Educación básica e igualdad entre los géneros

UNICEF tiene como objetivo garantizar el derecho a la educación para los padres y madres jóvenes en la Argentina

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© UNICEF Argentina/2011/Haar
“Quiero tener un buen trabajo, cuidar de mis hijas y darles lo mejor, pero sólo podré hacerlo si termino mis estudios”, dice Jonathan Pavón, de 17 años, padre de dos niñas gemelas.

Por Julia Assef

BUENOS AIRES, Argentina, 12 de agosto de 2011. Jonathan Pavón, de 17 años, está terminando el último año de escuela secundaria en Quilmes, un municipio de tamaño medio en los suburbios de la capital de la nación, Buenos Aires. En su condición de padre joven de dos gemelas de ocho meses de edad, Maia y Umma, lucha constantemente con la idea de abandonar la escuela y ponerse a trabajar.

Crear mejores estrategias

Su realidad es la misma que la de muchos jóvenes argentinos que han tenido que abandonar las clases y las oportunidades educativas con el fin de mantener a sus familias. En Buenos Aires, casi el 45% de los jóvenes de 18 a 24 años han abandonado sus estudios para trabajar.

Con el fin de solucionar este problema, en 2006 se dispuso una ley de educación nacional, que establece la obligatoriedad del acceso a la escuela secundaria. Haciendo hincapié en la equidad y en colaboración con el gobierno provincial de Buenos Aires, la oficina de UNICEF en la Argentina tiene como objetivo elaborar proyectos que promuevan el derecho de los jóvenes y los adolescentes a una educación adecuada.

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Jonathan cursa el último año de escuela secundaria en Quilmes, un municipio en los suburbios de Buenos Aires.

“Estamos tratando de lograr una escuela secundaria que incluya a los adolescentes, eliminando los obstáculos del origen selectivo, creando más y mejores estrategias para garantizar el derecho social a la educación”, dijo Elena Duro, la Especialista en Educación de la oficina de UNICEF en la Argentina.

Una vía interrumpida

El proyecto “Salas de maternidad en la escuela secundaria” se inició con este este propósito: proporcionar a unos 300 jóvenes la oportunidad de continuar sus estudios mientras crían a sus familias; consta de 30 salas equipadas con todos los materiales didácticos y el mobiliario necesarios para atender a los hijos o hermanos menores de los estudiantes de secundaria.

La inspectora escolar para el municipio de Quilmes, Alejandra Boschini, explicó que para muchos estudiantes, la paternidad y la maternidad interrumpen la vía hacia una educación completa. “Las salas infantiles en las escuelas son importantes”, dijo, “ya que garantizan el derecho a estudiar”.

Ailín Righetti, de 18 años, estudia en la Escuela Media Tres. Ella y su novio tendrán su primer hijo en unos meses. Si se trata de una niña la quieren llamar Priscilla Belén y si es un niño, tal vez Ricardo Benjamín. A pesar de tener dudas acerca de los nombres, está segura de una cosa: quiere proporcionar un buen futuro a su hijo. “Mi hermana tuvo su primer hijo a los 15 años y tuvo que abandonar la escuela”, dijo. “Quiero terminar mis estudios y, probablemente, convertirme en enfermera”.

Un futuro más brillante

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La sala de maternidad en la Escuela Media Tres, en Quilmes, es una de las 30 salas que UNICEF ayudó a equipar con el material didáctico y mobiliario necesario para atender a los hijos o los hermanos menores de los estudiantes de secundaria.

En las escuelas con salas de maternidad, a los niños y los adolescentes también se les enseña educación sexual integral. El Ministerio de Educación de la Argentina tiene un programa nacional que, entre otras estrategias, desarrolla materiales y capacitación para todos los maestros a fin de que los estudiantes tengan conocimientos en educación sexual integral desde el nivel inicial hasta la escuela secundaria.

"Este programa tiene como objetivo educar y sensibilizar a los jóvenes sobre la importancia de la educación continua y la promoción de una educación sexual integral”, explicó Duro. “No queremos promover el embarazo adolescente, simplemente estamos realizando una educación preventiva”. Duro hizo especial hincapié en la necesidad de que los padres jóvenes terminen su educación, con el fin de romper el círculo vicioso de la pobreza que se perpetúa debido a la falta de estudios.

Con iniciativas como ésta, UNICEF está ayudando a los jóvenes argentinos a ejercer su derecho a un futuro mejor para sí mismos y para sus hijos.


 

 

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