Educación básica e igualdad entre los géneros

Educación práctica para la vida

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ97-0255/ Horner
Camboya. Como parte de un proyecto educativo y de concienciación sobre el SIDA, estas niñas observan un gran cartel, en el que trazan líneas que enlazan los grupos que corren el riesgo de contraer el VIH/SIDA.
Los niños y niñas de hoy se enfrentan a desafíos enormes: la violencia, la degradación medioambiental, la enfermedad, la discriminación, la pobreza.

Más allá de la alfabetización y la educación aritmética básica, la capacidad de un niño o niña para desenvolverse en este mundo, cada vez más complejo, requiere una amplia variedad de competencias cognitivas, sociales y prácticas.

La expresión “preparación para la vida” hace referencia a un amplio conjunto de aptitudes psicosociales e interpersonales que pueden ayudar a los niños y niñas a tomar decisiones informadas, a comunicar de manera eficaz y a desenvolverse en su entorno. Incorporando la preparación para la vida a nuestros sistemas educativos estamos dotando a los niños y niñas de las herramientas necesarias para hacer frente a los desafíos y, confiados, abrirse paso en el mundo. 

La preparación para la vida es especialmente importante en ámbitos críticos como la prevención del VIH y la atención y el apoyo de los que viven con el VIH, la protección de la infancia y las situaciones de emergencia. El objetivo es dotar a los niños y niñas de todas las herramientas disponibles para que puedan defenderse en caso de una posible amenaza.

En UNICEF estamos convencidos de que la preparación para la vida forma parte de un método de aprendizaje basado en los derechos humanos. Los niños y niñas tienen un derecho básico a una educación de calidad que respete su dignidad y aumente su capacidad para vivir una vida que les satisfaga y transformar la sociedad en la que viven. En las escuelas acogedoras para la infancia se promueven y mejoran las técnicas de preparación para la vida.

Estas técnicas están perfectamente formuladas en el contexto y el marco de diversos acuerdos y documentos recientes de ámbito mundial, entre ellos el Programa Mundial para la educación en derechos humanos, iniciado en 2005, y el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2007, publicado por el Banco Mundial, que define la “mejora de las capacidades a través de la preparación para la vida” como una de las tres vías estratégicas recomendadas para ayudar a la juventud a desarrollarse y hacer una aportación a la sociedad.

Reconociendo la importancia crítica de estas técnicas, las 164 naciones comprometidas con la iniciativa Educación para Todos han incorporado la preparación para la vida como uno de los resultados esenciales  del aprendizaje de todos los adolescentes y jóvenes. Actualmente la preparación para la vida se enseña como parte del programa oficial de estudios en al menos 70 países en desarrollo.

En 2004 Bangladesh instauró el programa Educación Básica para los niños y niñas trabajadores de zonas urbanas de difícil acceso, un programa que combina la preparación para la vida con materias habituales como lectura y aritmética.

En Azerbaiyán la preparación para la vida se ha incorporado como asignatura opcional al plan de estudios de educación primaria, abordando cuestiones como la salud, la nutrición, el género, los derechos humanos, la paz y la tolerancia, la sostenibilidad medioambiental, el desarrollo personal y la comunicación interpersonal. Los estudiantes de más edad reciben formación sobre la salud reproductiva y sexual y la drogadicción. 

En Malawi, la preparación para la vida se imparte bien como asignatura independiente o en el contexto de otras materias como la salud, las ciencias naturales, las ciencias sociales y la religión.

Con el fin de ofrecer unos criterios de orientación relativos a la puesta en práctica de la preparación para la vida, UNICEF ha creado un sitio web especial. En él se muestran ejemplos esperanzadores de programas de preparación para la vida, se enumeran una serie de estudios realizados para evaluarlos, y se proveen herramientas prácticas y materiales para aquéllos que estén preparados para ejecutar estos programas. Queremos asegurarnos de que estas destrezas básicas para la vida –denominación muy acertada que hace alusión a su capacidad de preparar a los niños y niñas para vivir– ocupan un lugar preponderante en el programa de estudios de todos los países.

Nuestros jóvenes, y en especial las niñas, se enfrentan de forma casi continua a retos que amenazan su salud y su seguridad y que restringen sus oportunidades para el aprendizaje.

Enseñando a la infancia a tomar decisiones informadas y a abrirse camino en un mundo repleto de dificultades, la preparación para la vida sirve para capacitar, formar y potenciar a los dirigentes del mañana.


 

 

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