Educación básica e igualdad entre los géneros

UNICEF y el Gobierno de Japón brindan apoyo a las nuevas escuelas acogedoras para la infancia de Angola

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© UNICEF Angola/2010/Hvass
Laurinda, de 11 años de edad, lee un mensaje de agradecimiento durante la ceremonia de inauguración de la escuela Comandante Kissanji, uno de los 20 nuevos centros de enseñanza con que cuenta Angola gracias a los fondos suministrados por intermedio de UNICEF por el Gobierno y el pueblo de Japón.

DAMBA MARIA, Angola, 25 de junio de 2010 – Kazuhiko Koshikawa, Embajador de Japón en Angola, hizo entrega oficial al Ministerio de Educación de este país de la primera de las 20 escuelas acogedoras para la infancia que se construyen con fondos suministrados por el gobierno japonés.

“Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón decidió dar prioridad a las inversiones en la educación. Gracias a esa decisión, Japón es hoy una nación desarrollada”, afirmó Koshikawa durante la ceremonia oficial de inauguración de la escuela Comandante Kissanji, que funciona en Damba Maria, una aldea de pescadores localizada a 450 kilómetros al sur de Luanda, la capital angoleña.

“Sabemos que brindar educación de buena calidad a todos los niños y niñas de Angola constituye un gran desafío, pero estamos comprometidos a ayudar a su gobierno a superar ese reto”, añadió Koshikawa.

El Gobierno de Japón entregó a UNICEF 9 millones de dólares destinados a la construcción de 10 escuelas de 12 aulas cada una en Luanda, y de otros tantos establecimientos de enseñanza con seis aulas cada uno en la provincia meridional de Benguela.

Escuelas acogedoras para los niños

Esas escuelas, en las que podrán estudiar 16.000 niños y niñas, cumplen con las normas de la educación acogedora para los niños. Las escuelas acogedoras para los niños ofrecen a sus estudiantes ámbitos protectores, maestros capacitados, recursos adecuados y las condiciones físicas, emocionales y sociales necesarias para aprender.

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Koen Vanormelingen, Representante de UNICEF en Angola, durante la ceremonia inaugural de la escuela Comandante Kissanji, en ese país africano.

“Me causa inmenso placer el resultado de la alianza entre nuestro Ministerio, UNICEF y el Gobierno de Japón”, afirmó Pinda Simão, Ministro de Educación de Angola. “Si continuamos por la senda trazada por esta alianza podremos darles a los niños y niñas angoleños escuelas en las que podrán estudiar en ámbitos seguros, saludables y adecuados”.

En sus dos turnos de clases, la escuela Comandante Kissanji brinda educación a un total de 1.400 alumnos primarios, además de otros 400 que asisten a clases nocturnas. La escuela tiene seis aulas y dispone de electricidad, agua corriente, baños separados para niños y niñas y nuevo mobiliario. Sus alumnos se sienten muy agradecidos de contar con escritorios y asientos.

“Antes, teníamos que sentarnos en sillas desvencijadas o tomar clases a la sombra de los árboles, y muchos niños y niñas regresaban a sus casas con dolor de espalda”, comenta Laurinda Anna Bernardo, una alumna de 11 años de la escuela Comandante Kissanji. “Ahora tenemos aulas mucho mejores, con buen mobiliario. Nuestra escuela tiene hasta una asociación de padres y maestros”.

Ámbitos de aprendizaje mejorados

Pese a que la educación ha avanzado mucho desde 2002, cuando terminó la guerra civil de Angola, en el país aún hay un millón de niños y niñas que no van a la escuela, y muchos de los estudiantes que comienzan sus estudios primarios nunca los terminan.

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Varios alumnos de la escuela Comandante Kissanji, una de las 20 nuevas escuelas construidas en Angola que cumplen con los requisitos del enfoque de las escuelas acogedoras para los niños.

La aprobación de un conjunto de normas sobre las escuelas acogedoras para la infancia que fueron elaboradas en cursillos prácticos a escala nacional llevados a cabo en diciembre de 2009 y mayo de este año trajo aparejado un cambio profundo para los niños y niñas angoleños de edad escolar primaria. Se espera que la mejor capacitación de los maestros y el mejoramiento de los entornos de aprendizaje se reflejen en una reducción de la deserción escolar debida a las condiciones sanitarias deficientes y en un aumento de las tasas generales de retención.

Otro componente fundamental del enfoque de las escuelas acogedoras para los niños es la participación activa de la comunidad en todos los aspectos de la educación, y se espera que esa participación produzca cambios profundos en la gestión de las escuelas, así como una modificación de la manera en que se abordan las cuestiones relacionadas con la educación primaria.

“Las inversiones en los recursos humanos son las inversiones más sabias que puede hacer un gobierno, y el primer paso debe ser la inversión en los niños”, apuntó Koen Vanormelingen, Representante de UNICEF en Angola. “Me complace profundamente constatar que el Ministerio de Educación no sólo empleó los fondos suministrados por el Gobierno de Japón para construir más escuelas, sino que también se integraron en ese proyecto las nuevas normas nacionales sobre la educación primaria”.


 

 

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