Educación básica e igualdad entre los géneros

Una alianza abre nuevas puertas para los prescolares en la Georgia rural

Imagen del UNICEF
© UNICEF Georgia/2012/Blagonravova
Una niña juega con una pelota en el centro comunitario de preescolar de Chumateleti (Georgia). El centro fue establecido por la ONG Civitas en alianza con las autoridades locales y con el apoyo de UNICEF y de la empresa de productos para el hogar IKEA.

KHASHURI, Georgia, 4 de septiembre de 2012. El jardín de infancia de la aldea de Tezeri, situada en el distrito georgiano de Jasuri, podría tener el aspecto de cualquier guardería en cualquier parte del mundo. Una docena de niños, con edades comprendidas entre los tres y cinco años, juegan con piezas de plástico para construir, ensamblan puzzles y hacen dibujos. Animados por su maestro, algunos recitan con orgullo cuentos tradicionales para niños.

Sin embargo, este tipo de centro preescolar no tiene precedentes en gran parte de las zonas rurales de Georgia y se desvía marcadamente respecto del pasado.

"Nunca antes hubo un jardín de infancia en Tezeri", dice Nino Makhatadze, educadora de preescolar. "En el pasado, pocas personas comprendían la importancia de la educación preescolar. Esto está cambiando ahora y ha habido una demanda creciente de este tipo de centros por parte de los padres, no simplemente como servicio de atención infantil, sino como algo importante para el desarrollo de sus hijos".

Desarrollar el sector de la educación preescolar

Las cifras de matriculación preescolar son bajas en Georgia: un 41% según una encuesta de supervisión del bienestar de 2011, que realizó un seguimiento del número de chicos de entre una muestra de niños con edades entre los tres y los cinco años que acudieron a las guarderías durante el curso académico previo. La baja asistencia del país en preescolar se ha atribuido, en parte, a los costos y a la percepción de que los niños de corta edad reciben mejor atención en el hogar.

Además, un examen exhaustivo realizado en 2007 de los centros de preescolar existentes mostró que más del 85% necesitaba una rehabilitación importante, muchos carecían de elementos básicos como tejados, calefacción y material educativo. El sistema de formación de docentes estaba infradesarrollado y carecía de metodologías pedagógicas modernas o de un conjunto establecido de normativas.

UNICEF ha brindado apoyo al Gobierno de Georgia en sus esfuerzos continuos por desarrollar un sector de educación preescolar. Un proyecto, financiado por la empresa internacional de productos del hogar IKEA, dotó con 40 centros de preescolar para la infancia desfavorecida de las zonas rurales: unos afectados por el conflicto, otros con una gran proporción de minorías étnicas y otros con altas tasas de pobreza. La aldea de Tezeri registra un desempleo generalizado.

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Un niño de centro comunitario de preescolar en Zemo-Khvedureti, una aldea rural de Georgia. El centro fue establecido por la ONG Civitas en alianza con las autoridades locales y con el apoyo de UNICEF e IKEA. Mediante el uso de materiales proporcionados por Civitas, los progenitores pintarán y enlucirán el centro de preescolar.

“La educación preescolar ayuda a los niños a adquirir conocimientos y habilidades básicos. Muchos ni siquiera pueden identificar los animales o los colores. La mayoría no tiene libros y muy pocos cuentan con juguetes en casa", afirma Makhatadze. "También les ayuda a desarrollar habilidades sociales importantes y los prepara para la escuela primaria".

Los progenitores que llegan para recoger a sus niños están igualmente entusiasmados. "Los niños aprenden mucho más aquí que si estuvieran en casa. Estamos demasiado ocupados trabajando en casa o en la granja para poder pasar tiempo enseñándoles", comenta una madre.

“Una buena educación es tan importante", dice otra. "Aquí no hay trabajo –muchos jóvenes se marchan si pueden– pero por lo menos si tienes educación tienes una oportunidad mejor y cuanto antes empiece, mejor".

Aleksander Kalandadze pertenece a Civitas, una ONG local aliada de UNICEF, y explica que mediante este proyecto los edificios municipales y las escuelas se están reformando; se contrata y se capacita al personal. Los municipios locales se harán cargo de los centros de preescolar en cuanto el proyecto haya terminado. El compromiso y la participación de los progenitores son cruciales.

“Resulta verdaderamente importante que los padres estén comprometidos para que este proyecto funcione, tanto mediante la ayuda con las reparaciones y reformas necesarias, como su ayuda voluntaria con los maestros. Esto ayudará a evitar el aumento de costes y, en última instancia, a garantizar la sostenibilidad del proyecto", expone Kalandadze. "Los padres están muy entusiasmados en su mayoría y participan activamente".

Bueno para padres y niños

Si bien 18 de los 40 centros de preescolar ya están en funcionamiento, algunos todavía están en obras. En la aldea de Chumateleti, también en el distrito de Jasuri, se ha establecido un centro de preescolar en una antigua escuela primaria. La finca a su alrededor es sin embargo peligrosa para los niños pequeños, pues tiene una pendiente pronunciada que termina en un riachuelo sin una valla de protección. Según Tea Gelashvili, una madre, "los padres nos hemos organizado durante mucho tiempo, pedimos al municipio que renovara un edificio viejo para un centro de preescolar, pero nunca sucedió hasta que comenzó este proyecto, aunque está claro que hay que hacer más para que esté lugar funcione por completo".

En Bijinisi, una aldea de unas 80 familias, pintoresca aunque pobre, el establecimiento de preescolar centra la atención. "Todas las familias con niños en edad preescolar están involucradas", afirma la maestra Lia Gogaladze, cuya nieta de tres años asiste a clase. Mientras se une a los niños y numerosas madres para jugar en el exterior, agrega: "este lugar es bueno para todos, tanto padres como niños".


 

 

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