Educación básica e igualdad entre los géneros

Las escuelas se adaptan y continúan sus clases a pesar de las inundaciones después del tifón en Filipinas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2009/Levitt
Imelda Custodio, directora de la escuela elemental Patricio Jarin, en Tanay Rizal (Filipinas), muestra el inundado campo deportivo de la escuela. Los evacuados han estado viviendo en los edificios de la escuela, al lado del campo, durante más de un mes.

MANILA, Filipinas, 25 de noviembre de 2009 - La mayoría de las escuelas en Manila han vuelto a abrir después de que cuatro tifones provocaran inundaciones a gran escala en septiembre y octubre, pero los maestros y los estudiantes de la zona inundada todavía necesitan urgentemente.

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Los tifones que azotaron Filipinas causaron inundaciones en más de un 80% de la capital, así como en otras zonas. Cerca de 1.000 personas murieron y 1,7 millones están desplazadas o viven en zonas que siguen inundadas.

La crisis también ha tenido un costo importante para la educación. Más de 3.400 escuelas sufrieron los efectos del desastre, y muchas tuvieron que transformarse en centros de evacuación para familias desplazadas. Como resultado, los profesores debieron utilizar una serie de estrategias para proteger el derecho del niño a una educación de calidad, tal como consagra el artículo 28 de la Convención de los Derechos del Niño, y que se aplica incluso en casos de emergencia o situaciones después de una emergencia.

La escuela como refugio

Entre las zonas más afectadas está la provincia de Rizal, a las afueras de Manila. Algunas comunidades todavía están sumergidas y sólo se puede acceder a ellas con barca. Varias escuelas permanecen parcialmente inundadas, y muchas otras siguen siendo utilizadas como centros de evacuación.

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Un grupo de familias desplazadas posan con varios centímetros de agua dentro de sus hogares improvisados en las aulas inundadas de la escuela elemental Patricio Jarin. Varias familias comparten una sola habitación y usan lonas y telas para separar los espacios.

Un día de principios de noviembre, Imelda Custodio, directora de la escuela elemental Patricio Jarin, mostró los daños ocurridos en su escuela. Custodio señaló un gran campo de deportes cercano que ahora se parece más a un lago. 
 
A lo largo del campo inundado, había personas desplazadas hacinadas en varias aulas donde vivían temporalmente. Varios centímetros de agua cubrían aún el suelo y una pasarela exterior.

Dentro de estas viviendas provisionales, varias familias dormían sobre tablas y tablones de madera, con telas y lonas atadas para separar el espacio donde vive cada familia. En una de las habitaciones había 13 familias hacinadas. Algunas personas que no pueden permitirse comprar botas iban descalzos, y muchos tenían los pies arrugados debido a que deben caminar demasiado tiempo dentro del agua.

A pesar de los grandes trastornos provocados por las inundaciones, los estudiantes ya estaban de vuelta en las aulas secas de la escuela Patricio Jarin. El centro tuvo que combinar las clases y pedir a los estudiantes que asistieran por turnos porque el espacio es demasiado estrecho para que quepan todos los estudiantes y los evacuados.

Volver a la normalidad

De vuelta en Manila, el Subsecretario de Educación de Filipinas, Antonio Inocentes, dijo que la educación pasó a ser una cuestión secundaria después de las inundaciones, cuando las escuelas tuvieron que acoger a tantos evacuados.

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Unos estudiantes de la escuela elemental Patricio Jarin, donde las clases se imparten junto al campo de deportes inundado, cerca de la zona de la escuela que se utiliza para albergar a familias desplazadas por las inundaciones.

Sin embargo, según Inocentes, el Departamento de Educación de Filipinas ha estado trabajando con los aliados no gubernamentales para lograr que la escuela vuelva a funcionar lo antes posible. Juntos han ayudado a distribuir conjuntos de materiales escolares a los niños que regresan a las escuelas afectadas. El objetivo es restaurar un sentimiento de normalidad entre los estudiantes.

"Nos pareció muy terapéutico para los niños que pudieran estar de nuevo con sus compañeros de clase, y que fueran capaces de reír y hablar, y de hacer de nuevo cosas normales", dijo Inocentes.

Los maestros y administradores también tuvieron que cambiar sus normas habituales y los métodos de enseñanza para adaptarse a las difíciles circunstancias. En las zonas afectadas, por ejemplo, las escuelas informaron a las familias que podían enviar a los niños a la escuela con su ropa normal si no tenían el uniforme adecuado. Y algunos profesores viajaron a las casas de los estudiantes o los centros de evacuación, cuando acudir a la escuela se hizo demasiado peligroso o costoso para los niños.

Ayuda psicosocial para los estudiantes

En la escuela elemental Pinagbuhatan en Pasig City, a las afueras de Manila, el agua de la inundación y el barro dañaron los escritorios, las sillas, el material didáctico y las fichas de los estudiantes. La escuela reabrió a fines de octubre después de un mes de limpieza, reparación y almacenamiento de nuevos materiales.Muchas de las casas de los estudiantes y sus pertenencias sufrieron daños o fueron destruidas. Después de semanas de limpiar el barro, la estudiante de sexto grado Louie Mangali dijo que la casa de su familia seguía siendo un desastre. Al igual que muchos otros estudiantes, Louie también perdió sus materiales escolares. En cambio dijo que algunos de sus compañeros de clase habían sufrido más que ella. Todavía tenían dificultades para concentrarse en sus estudios, debido a sus experiencias durante o después de las tormentas.

"Algunos de mis compañeros no fueron capaces de participar en los debates de clase y ni de hacer sus tareas", señaló Louie.

Cientos de personas murieron durante la crisis, y algunos estudiantes perdieron a amigos o seres queridos, o fueron testigos de las tragedias. Muchas escuelas intervinieron con apoyo psicosocial para ayudar a los niños a hacer frente a las pérdidas. Profesores como Mary Jane Lattao trataron de utilizar métodos de enseñanza alternativos.

"Les hemos asesorado, hemos compartido sus experiencias y les dejamos jugar a algunos juegos para evitar que se aburran”, comentó Lattao.

Lecciones que salvan vidas

El restablecimiento de la educación después de una emergencia puede desempeñar un papel importante para ayudar a los niños a superar los efectos psicosociales. La educación después de un desastre también puede enseñar a los niños aptitudes fundamentales, según Arnaldo Arcadio, consultor de Educación en Situaciones de Emergencia de la oficina de UNICEF en Filipinas.

"La educación puede salvar vidas, ya que proporciona a los niños información sobre salud, agua, saneamiento y nutrición", explicó. "Esto lo incorporamos a los debates en clase para que puedan saber cómo sobrevivir en esas condiciones".

Arcadio agregó que los niños pueden informar a los miembros de su familia sobre los peligros de jugar en el agua estancada, los riesgos en los centros de evacuación y cómo evitarlos, y la importancia de lavarse las manos con jabón antes y después de comer y usar el baño. En muchos sentidos, dijo, este aspecto de la educación es tan importante en una respuesta de emergencia como el suministro de alimentos, agua y saneamiento.

Métodos alternativos para impartir educación

A raíz de los recientes tifones, las ONG están aprendiendo las lecciones de éstas y otras tormentas pasadas para prepararse mejor para los futuros desastres naturales. UNICEF está trabajando con las autoridades escolares de Filipinas para desarrollar formas alternativas de impartir cursos de formación, incluidos ejercicios de autoaprendizaje que los estudiantes pueden realizar en casa si tienen problemas para acudir a la escuela.

"Con estas modalidades alternativas, podremos reducir al mínimo la interrupción de la escolaridad y, al mismo tiempo, garantizar que los niños estén seguros en sus hogares y sigan realizando sus actividades de aprendizaje", dijo Lulay de Vera Mateo, Jefa de de Educación de UNICEF en Filipinas.

Para recuperar el tiempo perdido durante las inundaciones, varias escuelas están ampliando las horas de escuela, acortando las vacaciones o celebrando clases los sábados. El Consejo Nacional de coordinación de desastres del país estima que algunas de las escuelas más afectadas no podrán reabrir sus puertas hasta finales de diciembre.


 

 

Audio (en inglés)

6 de noviembre de 2009: Radio UNICEF visita las escuelas próximas a Gran Manila para escuchar el modo en que profesores y estudiantes afrontan los recientes tifones e inundaciones.
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Radio UNICEF habla con la Coordinadora de UNICEF para la Educación, Lulay de Vera Mateo, acerca de las labores de recuperación tras el reciente desastre y la experiencia adquirida para el futuro.
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Radio UNICEF habla con el estudiante de sexto grado Louie Mangali acerca de sus experiencias durante las recientes inundaciones en Gran Manila.
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