones que escuchan de los adultos acerca de un futuro incierto. La estructura y actividades facilitadas a través de la escuela y el espacio acogedor para la infancia son fundamentales para restaurar cierta sensación de estabilidad en sus vidas, según me cuenta.

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Unas niñas juegan en un espacio acogedor para la infancia, respaldado por UNICEF, en el campamento para refugiados de Domiz (Iraq).

Escasez de aulas

Conozco asimismo a Adnan (13 años) que porta una camisa inmaculada y una mirada seria en los ojos. Hablamos de cómo se pasa el día en torno a la escuela de verano y su ilusión por el nuevo curso académico. "También estudio un poco más cuando vuelvo a casa", me cuenta el niño, "y voy a jugar sólo cuando he terminado". Su reconfortante determinación de seguir rindiendo en la escuela, incluso en tiempos de dificultad, se merece nuestro respeto y estímulo.

Si bien UNICEF y el ACNUR proporcionaron siete aulas prefabricadas, son necesarias al menos otras siete para garantizar que ningún niño en edad escolar que se encuentre actualmente en el campamento para refugiados se vea privado de su derecho básico a la educación, así como para ayudar a todos los niños a alcanzar su pleno potencial en cuanto dejen atrás este momento difícil en sus vidas.

Las autoridades locales, con la asistencia de los organismos de las Naciones Unidas, hacen todo lo posible para brindar acceso a una educación de calidad para los niños refugiados sirios del campamento. Sin embargo son necesarios fondos adicionales para cubrir las necesidades en materia educativa para el creciente número de niños refugiados sirios.


 

 

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