Educación básica e igualdad entre los géneros

En Pakistán, UNICEF da apoyo a centros temporales de aprendizaje que ofrecen nuevas oportunidades a las niñas

Por Malcolm Brabant

DISTRITO DE LAYYAH, Pakistán, 6 de abril de 2011. Las catastróficas inundaciones que devastaron Pakistán a mediados del año pasado han provocado un cambio de actitud con respecto a la educación escolar de las niñas.

VÍDEO (en inglés): UNICEF informa sobre el cambio de actitud con respecto a la educación de las niñas que se están produciendo en las zonas rurales de Pakistán.  Véalo en RealPlayer

La crecida de las aguas en la cuenca del río Indo, que fluye desde las estribaciones del Himalaya hasta el mar de Arabia, provocaron daños a unas 10.000 escuelas, de las que más de una tercera parte quedó completamente destruida.

Tradicionalmente, las familias campesinas de Pakistán eran reacias a que sus hijas fueran a la escuela. Sin embargo, la crecida de las aguas les obligó a evacuar sus aldeas e instalarse en zonas donde UNICEF había establecido centros temporales de aprendizaje con el propósito de reducir al mínimo los efectos del desastre natural en la educación de los niños.

Imagen del UNICEF
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Una clase en un centro temporal de aprendizaje en la aldea de Mulla Wala, en el Punjab meridional. UNICEF brinda apoyo a esos centros en diversos puntos de Pakistán.

El contacto inicial de esos niños y sus familias con la educación ha tenido efectos enormemente alentadores, según afirma Karen Allen, Representante Adjunta de UNICEF en Pakistán.

“No sólo percibimos un gran interés por parte de las niñas sino también por parte de sus progenitores, que al darse cuenta de que las niñas estaban felices y que aprendían cosas realmente útiles comenzaron a considerar la posibilidad de permitir que fueran a la escuela”, explica Allen.

Además indica que es probable que esa nueva actitud con respecto a la educación de las niñas se mantenga cuando las familias regresen a sus lugares de origen.

Enseñanza centrada en los niños

Noor Khatoon, una niña de 11 años de edad del distrito de Dadu situado en la provincia de Sindh, mostró su escuela, que las autoridades declararon insegura debido a los daños provocados por las aguas. En lo que fue su aula, ahora sólo queda un armario con una pila de libros ennegrecidos y enmohecidos.

Imagen del UNICEF
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UNICEF brinda apoyo a centros temporales de aprendizaje como éste, en el distrito de Dadu de la provincia de Sindh, donde las niñas pakistaníes pueden recibir educación escolar por primera vez en sus vidas.

En el patio de la escuela, sin embargo, funciona un centro temporal de aprendizaje donde se ofrecen clases a los jóvenes alumnos. “Quiero que reconstruyan mi escuela”, comentó Noor, “para poder estudiar de nuevo en mi salón de clases”.

UNICEF se propone lograr la participación de 1,3 millones de niños de 4 a 12 años de edad en las actividades educativas, así como reforzar los centros de enseñanza mediante la capacitación de más de 12.000 maestros. Hasta la fecha, los centros temporales de aprendizaje han atraído a unos 240.000 niños y niñas, al tiempo quemás de 4.000 maestros han recibido la preparación necesaria para aplicar métodos de enseñanza centrados en los niños.

Más al norte, en un centro temporal de aprendizaje al aire libre localizado en la aldea del Punjab meridional de Mulla Wala, Aqsa Rehman  se balancea alegremente a sus nueve años mientras lee en voz alta un libro, siguiendo las palabras impresas con la punta del dedo.

La educación de Aqsa quedó súbitamente interrumpida cuando la inundación destruyó su escuela, pero ahora, la niña asiste a clases en el centro temporal de aprendizaje y ya lee con la seguridad de una alumna de cuarto grado.

“Iremos a la escuela, aunque tengamos que luchar para lograrlo”, afirmó Aqsa. “Ayudaremos a nuestro pueblo, restituyéndole todo lo que se haya perdido en las inundaciones”.

Invertir en el futuro

Su padre, Haji Abdur Reahman, trabaja en un mercado de frutas y verduras en Karachi, a cientos de kilómetros de su familia. Nueve de sus diez hijos van a la escuela.

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Mohammad Haseeb, un alumno de primer grado de cinco años de edad, aprende el abecedario en un centro temporal de aprendizaje en el Punjab meridional (Pakistán) que cuenta con el respaldo de UNICEF.

“Les estoy dando una educación para que puedan tener un futuro promisorio y una vida confortable”, explica. “Cuando mis hijas se casen, las familias de sus maridos las tratarán con respeto”.

Mientras tiende la ropa recién lavada, Iqbal Bibi, tía de Aqsa, comenta con una expresión decidida en el rostro que la educación de los niños y niñas constituye el mejor camino a una vida mejor.

“Aunque apenas podemos alimentarnos”, dice, “les estamos dando educación para que puedan ser personas mejores y puedan liberarse de la pobreza”.

Las zonas donde UNICEF y las autoridades de Gobierno de Pakistán afrontan los obstáculos más graves son la provincia de la Frontera Noroccidental y las zonas tribales bajo administración federal, donde los talibanes protagonizan una violenta campaña contra la educación de los niños y niñas.

En los últimos dos años, un total de 710 escuelas han sido bombardeadas en la susodicha provincia. En Malakand, la región donde la campaña de violencia ha tenido su peor efecto, más de 640 escuelas han sufrido daños o han quedado completamente destruidas.


 

 

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