Educación básica e igualdad entre los géneros

Un centro de atención ofrece un camino para salir de la pobreza en Benin

Imagen del UNICEF
© UNICEF Benin/2011/Langue
Eric (7 años) vive con otros 20 niños y niñas vulnerables en el centro de tránsito San José, en Parakou.

Por Gisele Langue-Menyé

PARAKOU, Benin, 19 de octubre de 2011. El padre de Eric N'Koue (7 años) estuvo a punto de venderlo a unos tratantes de niños hace dos años. Afortunadamente fue interceptado por la policía, que le condujo al centro San Jose. Con apoyo de UNICEF, el centro brinda atención y posibilidades para los niños vulnerables en la ciudad oriental de Parakou.

Ahora, Eric es uno de los 20 niños para quienes el centro se ha convertido en un hogar permanente.

Ciclo de la pobreza

En Benin, el trabajo y la trata infantiles son dos preocupaciones importantes. Cerca de la mitad de todos los niños y niñas entre los 5 y los 14 años se dedican a algún tipo de trabajo, como consecuencia de la pobreza generalizada del país; casi la mitad de la población de Benin vive por debajo del umbral internacional de pobreza de 1,25 dólares al día.

San José, dirigido por las hermanas salesianas con el apoyo financiero de UNICEF, ofrece refugio a los niños y niñas contra este ciclo de pobreza y explotación. Allí, un equipo de cuidadores asegura que los niños reciban comidas nutritivas y se matriculen en las escuelas cercanas, además de proporcionar el apoyo necesario que sus familias no pueden ofrecerles.

En estos días, Eric prefiere centrarse en su futuro. Ahora está en cuarto grado, obtiene las más altas calificaciones de su clase y sueña con convertirse algún día en sacerdote.

Un futuro brillante

Imagen del UNICEF
© UNICEF Benin/2011/Langue
Cuando el Representante de UNICEF, el Dr. Souleymane Diallo, visitó su clase con un equipo de televisión, Céline se olvidó de su timidez natural y espetó: “¡Sr. Representante, me gustaría ir a la escuela!”.

Nahomie Abdoulaye(12 años) llegó al centro después de escapar de una relación abusiva con su madrastra. Ahora aprende a hablar y escribir en francés en la escuela. Nahomie está ansiosa por comenzar una pasantía en Benin y sus planes para después contemplan mantener a sus cuatro hermanos menores trabajando como modista.

Al igual que Nahomie, Thierry Kouagou(11 años) tiene un futuro brillante por delante gracias al centro. Su madre murió cuando él tenía sólo seis años y su padre, que vive con el VIH, se ha puesto demasiado enfermo como para que pueda cuidar de él. Sin embargo, Thierry sonríe cuando habla de su vida en San José. Está asistiendo a clases y en camino de terminar el próximo año la escuela primaria.

Elegir su propio camino

Céline Tchetekoua también perdió a uno de sus progenitores: su padre. Después de su muerte, su madre le colocó con una familia anfitriona como un “vidomegon”, es decir, como trabajadora doméstica no remunerada. Durante tres años, Céline cocinó, limpió y cuidó de los niños de la familia pese a ser ella misma una niña.

A pesar de su pesada carga de trabajo, Céline encontró tiempo para asistir a clases diarias de alfabetización en un centro de recreación organizado por las hermanas salesianas. Un día, el Dr. Souleymane Diallo, Representante de UNICEF, visitó la clase con un equipo de televisión. Olvidando su timidez natural, Céline le espetó: “¡Sr. Representante, me gustaría ir a la escuela!”.

Céline sonríe mientras cuenta esta historia en el centro San José, donde ahora vive. El centro le ha ayudado a inscribirse en una escuela primaria cercana.

Al igual que los otros niños y niñas de San José, Céline se niega a que la pobreza o las dificultades dicten su futuro. Gracias a su propia fuerza de voluntad –y con un poco de ayuda del centro–elige su propio camino hacia un mundo lleno de posibilidades.


 

 

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