Educación básica e igualdad entre los géneros

Los programas de educación en situaciones de emergencia tienden la mano a los niños de Colombia

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Carlitos, de 8 años, posa delante de su casa en Moravia ubicada en un barrio pobre de Medellín, capital del departamento de Antioquía. La casa no tiene agua corriente y se encuentra en un vertedero tóxico conocido como El Morro.

Por Gabrielle Galanek

BOGOTÁ, Colombia, 16 de diciembre de 2009 - Durante más de 40 años, Colombia ha sido un país no sólo atrapado por los conflictos, sino que ha sufrido también los embates constantes de los desastres naturales.

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Sometida a terremotos, huracanes, inundaciones y erupciones volcánicas, la infraestructura del país se ha deteriorado gravemente, lo que facilita que florezca el comercio de drogas ilícitas, la propagación de la violencia y la persistencia de las desigualdades sociales.

"El mayor reto en Colombia es la violencia", dijo Paul Martin, Representante de UNICEF en Colombia. "La violencia en el hogar, la violencia en la escuela, la violencia en la calle. Es un país que está muy traumatizado por la violencia".

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Colombia registra el segundo mayor número de personas internamente desplazadas del mundo –cerca de 3 millones de personas– tan sólo detrás de Sudán y por encima de Iraq.

La violencia desencadenada por las fuerzas paramilitares en Colombia ha creado una grave crisis humanitaria, cuyas repercusiones afectan enormemente a los niños y los jóvenes que luchan por un futuro seguro, lleno de opciones y oportunidades.

Centrarse en los derechos

En la norteña ciudad de Medellín se ha formado un alianza sólida en torno a la iniciativa “Escuela busca al niño (a)" (EBN). Clara Serna ha estado trabajando con la EBN desde su creación y administra el programa.

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Unas niñas de tercer curso practican un juego de palabras durante una actividad en la escuela primaria Instituto Educativo Antonio de la Torre y Miranda, en el norteño municipio de Lorica del departamento de Córdoba. Los niños de esta escuela han sido víctimas de las inundaciones recientes.

"Vamos a los barrios, damos con los niños que no están en la escuela y los evaluamos, luego comenzamos a hablar con la familia para averiguar por qué no van a la escuela y después, cuando nos enteramos de los motivos, entonces empezamos a resolver el problema, es decir, sus propios problemas específicos", dijo.

El programa está diseñado para dar a los niños el apoyo que necesitan para la transición cuando regresan a las aulas. El programa se ha ampliado con éxito debido a una sólida alianza con el Gobierno de Colombia.

"Hemos pasado de limitarnos a proporcionar servicios a centrarnos en los derechos", dijo Lucía Hincapié, Subsecretaria de Educación de Medellín. "De esa manera podemos garantizar que se cumplen todos los derechos de los niños, independientemente de su origen cultural o económico".

UNICEF, el Gobierno de Colombia, la sociedad civil y la universidad local están también trabajando juntos para proporcionar una muy necesaria formación a los maestros. Se trata de asegurar que estén capacitados en las metodologías apropiadas para trabajar con los jóvenes afectados por la violencia y la migración.

De la calle a la escuela

En las calles de Nikitao del centro de Medellín, , los jóvenes pasan sus tardes inhalando pegamento para drogarse. Muchos de ellos son víctimas de la violencia y sus padres y madres están envueltos en conflictos armados

Una organización que trabaja para la alcaldía de Medellín –de manera concertada con el programa EBN– se aventura durante la noche por las calles para buscar a niños que necesitan ayuda.

Una noche, unos integrantes del grupo conversan calmadamente con Mónica y su amiga Katerina para averiguar qué tipo de ayuda y de servicios necesitan. Katerina y Mónica aceptan ir con el grupo para entrar en el programa de servicios sociales de Medellín, donde recibirán protección y sus casos serán objeto de especial atención y seguimiento por parte de la alcaldía.

Superar los desastres naturales y la violencia

En Lorica –en las llanuras del norte de Colombia– los efectos de los conflictos son considerables, y los habitantes sufren también a causa de inundaciones, lo que a veces impide que los niños asistan a la escuela durante varios meses.

Armondo Ribon, un especialista local de educación de UNICEF para situaciones de emergencia, dice que la prestación de educación es aún más importante debido a que el problema en Lorica se agrava a causa de los desastres y la violencia..

"La educación es un derecho al que todos los estudiantes deberían tener acceso de forma permanente para que puedan superar las consecuencias negativas relacionadas con las inundaciones y los problemas comunes de la región, como los conflictos armados", dijo Ribon.

UNICEF y los aliados locales capacitan aquí a maestros y hacen que las familias participen mediante horarios escolares flexibles durante la temporada de inundaciones.

Un enfoque a largo plazo para mitigar la violencia

En toda Colombia, los ciudadanos, los padres, las madres, los maestros, el Gobierno y las organizaciones no gubernamentales han considerado siempre la educación como un enfoque a largo plazo para mitigar la violencia y prepararse mejor para los desastres naturales.

Las soluciones tangibles que ayudan a sanar y restaurar el país dependen en gran medida de una generación de jóvenes educados y resistentes. Estas asociaciones y programas proporcionan una oportunidad a los niños de Colombia, la oportunidad de la educación.


 

 

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La corresponsal de UNICEF, Amy Bennett, informa sobre el modo en que los programas de educación en Colombia están ayudando a los niños a recuperarse de las situaciones de emergencia y del legado de unos tiempos difíciles.
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