Educación básica e igualdad entre los géneros

Con el apoyo de UNICEF, una escuela de música alienta a los niños haitianos a soñar con un futuro mejor

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© UNICEF Haiti/2011/Dormino
Durante una clase de música en la escuela Vision Nouvelle, una maestra le enseña a un alumno a sostener correctamente el violonchelo. La escuela, que se encuentra en la localidad haitiana de Delmas, aún no cuenta con suficientes instrumentos musicales para todos sus estudiantes.

Por Benjamin Steinlechner

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 25 de marzo de 2011. En un aula de la escuela Vision Nouvelle hay una caja de madera de grandes dimensiones llena de instrumentos musicales rotos. La caja contiene restos de violines, violas y flautas, y hasta partes de un piano.

Esos fragmentos son lo único que queda de la importante colección de instrumentos con que contaba la escuela, y son testimonio del poder destructivo del terremoto del año pasado, que redujo a escombros del edificio de la escuela y casi todo lo que había en su interior.

“Ni un solo instrumento"

 “El terremoto destruyó casi totalmente nuestra escuela y no nos dejó prácticamente nada, ni un solo instrumento” explica Micheline Adolphe, la directora del centro. “Al principio, ni siquiera estaba segura si valía la pena volver a abrir la escuela”.

Sin embargo, UNICEF construyó una nueva escuela en la que ya se han vuelto a impartir casi todas las clases, aunque las condiciones en que se estudia y enseña no son las mismas de antes.

Solamente en la escuela Vision Nouvelle de Delmas y otros nueve centros de enseñanza de Haití se ofrecen clases de música. La escuela de Delmas ha adquirido muy buena reputación porque de sus aulas han salido músicos exitosos. Durante muchos años, sus alumnos y alumnas han participado en certámenes internacionales en Canadá, México y los Estados Unidos.

Donación de instrumentos

 “Antes del terremoto contábamos con todos los instrumentos que necesitábamos y las clases prácticas de música formaba parte integral de nuestro programa de estudios”, añade Adolphe mientras pasa las páginas de un álbum con fotos de alumnos de la escuela tocando en diversos actos. “Ahora, todos los estudiantes reciben lecciones teóricas de música, por lo menos”.

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La escuela Vision Nouvelle, de la localidad de Delmas, es una de las 10 escuelas de Haití que ofrecen clases de música. Muchos de los instrumentos con que contaba la escuela fueron destruidos por el terremoto del año pasado.

Sin embargo, los directivos y el personal de la escuela tienen la esperanza de que gracias a las donaciones que recibe el centro y a la colaboración de los padres y maestros se pueda adquirir un piano usado y varios violines, violas y flautas.

Por ahora, muchos de los alumnos interesados en aprender a tocar un instrumento en particular deben conseguirlo por sus propios medios. La escuela carece, por ejemplo, de instrumentos de viento.

“Ese es nuestro gran problema”, añade la directora de la escuela. “Los instrumentos son costosos y los alumnos de nuestra escuela no provienen de familias acomodadas.

Por el contrario, muchas de esas familias ni siquiera pueden pagar con regularidad la matrícula escolar”.

El apoyo de UNICEF

Pese a que Adolphe solicita préstamos bancarios para pagar los salarios de los maestros y ayudar a que los niños que no pueden pagar la matrícula continúen estudiando, muchos de ellos deben abandonar la escuela.

En Haití, solamente asiste a clases un 50% de los niños y niñas en edad escolar. Eso se debe en parte a que el país no cuenta con suficientes escuelas públicas y también al costo de los uniformes, el transporte, la alimentación y los útiles escolares.

UNICEF distribuye material escolar básico a alumnos y maestros de todo el país, además de brindar apoyo a la reconstrucción de los centros de educación como la escuela Vision Nouvelle.

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Fabienne Ejerard Philippe Auguste, de 17 años de edad, dice que la música le calma el estrés que aún padece como resultado del terremoto del año pasado. La niña toma clases de violín en la escuela Vision Nouvelle, en la localidad haitiana de Delmas.

El año pasado, más de 720.000 niños y 15.000 maestros recibieron materiales escolares y capacitación. Desde que se produjo el terremoto, UNICEF ha reconstruido 110 escuelas semipermanentes en Puerto Príncipe, la capital de Haití.

El organismo internacional se prepara ahora para reconstruir otras 37 escuelas en la ciudad capital y se ha fijado como meta la construcción o reconstrucción de 200 centros de enseñanza de todo el país para fines de junio.

El poder de la música

Fabienne Ejerard Philippe Auguste, una alumna de la escuela Vision Nouvelle de 17 años de edad, está agradecida a UNICEF por la reconstrucción de su escuela, ya que ha podido reanudar sus estudios de violín.

“La música tiene una enorme importancia para mí. Amo la música porque me permite concentrarme en los aspectos hermosos de la vida”, dice Fabienne mientras sostiene el instrumento en sus manos. “Desde que se produjo el terremoto he estado muy afectada por el estrés. La música me ayuda a expresar lo que siento y a tolerar el estrés”.

En reconocimiento al poder liberador de la música, UNICEF colaboró recientemente en la construcción de un estudio de grabación en una escuela masculina de Puerto Príncipe.

“La música nos ayuda a soñar”, concluye Fabienne.  “Y todos necesitamos soñar, especialmente los jóvenes. Los jóvenes debemos saber que la vida es mucho más que nuestra realidad actual”.


 

 

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