Educación básica e igualdad entre los géneros

UNICEF respalda los esfuerzos para erradicar el matrimonio infantil en Níger

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© UNICEF Niger/2012/Mebrahtu
Sani Barmo (81 años) y su segunda esposa Hadisa Abdou (40 años) con su hija Zahara (12 años) en el poblado de Madarounfa, al este de Níver. Estaba previsto que Zahara se casase hasta que un juez intervino.

Por Shushan Mebrahtu

MARADI, Níger, 12 de julio de 2012. En el pequeño poblado de Madarounfa, al este de Níger, Sani Barmo (81 años) y su segunda esposa Hadisa Abdou (40 años) se preparaban para las nupcias de su hija Zahara, que tiene doce años y medio.

Para que aceptase la proposición de su hijo, la familia del futuro esposo envió a Zahara presentes, incluida ropa, joyas, perfume y dinero. La familia política también pagó a los padres de Zahara 130.000 francos CFA (aproximadamente 245 dólares estadounidenses) para la dote. Las dos familias fijaron la fecha de la boda y el matrimonio Barmo se ocupó de los preparativos para la ceremonia.

Un problema extendido

Níger cuenta con la mayor tasa de matrimonio infantil del mundo. Una de cada tres niñas contrae nupcias antes de cumplir los 15 años y el 75% de las mujeres con edad entre los 20 y los 24 años se casa antes de cumplir los 18. Zahara abandonó la escuela cuanto tenía 9 años y nunca más volvió. El único futuro que su padre contempló para ella fue buscarle marido.

“Zahara no rendía bien en sus estudios pese a todo el dinero que gasté en uniformes y material escolar, así que tuve que sacarla de la escuela", afirmó Barmo. "Cuando cuatro chicos rondaron a Zahara decidí casarla".

Rescatar a Zahara del matrimonio infantil

Mientras los preparativos de la boda de Zahara seguían su curso, los miembros de la comunidad avisaron al jefe de Madarounfa. Él pasó la información inmediatamente a los funcionarios locales de justicia.

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Zahara (12 años y medio) de pie en su poblado al noreste de Níger. El país cuenta con la mayor tasa de matrimonio infantil del mundo.

Unos días más tarde, Zahara y su padre comparecieron ante los tribunales. El juez informó a Barmo que su decisión de buscar marido para Zahara a los 12 años no sólo constituía una violación de los derechos de su hija –y de las leyes– sino que también comprometería la salud, desarrollo y futuro de ésta.

“El juez me dijo que si caso a Zahara antes de alcanzar la edad suficiente para que diese a luz, puedo perder a mi hija y a mi nieto o que Zahara puede estar expuesta a graves riesgos para la salud tales como la fístula obstétrica", señaló Barmo. "El juez y yo hablamos en detalle sobre los peligros de una maternidad precoz, incluido el daño psicológico y mental que entraña. Estoy contento de que se anule el matrimonio porque quiero un futuro mejor para Zahara".

Cambiar las normas

Maimouna Abdou, director regional del sistema gubernamental respaldado por UNICEF que se ocupa de la protección infantil y la promoción de los derechos de las mujeres, afirma que los matrimonios infantiles son todavía una norma en muchas comunidades por motivos vincualdos a la pobreza, cultura y falta de acceso a la educación. Los progenitores están preocupados de que sus niñas adolescentes puedan verse expuestas a embarazos fuera del matrimonio, considerdos una deshonra para sus familias.

Sin embargo, gracias a los esfuerzos realizados por el gobierno y UNICEF, incluidos la creación de conciencia y los programas educativos que apuntan a aquellas personas con una posición influyente, a progenitores y niñas jóvenes, los comportamientos en torno al matrimonio infantil han empezado a cambiar.

El programa, que cubre actualmente 100 poblados de cuatro regiones del país, supone la selección y capacitación de animadores que implican a sus comunidades en un diálogo para traer el cambio social y conductual. Una vez por semana, los animadores se reúnen con la comunidad y propician debates sobre la educación de las niñas, matrimonio infantil, derechos del niño, salud reproductiva y buenas prácticas de higiene.

Los comités locales de protección infantil trabajan en estrecha colaboración con los animadores y brindan asesoramiento y apoyo adicional a las víctimas de matrimonios forzosos e infantiles. Sensibilizan también a los progenitores y las niñas acerca de los riesgos psicológicos, para la salud y el desarrolo asociados con el matrimonio infantil, así como de otros efectos en las niñas y en la sociedad.

Retos pendientes

Erradicar la práctica del matrimonio infantil requerirá un esfuerzo a largo plazo. "Sabemos que se celebran matrimonios infantiles clandestinos", afirmó Saidou Oumarou, director de departamento para la promoción de los derechos de la mujer y la protección infantil de Madarounfa. "Queda un gran reto pendiente".

El reto incluye también la superación de las fuertes presiones sociales que afectan a las jóvenes. "No quiero volver a la escuela", afirmó Zahara. "Quiero casarme. Todas mis tres amigas ya se han casado y trasladado a otro poblado".

UNICEF y sus aliados comprenden la necesidad del compromiso, del esfuerzo coordinado, de que las comunidades locales se ocupen del asunto y de un planteamiento integral que involucre a todas las partes –gobiernos, donantes, sociedad civil, comunidades, así como líderes religiosos y tradicionales– para abordar el matrimonio infantil, una práctica incardinada en las culturas durante generaciones.


 

 

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