Educación básica e igualdad entre los géneros

En Ghana, se está dejando de creer en la disciplina violenta

Imagen del UNICEF
© UNICEFGhana/2013/Logan
Como jefe de la Unidad de Apoyo de las Víctimas de Violencia Doméstica en Tamale, Ghana, Emmanuel Holortu ve a algunos de los peores casos de violencia contra los niños.

TAMALE, Ghana, 14 de agosto de 2013 - Emmanuel Holortu ve algunos de los peores casos de violencia contra los niños, cuando la disciplina va al extremo. El Sr. Holortu es el jefe de Violencia Doméstica y de la Unidad de Apoyo de Víctimas de Tamale. Su deber es proteger a los niños contra el abuso en todas sus formas en la región norte de Ghana. UNICEF ha apoyado la unidad en la construcción de una base de datos nacional de casos de maltrato a menores, así como la capacitación de su personal. La unidad está desempeñando un papel fundamental en el fortalecimiento de los sistemas de protección de la infancia, con el apoyo de UNICEF. Emmanuel habla con UNICEF sobre su trabajo.

"Se piensa que la violencia es lo normal aquí, se cree que los niños deben ser entrenados y controlados, y que van a aprender del dolor que reciben. Hemos tenido casos en los que los niños son castigados por robar 10 pesewas (5 centavos de dólar) cortándoles los dedos con una cuchilla. Otros niños han sido quemados con un hierro o golpeados con un látigo de cable eléctrico. A veces, se coloca ají molido en las heridas. La corrección se ha desbordado".

Un informe de UNICEF de 2010 analiza los hallazgos sobre disciplina infantil de 35 Encuestas de Indicadores Múltiples y Encuestas Demográficas y de Salud realizadas en países de bajos y medianos ingresos en 2005 y 2006. Ghana tuvo la séptima tasa más alta de niños de entre 2 y 14 años que habían sido disciplinados de manera violenta en el último mes.

La disciplina violenta se define como el castigo físico o la agresión psicológica. El castigo físico incluye sacudir al niño, golpear o dar una palmada en la cabeza o en otros lugares, golpearlo con un objeto duro y repetidamente; la agresión psicológica incluye actos como gritos y  uso de nombres ofensivos (como 'tonto' o 'perezoso').

"A menudo, en los casos de abuso que tratamos, los niños han sido enviados por sus padres biológicos para ser cuidados por sus familiares. Se trata de una tradición cultural. Tuvimos un caso este mes de una niña de 4 años de edad, quien fue llevada desde Níger a quedarse con su tía. Los vecinos afectados notificaron el caso. Cuando la encontramos, ella tenía un ojo negro. La llevamos lejos de la casa, la instalamos en el hogar de asistencia social y hemos trabajado para encontrar a su madre en el Níger. Hace apenas cuatro días, la entregué en la frontera con Ghana, a una de nuestras ONG asociadas, donde le ayudarán a reintegrarse con su familia.

"Los niños rara vez denuncian el abuso. En la mayoría de los casos son los vecinos preocupados. Yo estimaría que sólo una cuarta parte de los casos de abuso se denuncia a la policía. La mayoría de ellos son reportados anónimamente por teléfono a la policía; a veces la gente llama a las emisoras de radio FM. A las personas no les gusta presentarse a los tribunales. Tratamos de rescatar al niño de la situación y reintegrarlo a su familia biológica. Los niños necesitan estímulo para que su potencial se haga realidad. Si se abusa de ellos constantemente, se cierra la puerta a esa expresión. Su autoestima queda destruida. Ellos se ven afectados emocional, física y socialmente.

"Nuestro sistema de educación debería enseñar sobre control emocional. Muchas personas lo pierden. Es también cultural. Los que están en autoridad no sueltan el poder y no se puede hablar en contra de ellos, incluso si están haciendo mal. En la familia, el padre es el más fuerte y los niños no tienen voz.

"Llevamos a cabo sesiones en las comunidades y escuelas para hablar de la violencia y el abuso. A menudo, las personas no saben que pueden denunciar la violencia con la policía. Con esta sensibilización, estamos registrando más casos. La gente debe saber que la ley se hará cargo".


 

 

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