Iraq

Los niños iraquíes siguen comprometidos con la educación pese a la constante violencia

Imagen del UNICEF
© UNICEF, Iraq, 2005
Miles de escuelas iraquíes han sido seriamente dañadas o saqueadas durante el conflicto, y como resultado muchas funcionan ahora en un sistema de turnos, en el que más de una escuela comparte las mismas instalaciones.

Bagdad, 31 de marzo de 2005 – Al término de cada jornada escolar, Selma Abbas, una experimentada maestra iraquí, ruega que ella pueda ver regresar a sus alumnos sanos y salvos al día siguiente. En medio de la constante amenaza de violencia que permea todos los aspectos de la vida diaria en Iraq, su necesidad de orar está bien fundada. Miles de escuelas han sufrido graves daños o saqueos durante el conflicto, y por ello muchas funcionan ahora con un sistema de turnos en el cual más de una escuela ocupa el mismo edificio, y más de la mitad carece de agua o de saneamiento.

No obstante, los jóvenes se esfuerzan en conservar el optimismo. Shams Salih lamenta que no pudiera celebrar sus 15 años con su familia y sus amigos debido al toque de queda impuesto por las elecciones, pero reconoce que su cumpleaños es nada en comparación con las más urgentes necesidades que están en juego. “Es mucho menos importante cuando lo comparo con las grandes esperanzas que tengo para el futuro”, dice. “Sueño con un Iraq libre, seguro y próspero donde pueda vivir felizmente con mi familia y celebrar mi cumpleaños con mis amigos”.

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© UNICEF, Iraq, 2005
La continua violencia no le impide a estas muchachas asistir a clases.

Para Fatima Khalid, de 17 años, el papel de la juventud de Iraq es decisivo para el futuro del país. “Tenemos que estudiar duro a fin de reconstruir el país y preparar el terreno para un futuro mejor para las generaciones venideras”.

El padre de un estudiante de ingeniería eléctrica llamado Alí está de acuerdo. Cuando oye a la gente quejarse de las suspensiones del fluido eléctrico dice: “¡No se preocupe! Alí y sus inteligentes compañeros se van a graduar pronto y arreglarán las plantas eléctricas”.

Pero sólo el aguante y el optimismo no bastan frente a la constante violencia. “El ciclo de privaciones, guerra y violencia ha estado afectando el bienestar de todo el mundo”, dice Fátima. “No veo que vaya a mejorar la situación”.

En estas circunstancias, la dedicación de los estudiantes a proseguir con sus estudios sirve de ejemplo. “Estudio mucho para mis exámenes parciales pese a la violencia constante, el frío y los apagones –hasta las lámparas de keroseno y los calentadores no funcionaron durante el período de exámenes debido a la falta de combustible”, dice Rana.

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© UNICEF, Iraq, 2005
Los maestros iraquíes hacen todo lo que pueden para recuperar el tiempo perdido después de muchos años de conflicto y guerra.

Yasmeen Nazar, estudiante de primer año en la Escuela de Derecho de Bagdad, cree que la restauración de la seguridad es la única solución. “Nunca me di cuenta de la importancia de la seguridad hasta que faltó; ahora sé que es más importante que cualquier otra cosa”, afirma. “Sueño con caminar por calles seguras y no temer constantemente que algo malo le haya pasado a mi familia”.

El inquebrantable compromiso de los estudiantes no bastará para contrarrestar los efectos de años de guerra si no se aplican mejoras substanciales a las escuelas y al programa de estudios. “Iraq se ha quedado muy a la zaga de muchos países del mundo y de la región”, dice Abbas. “Sólo podremos salvar esa gran brecha dándoles a nuestros hijos acceso al conocimiento y la información”.

El Estado Mundial de la Infancia 2005 se concentra en la niñez, definida como el estado y la condición de la vida de un niño. El informe identifica el conflicto armado como una de las principales amenazas a la infancia, junto con la pobreza y el VIH/SIDA.
Infórmese más de cómo el conflicto armado afecta la niñez.


 

 

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