Educación básica e igualdad entre los géneros

Las comunidades de Benin se involucran en la prevención de la desnutrición

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En la clínica Gomparou del departamento de Alibori, en la región septentrional de Benin se pesa a un niño de corta edad. Más de uno de cada tres niños benineses menores de cinco años tiene síntomas de desnutrición crónica.

DEPARTAMENTO DE ALIBORI, Benin, 14 de abril de 2010 – Más de uno de cada tres niños benineses menores de cinco años tiene síntomas de desnutrición crónica. En la región septentrional, la más seca del país, la mayoría de las familias cultivan la tierra para vender lo que producen, pero también para su propio consumo. De esa manera, los niños y niñas campesinos se alimentan principalmente de lo que cosechan sus familias.

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“La causa principal de la desnutrición es la ignorancia”, explica Linata Gbadamassi, una enfermera de la clínica Gomparou del departamento de Alibori, en la región septentrional de Benin. “No es que falten alimentos, sino que las madres no preparan la comida de sus hijos con los ingredientes adecuados. Tienden a alimentarles con unas gachas simples de maíz o mijo que no enriquecen con soja u otros alimentos nutritivos”.

Un problema de supervivencia infantil
Según Gbadamassi, el problema se agrava aún más debido a los mitos y tabúes de la población local acerca de los alimentos. Un gran número de personas cree, por ejemplo, que los niños que comen huevos se convierten en ladrones. Para modificar esas creencias profundamente enraizadas se requerirán intensas y prolongadas discusiones y largas campañas de educación y orientación.

La desnutrición infantil también es consecuencia de la disparidad de poder que existe entre los hombres y las mujeres.

“El hombre es el que compra la carne, y frecuentemente el que come primero. La mujer y los niños comen lo que queda”, detalla Gbadamassi. 

“La desnutrición es un problema de salud que comienza muy temprano en la vida de los niños, generalmente cuando aún están en el vientre de sus madres, y que tiene consecuencias irreversibles”, recalca Anne-Sophie Le Dain, Oficial de Nutrición de la Oficina de UNICEF en Benin. “Lo que confrontamos en Benin es un problema de supervivencia infantil”.

Un programa basado en la comunidad
En un país con nueve millones de habitantes en el que se hablan 50 lenguas y dialectos, la labor de comunicarse con los padres ha resultado muy difícil. Para establecer contacto con ellos, UNICEF colabora con el Ministerio de Salud de Benin en la puesta en prácticaq de un innovador programa basado en la comunidad que tiene como objetivo prevenir las enfermedades infantiles debidas a la desnutrición.

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Mediante un innovador programa basado en la comunidad, los padres y madres de Benin aprenden a preparar un nutritivo alimento de gachas para sus hijos.

El programa comenzó en 2006 en el departamento de Alibori, donde se registraban elevadas tasas de desnutrición. El programa alienta la participación de las comunidades para facilitar la detección de los niños con desnutrición y la educación de las madres, padres y otras personas a cargo de los niños sobre cómo alimentarles de manera adecuada.

“La comunidad es el principio y el fin de todas las actividades relacionadas con la nutrición”, explica el Dr. Severin Tokannou, que está a cargo del programa desde que éste comenzara en Alibori. “En cada aldea tenemos un trabajador comunitario que realiza visitas domiciliarias para detectar los síntomas de desnutrición”.

En la actualidad, el programa se ejecuta en un 80% de los departamentos del país y en el mismo participa una red de 14 centros sanitarios.

La recuperación de los niños

Además de emplear las visitas domiciliarias para salvar las vidas de los niños, el nuevo programa también apela a las emisoras de radio comunitarias para difundir información sobre la nutrición en las lenguas y dialectos locales. Además de ello, las emisoras radiofónicas colaboran con las labores destinadas a modificar las normas culturales y corregir los conceptos erróneos sobre la alimentación.

El enfoque comunitario también se ha integrado en el sistema de salud pública del departamento de Alibori, que ahora presta servicios en sitios donde hace poco no existían. Desde 2007, casi 7.000 niños y niñas de Alibori han logrado recuperarse de la desnutrición grave aguda.

Gbadamassi afirma que el programa ha tenido consecuencias profundas.
“Al principio”, dice, “las familias creían que los niños estaban enfermos debido a brujerías y no querían consultar al personal médico. Pero ahora ven que cuando un niño de dos años, que no pesa ni siquiera seis kilogramos, recibe el tratamiento adecuado comienza a aumentar de peso y a caminar”.

“Obviamente, esos padres están muy felices”, termina diciendo Gbadamassi, “y yo, como enfermera, también estoy muy feliz porque he ayudado a salvarle la vida a ese niño”.


 

 

Vídeo (en inglés)

Alex Duval Smith, de UNICEF, informa sobre un innovador programa basado en la comunidad mediante el cual se trata de prevenir la desnutrición infantil en Benin.
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