Educación básica e igualdad entre los géneros

UNICEF aspira a hacer un mayor hincapié en los problemas de la infancia en Túnez

Imagen del UNICEF
© AFP/Getty/Jebbary
Niños tunecinos estudian en la escuela primaria de Zouhour en la provincia de Kaserina en el centro de Túnez. Según datos recientes, el 98% de los niños y niñas de edad escolar ingresan en la escuela primaria. Sin embargo, miles de ellos abandonan la escuela todos los años, a pesar de que la educación es obligatoria entre los 6 y los 16 años de edad.

Por Najwa Mekki

TÚNEZ, Túnez, 17 de febrero de 2011 – Hamza vive en Sidi Hcine, un barrio de clase obrera en las afueras de Túnez. Trabaja en el mercado de pescado del centro de esa ciudad los días hábiles de la semana, en un horario en el que debería estar en la escuela.

Según datos recientes, el 98% de los niños y niñas de edad escolar en Túnez ingresan en la escuela primaria. Sin embargo, miles de ellos la abandonan todos los años, a pesar de que la educación es obligatoria entre los 6 y los 16 años de edad. En 2009, se calcula que 69.000 niños abandonaron la escuela.

Hamza es el hijo intermedio de una familia de tres hermanos. Su hermano mayor tiene 17 años y asiste a una escuela privada. Su hermana menor tiene 7 y comenzó en la escuela este año. Él ayuda a pagar su educación. Sus progenitores trabajan. Su padre trabaja en turnos de noche en la municipalidad y su madre hace limpiezas a domicilio.

Falta de seguridad

Durante la sublevación popular que comenzó lo que ahora muchos llaman la “revolución del jazmín”, ninguno de los que ganan el sustento de la familia pudo salir a trabajar. El toque de queda, la falta de seguridad y la ausencia absoluta de transporte los obligaron a quedarse en casa durante varios días. Pero ahora, según la vida reanuda lentamente su curso, las cosas parecen mejorar.

En una jornada muy productiva, Hamza saca 10 dinares tunecinos (7 dólares) de su trabajo en el mercado de pescado, limpiando y haciendo entregas y mandados. Pero él se queda con muy poco de ese dinero.

 “Me gustaría matricularme en una clase de preparación vocacional”, dice. “Seguiría trabajando en el mercado en mis días libres para poder hacer algún dinero. Pero realmente me gustaría aprender un oficio”.

Según Mehyar Hamadi, funcionario de protección infantil en el distrito de Ariana en el área metropolitana de Túnez, los niños que abandonan la escuela antes de los 16 años, y que no pueden o no quieren reanudar su educación, usualmente se quedan en un limbo.

Centrarse en los problemas de la infancia

En su trabajo con niños vulnerables durante más de 10 años, Mehyar está demasiado familiarizado con la manera en que la pobreza, la discriminación, el abuso y la injusticia afectan a niños y niñas. En 2010, su oficina procesó 374 solicitudes de ayuda.

 “El dinero, o más bien su carencia, muy a menudo es la causa del problema”, dice. “La pobreza, especialmente cuando se combina con la carencia de instrucción o de conciencia, es un terreno propicio para la violencia, la explotación, las privaciones, el abandono y toda clase de abusos infantiles.

Es difícil decir cuántos niños y niñas se encuentran en situación parecida a la de Hamza o a los que describe Mehyar. Las estadísticas han sido durante mucho tiempo un problema delicado y censurado en Túnez. Sólo ahora la gente está comenzando a darse cuenta de la magnitud de las inequidades del país.

No obstante, las cifras son claves a la hora de hacer un presupuesto, y UNICEF ve estos nuevos acontecimientos en Túnez como una oportunidad de poner mayor énfasis en los problemas de la infancia. El empeño que ya está en marcha sobre asuntos tan sensibles como el trabajo infantil y los niños que viven y trabajan en las calles merecerán una renovada atención, incluida la esfera de la recopilación de datos.


 

 

Búsqueda