Educación básica e igualdad entre los géneros

El acceso igualitario a la educación

Imagen del UNICEF
© UNICEF/ HQ99-0627/ Pirozzi
Una niña hace sus deberes en un internado para niños y niñas de las tribus nómadas beduinas, situado en la aldea de Shola, en la República Árabe Siria.

Dentro de 20 años, los niños y niñas de hoy serán adultos, con sus propias historias y experiencias que se están gestando ahora.

Dentro de 20 años, los estudiantes de hoy serán profesionales, con conocimientos y habilidades adquiridas a lo largo de años de educación.

Y dentro de 20 años, los menores de edad actualmente desescolarizados, la mayoría de los cuales son niñas, se preguntarán por qué permitimos que se les privara de su derecho.

De un total de 101 millones de niños y niñas sin escolarizar, más de la mitad son niñas. Se les está negando su derecho humano fundamental a una educación, lo cual tiene consecuencias de largo alcance, pues sin una educación sus oportunidades futuras se ven drásticamente limitadas. Dado que la educación abre las puertas a un futuro brillante  y fructífero, los niños y niñas que se ven privados de ella se enfrentan a barreras casi insuperables.

UNICEF está profundamente comprometido a crear un mundo en el que todos los niños y niñas, con independencia de su género, situación socioeconómica o circunstancias, tengan acceso a una educación gratuita, obligatoria y de calidad. El cometido de UNICEF de servir a las poblaciones más marginadas obliga a prestar especial atención a las niñas, el grupo más amplio excluido de la educación.

Este cometido de UNICEF coincide con numerosos objetivos internacionales relacionados con la educación de las niñas, en especial los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2 y 3, consistentes en velar por que todos los niños y niñas tengan acceso a un ciclo completo de educación primaria y en eliminar la disparidad entre los géneros en materia de educación para 2015. Otros objetivos de ámbito mundial que ratifican estos compromisos son la plataforma de Dakar del Foro Mundial sobre la Educación, que hace hincapié en los derechos de las niñas, las minorías étnicas y los niños y niñas que se encuentran en circunstancias difíciles, y Un mundo apropiado para la infancia, en el que se subraya la importancia de garantizar la consecución de una educación básica de calidad y la igualdad de oportunidades de las niñas en el acceso a la misma.

Es evidente que la comunidad internacional no alcanzará estos objetivos si continúa por la vía habitual. UNICEF trabaja incesantemente con el fin de movilizar y proveer los recursos para las comunidades necesitadas. En los países que registran unos bajos índices netos de matriculación de niñas en la escuela, sus programas ayudan a los gobiernos a formular políticas, procedimientos y prácticas que reduzcan de forma notable el número de niñas sin escolarizar.

Si bien UNICEF adapta sus estrategias a cada situación en particular, por lo general sus intervenciones incluyen servicios de extensión destinados a localizar a las niñas excluidas y que se hallan en situación de riesgo y mantenerlas en la escuela, servicios de apoyo a las políticas y de asistencia técnica a gobiernos y comunidades para mejorar el acceso por parte de aquellos niños y niñas a los que es más difícil llegar o que sufren más discriminación, y programas para eliminar las barreras culturales, sociales y económicas que dificultan la educación de las niñas.  Asimismo, UNICEF brinda apoyo para el desarrollo y la puesta en práctica de los programas, promueve la calidad educativa y ayuda a los países a preparase para las crisis y abordarlas, en aras de asegurar que los niños y niñas afectados aprendan en entornos seguros, estables y que tengan en cuenta las cuestiones de género.

En el Sudán meridional, país devastado durante décadas de guerra civil, UNICEF colaboró en la puesta en marcha de la iniciativa “Hay que ir a la escuela”, una campaña crucial para la reconstrucción del sistema educativo y para la reincorporación a las aulas de 1,6 millones de niños y niñas. Si bien los progresos han sido importantes, aún quedan dificultades enormes que superar. 

Tanto en el Sudán como a lo largo y ancho del mundo, el objetivo de UNICEF es nada menos que el acceso a una educación gratuita de calidad para todos los niños y niñas del mundo. Tal como la comunidad internacional ha admitido en numerosas ocasiones, el acceso a una educación de calidad no es un privilegio, sino un derecho humano fundamental.

UNICEF no cejará en su empeño hasta que todos los niños y niñas gocen plenamente de ese derecho.


     

     

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