Panorama: la India

La preparación profesional libera de la pobreza a los adolescentes del estado indio de Uttar Pradesh

Imagen del UNICEF
© UNICEF/India/2010/ Hellen
Noorjahan Khan, de 18 años, frente a su hogar en la ciudad de Moradabad en Uttar Pradesh (la India). Noorjahan trabaja de auxiliar de oficina y ayuda a mantener a su familia.

El "Estado mundial de la infancia 2011.  Adolescencia: Una edad de oportunidades", la nueva edición del emblemático informe de UNICEF, se centra en el desarrollo y los derechos de más de mil millones de niñas y niños de todo el mundo con edades comprendidas entre los 10 y los 19 años. Esta serie de historias, ensayos y artículos multimedia pretende acelerar y elevar el nivel de lucha de los adolescentes contra la pobreza, la desigualdad y la discriminación por motivos de género. A continuación se presenta uno de dichos relatos.

Por Angela Walker

MORADABAD, la India, 10 de marzo de 2011. En algunas ocasiones, la familia de  Noorjahan Khan no tenía nada de comer durante dos o tres días seguidos.

Su padre,  Bhurelal Mansoori, vendió su pequeña parcela de tierra y emigró con su familia a esta ciudad industrial de Uttar Pradesh, en búsqueda de una vida mejor.

En Moradabad, el padre gana hoy entre 50 y 60 rupias (alrededor de 1,20 dólares estadounidenses) por día como peón. A veces, lo que gana no alcanza para alimentar a Noorjahan, de 18 años, y sus seis hermanos y hermanas. Y algunos días, Khan ni siquiera consigue trabajo.

Sin embargo, la situación de Noorjahan y su familia ha comenzado a mejorar gracias a un proyecto conjunto de la organización Aide et Action y UNICEF que abre mejores posibilidades de empleo a los jóvenes marginados, a quienes ofrece preparación laboral y conocimientos prácticos para ganarse la vida.

Conocimientos y aptitudes

Tanto Noorjahan, que se vio obligada a abandonar sus estudios cuando cursaba el octavo grado, han estado participando como sus hermanos y hermanas en reuniones de movilización comunitaria en el instituto de formación profesional iLEAD.

Los cursos de capacitación laboral están financiados por la Iniciativa Social IKEA, el brazo filantrópico de la compañía internacional de artículos del hogar. En 2009, la Iniciativa Social IKEA comenzó a brindar apoyo a las actividades de defensa y fomento de los derechos de los niños de un centenar de vecindarios pobres o mohallas de Moradabad. El proyecto en el que participan Noorjahan  y sus hermanos forma parte de un programa integral de asistencia a unos 65.000 niños, niñas y jóvenes, así como a unas 50.000 mujeres.

De los 100 jóvenes que estudian en cada clase, entre 60 y 70 terminan el curso y obtienen empleo como promedio. Cada candidato debe superar un examen de aptitudes para determinar si está más capacitado para desempeñarse en el sector de servicios, computación o soldadura.

Noorjahan sobresalió entre sus compañeros desde el principio. “De inmediato percibí en ella la voluntad de hacer algo en la vida”, apunta Mahesh Chandra, su maestro. “Ella misma me dijo que deseaba seguir estudiando y me preguntó de qué manera le podía ayudar a lograr su objetivo”.

Disparidad de género

El hogar de la familia Khan se encuentra en uno de los varios mohallas de la ciudad de Moradabad, donde casi la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza, en hogares que carecen de electricidad y retretes.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/India/2010/ Hellen
Noorjahan Khan, de 18 años, en la oficina donde trabaja en la ciudad de Moradabad, en el estado indio de Uttar Pradesh. Muchas familias consideran que la educación de las niñas representa una carga económica.

A muchas niñas indias les resulta particularmente difícil recibir educación, ya que sus familias opinan que se trata de una carga económica  innecesaria. Eso se debe a que se considera que las niñas serán paraya dhan o propiedad de las familias de las que formarán parte cuando se casen. Por lo tanto, no se suele dar valor a la educación de las niñas, o se considera que su costo es una inversión que terminará beneficiando a otra familia.

“Las familias de recursos limitados dan prioridad a sus hijos varones”, explica Nupur Pande, Oficial de Protección infantil de UNICEF en Uttar Pradesh. “Esas familias no tienen problema para pagar la matrícula escolar de un niño, pero si se trata de una niña tienen problemas hasta para pagar los honorarios del médico. Las niñas sufren un alto grado de discriminación”.

Noorjahan trabaja de auxiliar de oficina y se siente orgullosa de ganar 2.000 rupias (unos 44 dólares) al mes. Sin embargo, cada vez que sale de su hogar rumbo al trabajo debe soportar las burlas y provocaciones de muchos hombres del vecindario.

“Las familias de recursos limitados dan prioridad a sus hijos varones”, explica Nupur Pande, Oficial de Protección infantil de UNICEF en Uttar Pradesh. “Esas familias no tienen problema para pagar la matrícula escolar de un niño, pero si se trata de una niña tienen problema hasta para pagar los honorarios del médico. Las niñas sufren un alto grado de discriminación”.

Noorjahan trabaja de auxiliar de oficina y se siente orgullosa de ganar 2.000 rupias (unos 44 dólares) al mes. Sin embargo, cada vez que sale de su hogar rumbo al trabajo debe soportar las burlas y provocaciones de muchos hombres del vecindario.

Romper con lo establecido

“Los vecinos me hacen la vida imposible cuando salgo de mi casa”, comenta Noorjahan. “Pero a pesar de que eso me duele, no tengo ninguna duda sobre quién soy, y seguiré yendo a trabajar”.

“Quiero ayudar a mi padre durante toda mi vida”, añade. “El tipo de existencia que vivo me da las fuerzas que necesito para seguir adelante”.

El dinero que gana Noorjahan ayuda a rescatar a su familia de la pobreza extrema, y a pesar del carácter protector de su padre, éste comprende los beneficios financieros y personales de la decisión de su hija.

“Siempre estoy preocupado por ella, porque es mujer”, dice. “Pero pensé que si salía de casa puede ayudar a la familia y valerse por sí misma”.

Adele Khudr, Jefa de la Oficina de UNICEF en Uttar Pradesh, piensa que si se potencia el papel de las adolescentes y las mujeres de las comunidades como ésta finalmente se podrá modificar el comportamiento de los habitantes, especialmente cuando vean que las familias no sólo sobreviven sino que comienzan a prosperar.


 

 

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