Educación básica e igualdad entre los géneros

Las clases sobre la igualdad entre los géneros ayudan a que las adolescentes somalíes no abandonen la escuela

Por Mike Pflanz

BURTINLE, Somalia, 28 de marzo de 2011. Inicialmente, los alumnos y alumnas adolescentes de esta clase demuestran timidez cuando se les pregunta si la razón más frecuente por las que las niñas abandonan sus estudios es la menstruación o el matrimonio precoz.

VÍDEO (en inglés): 2 de marzo de 2011: Denise Shepherd-Johnson, de UNICEF, informa sobre un programa que ayuda a las niñas de Somalia a afrontar la discriminación por motivos de género y no abandonar los estudios durante la adolescencia.  Véalo en RealPlayer

Sin embargo, poco después se desata el debate. Al final de la discusión, las 19 niñas concuerdan que la razón más común es el matrimonio a edad temprana, mientras que los 13 varones opinan que se trata de la menstruación.

Resulta sorprendente que una discusión sobre temas tan delicados en un aula llena de adolescentes se desarrolle sin risitas, bromas o gestos de vergüenza.

Aunque más sorprendente aún es que esto ocurra en Somalia, donde la cultura y los programas de estudios tradicionales no alientan que se hable con los niños y niñas sobre los cambios que les afectan a medida que crecen.

Esta clase, que se desarrolla en la escuela secundaria de Burtinle situadaen la región semiautónoma de Puntlandia, en la parte nororiental de Somalia, forma parte de un original programa que brinda a los adolescentes de todo el país consejos acertados y prácticos. En el programa participan unas 12.000 niñas.

La reducción de las tasas de deserción escolar

El programa, cuyo nombre oficial es Proyecto sobre la gestión de la madurez, tiene como objetivo aumentar la matriculación y asistencia escolar y reducir el número de niños, y especialmente niñas, que abandonan sus estudios.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/ 2011/ Pflanz
Una adolescente confecciona conjuntos de elementos sanitarios que se entregarán a las alumnas de diversas escuelas como parte de un programa para facultar a las niñas de Somalia, para que terminen sus estudios escolares.

El proyecto se realiza mediante una alianza entre UNICEF y el Centro de educación por la paz y el desarrollo de Galkayo y está financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido. En el marco de ese proyecto, las niñas reciben conjuntos de elementos sanitarios, como toallas sanitarias, ropa interior y jabón que pueden usar cuando tienen el período.

En las clases también se tratan los cambios fisiológicos propios de la pubertad, y se alienta a niñas y varones a que discutan de qué manera la educación puede ayudarles a ellos y a sus familias y debatan sobre la importancia de no abandonar la escuela.

En el pizarrón del aula de la escuela secundaria de Burtinle, el maestro ha escrito los títulos “menstruación”, “matrimonio precoz”, “labores domésticas”, “pobreza” y “conceptos erróneos sobre la educación”.

Los alumnos y alumnas discrepan con respecto a los efectos de cada uno de esos factores en la educación de las niñas, especialmente con respecto a la menstruación. “Las labores domésticas son algo con lo que las niñas reciben ayuda”, comenta Dayip Mohamed, de 17 años, “pero la menstruación es un problema personal de cada una”.

Rage Abdulqadir, de 18 años, está de acuerdo con su compañero. “La menstruación”, dice, “afecta tanto a las niñas ricas como a las pobres”.

Errores sobre los géneros

Hodon, una niña de 17 años, dice que Dayip y Rage están equivocados al pensar que la menstruación no tiene efectos negativos en la educación de las niñas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/ 2011/ Pflanz
Las alumnas del internado de Harfo, en Somalia, reciben conjuntos de elementos sanitarios como parte de un programa que ayuda a las adolescentes a no abandonar sus estudios. El programa cuenta con el respaldo de UNICEF.

“Antes de enterarme de que la menstruación era un proceso natural que le ocurre a todas las niñas del mundo, solía faltar a clases los cuatro días, y a veces hasta siete días, en que tenía el período”, explica.

No es sólo la vergüenza y la posibilidad de ser objeto de bromas por tener manchas en la ropa durante la menstruación lo que impulsa a muchas niñas somalíes a no ir a la escuela, ya que también sufren las consecuencias de las percepciones y creencias de sus familias.

En Somalia, la educación de los varones es sumamente importante. La creencia generalizada es que si un niño recibe una buena educación podrá conseguir un buen empleo asalariado y hacerse cargo de sus padres cuando éstos lleguen a la vejez.

A las hijas, por el contrario, se le considera en primer lugar una fuente de trabajo doméstico y posteriormente el objeto de una dote. “Aún antes de que contraiga matrimonio, la niña es necesaria en el hogar de su familia, ya que hace la limpieza, lava los platos y cuida a sus hermanos menores”, explica Hawa Aden Mohamed, directora del Centro de educación por la paz y el desarrollo de Galkayo.

“Hay que recordar que cuando la niña comienza a menstruar, su madre ya había estado debatiendo interiormente si valía la pena que su hija fuera a la escuela”, añade. “Y cuando la joven regresa a su hogar y tiene la menstruación, la madre piensa que ya no se trata de una niña sino de una mujer, y que debería estar buscando marido en lugar de perder tiempo en la escuela rodeada de niños y niñas”.

Un nuevo futuro para las niñas

Para quienes han estado involucrados en este programa, tratar de combatir gradualmente esas creencias y tradiciones no ha sido una tarea fácil.

“Decían que las niñas sólo servían para las labores domésticas”, comenta Hawa Abdisamet, que integra la asociación de padres y maestros de una escuela para niñas que recibe apoyo de Centro de educación por la paz y el desarrollo de Galkayo.

“Pero nosotras dijimos: ‘¿Por qué no pueden aprender a sumar, de manera que puedan vender más y mejor en el mercado? ¿Por qué no pueden aprender a medir los materiales para las labores de costura? ¿O aprender a escribir, para hacer las facturas de los clientes?’”, añade.

Según Sheikh Abdinasir Abdalla Jama, un erudito islámico y dirigente religioso que forma parte de la comisión de educación del Centro de educación por la paz y el desarrollo, los ejemplos concretos de los beneficios de la educación de las niñas ya han comenzado a reducir el recelo con que se le solía mirar.

“Los resultados prácticos constituyen la manera mas eficaz de modificar la manera de pensar de las personas”, afirma el dirigente. “Las mujeres que han recibido educación no sólo generan ingresos para las familias de sus maridos, sino también para sus padres”.


 

 

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