Educación básica e igualdad entre los géneros

La primera generación de la posguerra de Liberia inicia las clases

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Salomie Kieah, de seis años de edad, y su abuela se preparan para el comienzo del año escolar en Ganta, la segunda ciudad más importante de Liberia. Salomie forma parte del primer grupo de niños y niñas que iniciarán el primer grado sin que su país haya estado en guerra durante sus seis años de vida.

Por Louis Vigneault

GANTA, Liberia, 11 de septiembre de 2009 - Salomie Kieah forma parte del conjunto de niños y niñas de seis años de edad que iniciarán la escuela primaria este año en Liberia. Tras los últimos ajustes a su nuevo uniforme y una breve parada en la librería para comprar artículos escolares, Salomie está lista para su primer día en el primer grado.

Salomie nació en 2003, pocas semanas después de que en su país se restableciera la paz tras 14 años de un conflicto armado en el que perdieron la vida unas 350.000 personas. Salomie pertenece a la primera generación en muchos años de alumnos de primer grado nacidos durante un período de paz en su país.

Su tía, de 18 años de edad, debió abandonar en cambio su hogar con su familia debido a la guerra, falto a clase durante tres años y hoy en día trata de ponerse al día en sus estudios. Su caso es muy parecido al de muchos otros jóvenes de Liberia, donde sólo uno de cada tres alumnos escolares cursa el grado que le corresponden según su edad.

Recursos limitados

Esa disparidad entre la edad de los estudiantes y su nivel de estudios se percibe hasta en los primeros cursos de las escuelas primarias. La mayoría de los compañeros y compañeras de Salomie serán mayores que ella porque en Liberia los niños deben saber leer y escribir al iniciar el primer grado, y pocas familias disponen de recursos suficientes para enviar a sus hijos e hijas a los cursos preparatorios.

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Sólo una tercera parte de los niños y niñas que asisten a clases en Liberia cursa estudios en el nivel correspondiente a su edad. Los 14 años de conflicto armado que ha sufrido el país han obligado a la mayor parte de sus habitantes a alejarse de sus lugares de origen, de manera que muchos niños no pudieron continuar sus estudios.

La madre de Salomie vive en los Estados Unidos, desde donde envía dinero para que la niña asista a una escuela privada que cuesta unos 50 dólares por año. Pero esos establecimientos no están al alcance de la gran mayoría de la población de este país, donde un 80% de los habitantes vive por debajo del umbral de pobreza.

Pese a que en Liberia se ha instituido la educación primaria obligatoria gratuita en todas las escuelas públicas, el Estado no cuenta con los fondos necesarios para construir suficientes escuelas nuevas, de manera que el sistema escolar no da abasto debido al gran número de nuevas matriculaciones.

Según David N. Kehzie, Oficial de Educación de Ganta, el año pasado se matricularon en ese distrito 8.700 alumnos de primaria, y se calcula que este año la cantidad de nuevos estudiantes aumentará aún más. El funcionario añade que para poder dar acogida a los nuevos estudiantes será necesario construir más escuelas.

"Debemos continuar por esa senda"

UNICEF y sus aliados construyen un nuevo establecimiento de enseñanza en Ganta como parte de la iniciativa “Living Along Borders, Learning Across Boundaries” (LAB LAB). Esa escuela pública acogedora para la infancia ofrecerá educación primaria gratuita a unos 270 alumnos dentro de pocas semanas. Sin embargo, habrá que construir más aulas para muchos niños más.

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Al igual que los demás niños y niñas de seis años que comienzan este año el ciclo escolar primario, Salomie sueña con un futuro mejor en Liberia.

The child-friendly public school in Ganta will be able to offer free primary education to about 270 new students in a few weeks. But classrooms for many more children will have to be built.

Liberian President Ellen Johnson Sirleaf recently called for more international support and investment in primary education.

“Young children today feel that they can have a future that they can be safe” she said at a press event in Monrovia. “This is the first time that six-year-olds will go to school not knowing war, not having to run, not having to hide. Those children see life in Liberia as normal. We must continue on this path, so they can become adults in a normal environment.”


 

 

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