Educación básica e igualdad entre los géneros

El Director Ejecutivo de UNICEF se pronuncia en favor de la educación de las niñas y la promoción de su autonomía

Conferencia “Generar autonomía: educación e igualdad”

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© UNICEF/NYHQ2007-0406/Pirozzi
Samedi Belvia Micheline, de 11 años de edad, en la Escuela Cotanof del poblado de Boda, en la provincia suroccidental de Lobaye de la República Centroafricana.

Por Tim Ledwith

NUEVA YORK, Estados Unidos, 17 de mayo de 2010 – Durante una conferencia internacional sobre la educación y la igualdad entre los géneros, el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, hizo hoy un llamamiento para acelerar los esfuerzos en favor de “los niños y las niñas olvidados”, al aproximarse el año 2015, plazo para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas (UNGEI) organizó la conferencia denominada “Generar autonomía: educación e igualdad”, o “E4”. Celebrada en Dakar (Senegal), marca el décimo aniversario de la alianza mundial UNGEI, una década de importantes avances hacia la eliminación de las diferencias de género en la educación.

Sin embargo, estos progresos no han sido suficientemente rápidos como para garantizar el logro del Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre educación primaria universal y paridad entre los géneros.

“La triste realidad es que, si continuamos progresando al ritmo actual, para 2015 habrá aproximadamente 56 millones de niños desescolarizados”, dijo Lake durante la sesión inaugural de la reunión E4. “Y, más grave aún, será sumamente difícil llegar a esos niños, puesto que vivirán en los países más pobres y afrontarán los obstáculos más complicados de superar”.

Obstáculos a la educación

Lake se refirió a algunos de los factores que más inciden en la deserción escolar y en la deficiente calidad de la enseñanza. Por ejemplo:

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  • Los niños y las niñas que pertenecen al 20% más pobre de sus sociedades, el llamado “quinto quintil”, tienen muchas menos probabilidades de acceder a la escuela primaria que los niños del quintil más rico.
  • Las niñas de las familias rurales que viven en la pobreza son las que más probabilidades tienen de quedar excluidas de la escuela primaria.
  • Los niños de grupos indígenas y minoritarios, así como los que sufren de discapacidad, son los que menos probabilidades tienen de acceder a la escuela y permanecer en ella.

“Estos son los niños y las niñas olvidados”, dijo Lake. “Marginados, sencillamente, a causa de las desigualdades económicas y sociales; excluidos, sencillamente, porque nacieron pobres y no fueron varones sino niñas, o porque nacieron en la casta o en el país equivocados”.

Agentes de cambio

A pesar de estos y otros problemas –como la crisis económica mundial, que está llevando a algunos gobiernos a recortar sus inversiones en el sector de la educación–, el Director Ejecutivo de UNICEF argumentó que sería “indefendible desde el punto de vista moral, y miope desde el punto de vista estratégico”, hacer caso omiso de las necesidades de la infancia marginada.

“De hecho, considero que, al aproximarse el año 2015, debemos reorientar nuestros esfuerzos precisamente hacia estos niños y niñas ignorados y olvidados”, dijo Lake, reiterando la afirmación del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, de que los niños “son los principales beneficiarios de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

En efecto, hay pruebas de que las niñas que reciben educación se convierten en agentes de cambio en sus familias, comunidades y sociedades. Brindar a las niñas una educación de calidad es una medida altamente efectiva para abordar la pobreza, combatir las enfermedades y propiciar el desarrollo económico.

“Todos los objetivos y todos los logros de UNICEF –tengan que ver éstos con la supervivencia infantil, la salud maternoinfantil o la protección de la niñez– dependen, a largo plazo, de la educación”, dijo Lake. “La única manera como los progresos pueden mantenerse es ampliando el acceso a la educación”.

Un programa más amplio

Por todas estas razones, los asociados de UNGEI están examinando, en el marco de la conferencia del Senegal, fórmulas para obtener mayores fondos internacionales destinados a la educación y a la lucha contra la desigualdad entre los géneros. Asimismo están exhortando a los gobiernos a introducir cambios positivos en sus políticas nacionales sobre educación.

Sin embargo, Lake advirtió al mismo tiempo: “La educación, por sí sola, no genera autonomía”. Y señaló que, en algunos casos, “los países pueden alcanzar una gran igualdad entre los géneros en materia educativa, sin que esto se refleje en una participación más activa de la mujer en los distintos niveles de la sociedad”.

Es posible fomentar la participación plena asegurándose de que las niñas se vinculen a redes sociales de apoyo que les ayuden a permanecer en la escuela y motivándolas a tomar parte activa en las decisiones que afectan sus vidas. UNGEI ya está prestando apoyo a iniciativas de esta clase en muchos lugares.

“Ha llegado el momento de actuar con mayor celeridad y de mirar más allá de la igualdad entre los géneros para desarrollar un programa más amplio”, concluyó Lake en su discurso durante la reunión E4. “Para eso estamos aquí”.


 

 

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