Educación básica e igualdad entre los géneros

UNICEF y el Gobierno de Japón apoyan la construcción de escuelas acogedoras para la infancia en Afganistán

Por Rajat Madhok

AMIYAN, Afganistán, 14 de junio de 2012. Abdullah (37 años) y sus tres hijas tienen que caminar durante un buen rato por una empinada colina para llegar a la mezquita local que también hace las veces de improvisada escuela.

VÍDEO (en inglés): Rajat Madhok, corresponsal de UNICEF, informa sobre la construcción de escuelas acogedoras para la infancia en Afganistán.  Véalo en RealPlayer

Sin otras escuelas cercanas, las hijas de Abdullah y cerca de 180 niños de la aldea comparten espacio en la mezquita, sentados en el suelo, estudiando y aprendiendo durante varias horas al día, sin mesas ni sillas, sólo con unas pocas pizarras y unos profesores que demuestran una gran dedicación. La escuela más cercana está a pocos kilómetros de distancia y muchos niños, especialmente los más pequeños, prefieren ir a la mezquita local o no ir a la escuela.

Sin embargo, ahora hay buenas noticias: Abdullah ha donado una gran parte de sus tierras a la comunidad para construir una escuela. Con las generosas donaciones del Gobierno de Japón, UNICEF apoya al Ministerio de Educación de Afganistán en la construcción de una escuela acogedora para la infancia.

Escuelas acogedoras para la infancia

Abdullah se asegura de que sus seis hijos vayan a la escuela, algo que él y sus hermanos no pudieron hacer. El tema de la educación le interesa tanto que a lo largo de los años este campesino pobre ha vendido casi todo su ganado y gran parte de sus propiedades para garantizar que sus hijos no perdieran un solo día de escuela. Además, financia la educación de sus dos sobrinos.

Ahora está entusiasmado con la nueva construcción y quiere que sus hijos y otros niños y niñas de la aldea reciban la mejor educación posible.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Afghanistan/2012/Froutan
Abdullah ha donado terrenos para la construcción de una nueva escuela en Bamiyan (Afganistán).

“He donado estas tierras para la construcción de una escuela porque nunca tuve la oportunidad de ir yo mismo clase. He trabajado como pastor y he tenido una vida muy dura. Ahora estoy orgulloso de mis hijos y de los niños de la comunidad, ya que pueden continuar su educación. No quiero que estos niños lleven la misma vida de dificultades que me ha tocado vivir”, dijo.

En esas zonas remotas de Afganistán no hay muchos caminos, y las escuelas son pocas y distan mucho entre sí. Los niños estudian o bien en espacios abiertos o en aulas improvisadas y muchos de ellos abandonan la enseñanza, a menudo porque las escuelas están demasiado lejos o porque carecen de retretes separados para las niñas.

En asociación con las comunidades locales y con fondos del gobierno japonés, UNICEF ayuda al Ministerio de Educación en la construcción de escuelas en Bamiyán, Daikundy y Ghor, tres apartadas provincias de la cordillera. Estas escuelas ofrecen a los estudiantes aulas adecuadas, docentes capacitados, materiales para escribir, entornos higiénicos, baños para niñas y agua potable, algunas de las necesidades básicas que hacen que estas escuelas se consideren acogedoras para la infancia.

Una vez que se acabe el proyecto, se espera que 50.560 niños tengan acceso a la educación primaria en estas provincias desfavorecidas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Afghanistan/2012/Froutan
Los niños que estudian hacinados en esta mezquita de Bamiyán (Afganistán) pronto podrán tomar sus lecciones en un nuevo edificio escolar.

Aumentar la matriculación

La construcción ya ha comenzado. Una vez en funcionamiento, estas escuelas garantizarán que los jóvenes estudiantes, especialmente los alumnos de las clases de primaria que no pueden caminar largas distancias a otros pueblos, tengan acceso a unas escuelas adecuadas cerca de casa. Unas mejores instalaciones con un mayor número de maestras conducirán a una menor deserción escolar, especialmente entre las niñas.

Gracias a estos esfuerzos, se ha producido en Afganistán un aumento significativo en el número de niños que asisten a la escuela, desde menos de 1 millón en 2001 a alrededor de 8,3 millones en la actualidad, según las cifras del sistema de información sobre la gestión de la educación del Ministerio de Educación. Sin embargo, persiste una gran brecha, ya que casi 4,3 millones de niños en Afganistán no asisten a la escuela.  

Ahmad Raza Ada, director del Departamento de Educación de Bamiyán, atribuye las altas tasas de desescolarización a la falta de escuelas en la región. “No hay aulas y los niños estudian bajo los árboles o en tiendas de campaña o en casas alquiladas. La construcción de nuevas escuelas puede atraer a más niños. Además, si las escuelas se construyen teniendo en cuenta las necesidades de las niñas, aumentará la matriculación de alumnas”, dijo.

De nuevo en la aldea de Abdullah, los ancianos de la comunidad se reunieron para examinar la construcción de la nueva escuela. Se podía observar el entusiasmo entre los participantes, e incluso alguien calificó a Abdullah de héroe local. En cuanto a Abdullah, su sueño de disponer de una escuela cercana está a punto de hacerse realidad.


 

 

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