Educación básica e igualdad entre los géneros

Diario de campo: La vida de un coordinador de situaciones de emergencia de UNICEF en Yemen

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen /2011 /Halldorsson
“Saber que alguien se tuvo que sacrificar para que yo pudiera progresar me impulsa a hacer bien mi trabajo. Porque gracias a ese sacrificio pude llegar a ser quien soy”, afirma Opiyo Nixon, Coordinador de situaciones de emergencia de UNICEF, que trabaja en la escuela Yarmouk(Yemen), que recibe apoyo de UNICEF.

Por Patricia Nakell

HARADH, Yemen, 29 de junio de 2011. En esta escuela de Haradh, situada en la región noroccidental de Yemen y cerca de la frontera con Arabia Saudita, el tañido de la campana que resuena en el patio del centro indica a los más de 1.000 alumnos que es mediodía y, por lo tanto, la hora del recreo.

Pocos instantes más tarde, una pequeña multitud de niños rodea a Opiyo Nixon, Coordinador de situaciones de emergencia de la Oficina de UNICEF en Yemen. Es uno de los últimos días de la primavera, el calor comienza a ser sofocante y todo está cubierto de polvo.

Prioridades contrapuestas

Por tratarse de un país con tasas muy elevadas de desnutrición, el mayor nivel de disparidad de género del mundo, un flujo creciente de inmigrantes africanos, dos conflictos armados que se desarrollan de manera paralela, un estado de desorden civil y centenares de miles de desplazados, Yemen no es un sitio para principiantes. Y afortunadamente, Opiyo no lo es.

Para que la respuesta de UNICEF sea eficaz en tales circunstancias, resulta imprescindible contar con alguien con la experiencia y las aptitudes de Opiyo. Porque un día común y corriente en la vida del Coordinador de situaciones de emergencia de UNICEF en Yemen es una jornada a ritmo frenético. “Tengo que hacer malabares constantemente con varias prioridades contrapuestas”, explica Opiyo. “¿A cuál de las pelotas que mantengo en el aire debo darle prioridad si todas son igualmente importantes?”.

El trabajo de Opiyo consiste en garantizar que UNICEF cuente con un adecuado estado de preparación para las situaciones de emergencia y que sus respuestas ante las mismas sean eficaces. Para lograrlo, Opiyo vigila la situación en el terreno y se asegura de que se disponga de fondos de emergencia suficientes para satisfacer las crecientes necesidades de los afectados. “Vigilo el trabajo mientras se se lleva a cabo”, explica. Ésa es la razón por la que hoy se encuentra en Haradh.

La Naciones Unidas están haciéndose cargo de un campamento de desplazados y una de las tareas que Opiyo tiene entre manos consiste en asegurarse de que los niños de este campamento reciban los mismos servicios que los niños de otros dos campamentos cercanos, también a cargo de las Naciones Unidas. “He venido a inspeccionar el trabajo, para asegurarme de que todo esté en orden y a punto”, explica Opiyo.

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Antes de que UNICEF comenzara a brindar apoyo a la escuela Yarmouk, ese centro de enseñanza yemenita tenía solo 162 alumnos. Hoy, en cambio, cuenta con 1.628 estudiantes que provienen tanto de las comunidades de acogida como de los campamentos de desplazados cercanos.

Las personas que trabajan con Opiyo afirman que es exigente y decidido. Esa imagen que tienen sus colaboradores queda ampliamente confirmada cuando se lo ve en acción. “Me quieran o me odian, yo soy así, y ésta es la manera en que trabajo”, afirma mientras, aún de madrugada, pasa revista velozmente al plan del trabajo del día junto a sus colegas.

“¡Nuestros esfuerzos han comenzado a rendir frutos!”, exclama de pronto Opiyo. Acaba de enterarse que la presencia de 13 maestras en la escuela del campamento ha servido para atraer a un gran número de niñas al centro. “Disfruto de lo que hago”, comenta Opiyo. “Todo lo que hago representa un cambio positivo en la vida de alguien”.

“Hacer lo que me gusta”

Al igual que muchos de los desplazados de los campamentos, Opiyo dependió de la generosidad de terceros durante gran parte de su vida. Ahora quiere hacer algo por los demás. Cuando se le pregunta por los aspectos negativos de su trabajo, Opiyo dice que uno de los sacrificios que debe hacer “en beneficio de otras personas necesitadas” es estar alejado de sus seres queridos.

“Pero si estuviera constantemente con mi familia”, añade, “no podría hacer lo que me gusta. Y por eso, amigo mío, es que tengo que estar lejos de mi hogar”.

Inicialmente, Opiyo quiso ser profesor de literatura inglesa. “Pero abandoné esos estudios después de un año, porque descubrí que no era mi vocación”. En cambio decidió estudiar sociología y cuando comenzó a hacer labores humanitarias durante el último año de la carrera comprendió que ése era su destino. Posteriormente realizó estudios complementarios en Suecia y los Países Bajos, y trabajó en Sudán y Afganistán. Opiyo integra el personal de UNICEF desde julio de 2010.

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Hasta hace algunos meses, los alumnos de la escuela Yarmouk (Yemen) sólo podían cursar hasta el sexto grado pero ahora pueden estudiar hasta el noveno. “Desde que llegué aquí en enero han sucedido muchas cosas buenas en esta escuela”, comenta Opiyo Nixon, Coordinador de situaciones de emergencia de UNICEF.

Opiyo nació en Kenya occidental y a los 12 años perdió a su padre. Un año después quedó huérfano de madre. “Recuerdo que sentí que no tenía ninguna salida”, explica. “Ningún pariente me podía ayudar, de manera que decidí forjarme mi propia vida. Estaba convencido de que si siempre hacía todo de la mejor manera posible, nunca me sentiría defraudado”.

Recibir algo, devolver algo

De esa manera logró obtener el dinero necesario para costearse los estudios primarios, y gracias a la ayuda del director de su escuela y a la generosidad de una familia estadounidense pudo seguir estudiando y, oportunamente, asistir a la universidad en Kenya. “Esa familia continúa siguiéndome los pasos”, comenta, “y sabe que su inversión ha dado buenos réditos”.

Gracias a ellos, Opiyo no sólo ha logrado mejorar su vida sino también las de muchas otras personas. “Yo creo que si alguien recibe algo debe devolver algo”, termina diciendo Opiyo Nixon. “y la única manera en que puedo devolver algo obteniendo al mismo tiempo alguna satisfacción es mediante mi trabajo”.


 

 

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