Educación básica e igualdad entre los géneros

El recrudecimiento de la violencia afecta la asistencia a clase de los niños en Yemen

Imagen del UNICEF
© UNICEF Yemen/2011/Halldorsson
Las hermanas Manar y Bushra Al-Bukari se cuentan entre los miles de niños y niñas de Yemen que no han podido asistir a clase en las últimas semanas, debido al creciente malestar en Yemen. Sus madres temen por su seguridad y las mantienen en casa tanto como les es posible.

Por Mohammed Al Asaadi

SANA, Yemen, 21 de marzo de 2011. Para Yusuf Al--Nihari, de 10 años de edad, y su hermano mayor Abdul Mutaleb, caminar a clase todos los días pasando entre las tiendas de campaña de los manifestantes antigobierno y los puntos de control de las fuerzas de seguridad se ha convertido en una verdadera lucha.

Atrapados en el conflicto

“Me asusta caminar a la escuela”, dice Yusuf, que descansa un rato en medio un animado partido de fútbol en el patio de la escuela Moath Ibn Jabal en Sana. Durante la entrevista, él parece tener en cuenta el tiempo. Quiere jugar tanto como pueda. Quizás no le será posible hacerlo mañana.

“Mi hermano, mis hermanas y yo no fuimos a la escuela durante una semana”, añade Abdul Mutaleb. “Estábamos todos asustados”.

De las 52 personas muertas durante unas medidas de represión masivas contra los manifestantes el 18 de marzo, se sabe que al menos dos de las víctimas fueron niños. Todo sucedió aproximadamente a 250 metros de distancia de la casa de los Mutaleb.

Desde que se produjeron las manifestaciones antigubernamentales en Yemen a principio de febrero, se ha denunciado la muerte de 19 niños, en las ciudades de Sana, Ibb, Adén, y Mukalla. Esto representa cerca del 20% del número total de bajas y es “absolutamente alarmante”, en palabras de George Abu-Zulof, Especialista en Protección infantil de UNICEF.

La infancia está en peligro

Con la reciente intensificación de la violencia, se espera que aumenten la tensión y las refriegas en todo el país. Lamentablemente, no es la primera vez que la infancia de Yemen y otros ciudadanos han tenido que afrontar serias amenazas para su seguridad, salud y bienestar. El país ha sufrido mucho tiempo el conflicto armado y las guerras.

“Los padres en Yemen siguen llevando a sus niños a las manifestaciones, los exponen a riesgos y aumentan su vulnerabilidad frente a peligros mortales”, explica Ahmed Al-Gorashi, Presidente de SEYAJ, una organización dedicada a la protección de la infancia. Al-Gorashi advierte a todas las partes del conflicto político en contra de incluir a los niños en las manifestaciones.

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Abdul Mutaleb (izq.) y Yusuf (dcha.) pasan todos los días entre las tiendas de campaña de los manifestantes y los puntos de control para llegar a la escuela en Sana, Yemen. Los hermanos ya han perdido una semana de clases debido al creciente malestar político.

Bushra Al-Bukari y su hermana Manar, de 11 y 10 años respectivamente, viven a unos 100 metros del lugar donde hay una sentada popular contra el gobierno en Sana. Ellos oyeron los disparos hace una semana cuando las fuerzas de seguridad intentaron acabar con la protesta. “Estabamos aterrorizados. No podemos ir a la escuela o jugar fuera”, dicen. “Echamos de menos la clase y a nuestros amigos”.

Su madre decidió que sus hijas permanecieran en casa, tan lejos del peligro como fuera posible. “No permito que mis niños vean las noticias en la televisión”, comenta, “pero no puedo impedirles oír los disparos u oler el gas lacrimógeno”.

Los efectos en la educación

De vuelta en la escuela de Moath Ibn Jabal, los hermanos Al-Nihari quieren la libertad de moverse libremente, estudiar y jugar. “No nos gusta estar encerrados con llave”, cuentan antes de escaparse de vuelta a su partido de fútbol.

Jamila Al-Mujahid, la directora de la escuela, ha notado que la tensión reinante y la violencia creciente han afectado no sólo la asistencia a clase, sino también el comportamiento y el rendimiento escolar.

“Los niños se hacen más agresivos y tienen una tendencia más pronunciada a pelear”, comenta. “Vi que algunos niños tenían eslóganes políticos pintados en los brazos. Los niños no están acostumbrados a ver y experimentar tal violencia. Lo que está pasando es un crimen contra la infancia”.

Las escuelas en otras partes del país también se han visto afectadas. En Adén, algunos manifestantes amenazaron con incendiar las escuelas si los profesores y los alumnos rechazaban unirse a las protestas, mientras en Taiz, un el consejero local del partido dirigente asaltó varias escuelas con hombres armados y amenazó a los profesores que estaban en huelga.

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Más de 3.000 niños asisten normalmente a la escuela Moath Ibn Jabal en el centro de Sana. Sin embargo, los niños no han ido a clase últimamente debido a los disturbios sociales. Al dia siguiente de un fuerte tiroteo y protestas ocurridas a principios del mes ni un solo niño apareció por clase.

“Los niños son las víctimas primeras y más vulnerables de cualquier malestar social o emergencia”, expone Geert Cappelaere, Representante de UNICEF en Yemen. “Debemos asegurarnos de que las disputas de los adultos no alcancen a los niños”.

Un derecho básico

UNICEF está gravemente preocupada por la vulnerabilidad de la infancia en Yemen, a la luz de la menguante situación de seguridad. La seguridad física y el acceso a la educación son derechos básicos para todos los niños.

Sin embargo, en tiempos desesperados son necesarias a veces medidas desesperadas. Ayman Al-Awadhi, un profesor de deportes de la escuela Safir Modern que linda con la zona de la protesta en Sana, cree que el cierre de las escuelas puede ser la opción más segura para los niños en la situación actual, pese a decir que los manifestantes “no nos han intimidado”.

“No se debería negar nunca a los niños el acceso a la educación”, añade.


 

 

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