Educación básica e igualdad entre los géneros

La capacitación respaldada por UNICEF y la UE para los maestros fomenta la calidad educativa en Angola

Por Alex Duval-Smith

LUANDA, Angola, 17 de enero de 2012. Justo a la salida de la carretera principal, junto a las ruinas de una capilla encalada de blanco, un jacarandá está en flor. Bajo sus pétalos, unos niños se sientan en sillas de plástico de vivos colores mientras observan atentamente a su profesora. Lucrecia Agostinho dibuja manzanas y naranjas en un encerado para ilustrar un problema aritmético.

VÍDEO: El corresponsal de UNICEF, Pedro Bujalance Andrés, informa sobre un programa de capacitación para los maestros de Angola que ayuda a mejorar la calidad educativa.  Véalo en RealPlayer

Una escena encantadora que en cambio, Agostinho lo sabe, enmascara graves problemas en la escuela primaria Quipungo y en todo el país.

“Si llueve tenemos que interrumpir la lección. Si sopla el viento quedamos cubiertos de polvo y el pizarrón sale volando", afirmó con voz ronca. "Pasé mi jornada gritando. La asistencia a clase es tan grande –a veces con 40 o 50 estudiantes– que los niños situados atrás no pueden oir.

"Los alumnos se distraen con los vehículos que pasan. No podemos estar pendientes de ellos. A principios de año, un coche atropelló a un niño de cinco años. Trabajar en estas condiciones supone un gran esfuerzo".

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Unos estudiantes en el aula improvisada al aire libre en Lubango (Angola).

"Corre corre que te pillo"

Agostinho manifiesta que la educación en Angola –que emergió de la guerra hace diez años– es como el juego del "corre corre que te pillo".

Según un estudio del gobierno, el Banco Mundial y UNICEF, la Encuesta integrada sobre el bienestar de la población (IBEP por sus siglas en portugués), más del 21% de los niños con edad comprendida entre los 6 y los 17 años no asiste a clase; y sólo el 9,3% de la niñez cuya edad oscila entre los 3 y 5 años está matriculado en preescolar.

Existen demasiado pocas escuelas y las que están disponibles carecen de equipamiento suficiente. Muchos estudiantes llevan sus propias sillas a clase cada mañana. Pese a la actual iniciativa de contratación, todavía hay pocos maestros.

La calidad educativa también supone un obstáculo principal. La capacitación es limitada entre los profesores existentes. Cualquier persona que haya superado el décimo grado en educación puede presentarse al examen para ser maestro, pero en la provincia de Huíla algunos profesores han completado únicamente el cuarto grado. El hacinamiento en las aulas y unos planes de estudios obsoletos contribuyen aún más a erosionar la calidad educativa.

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Sor Cecília Kuyela, una instructora pedagógica, ayuda a los maestros en la provincia de Huíla (Angola) a mejorar su metodología y su propia educación.

“Una cosa es cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio de lograr que todos vayan a la escuela", afirmó Justino Jerónimo, director de la capacitación pedagógica del Ministerio de Educación en Luanda. "Pero otra totalmente distina es ofrecer a la infancia una buena educación".

La capacitación es una prioridad

Para mejorar el nivel pedagógico y de las escuelas, el gobierno comenzó en 2009 un programa ambicioso –el Programa de asistencia a la educación primaria– para capacitar a los maestros del país sobre métodos pedagógicos modernos. El programa contó con la facilitación de UNICEF y la financiación de 4,1 millones de euros (aproximadamente 5,2 millones de dólares estadounidenses) de la Unión Europea.

Unos 350 instructores pedagógicos fueron contratados en siete provincias. Sor Cecília Kuyela es una de los 30 instructores de Huíla y ha ayuado a estimular las habilidades de aproximadamente de 100 maestros desde 2009.

“La situación no discurre tan deprisa como habíamos esperado", expuso. "Todavía no llegamos a todas las escuelas, todo lo contrario. Las comunicaciones con las zonas más apartadas son deficientes".

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Unos niños estudian en una clase improvisada al aire libre en la escuela primaria 200 de Lubango (Angola).

Su ayuda marca la diferencia en aquellos maestros a los que ha formado. "Necesitan capacitación para comprender el modo de vincular la materia que imparten con la vida del niño", expuso Kuyela.

"A veces debes ser creativo. Por ejemplo, antes de enseñar a decir qué hora es, debes preguntarte si el niño o la niña procede de una familia que tiene un reloj en casa".

Pese a las dificultades, Kuyela puso de relieve el entusiasmo que cunde en la profesión. "Algunos de estos profesores trabajan largas horas enseñando durante el día y estudiando por la noche, para mejorar sus destrezas. Hay una dedicación tremenda. Este programa debe prorrogarse y ampliarse".

“La capacitación pedagógica debería ser la máxima prioridad de la educación. Un buen maestro puede lograr resultados incluso bajo un árbol", expuso Jerónimo. "Si no gastas dinero en la calidad de la enseñanza, entonces el resto –escuelas, equipamiento– no sirve para nada. ¿Quién encomendaría el mando de un avión a un piloto sin formación? ¿o pondría su vida en las manos de un médico que no ha acudido a una escuela de medicina?


 

 

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