Educación básica e igualdad entre los géneros

El declive económico mundial empeora las ya difíciles condiciones de los habitantes de las zonas rurales de Tayikistán

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En el remoto valle del Rasht, en Tayikistán, las familias dependen casi totalmente de las remesas que les envían desde Rusia, donde los hombres trabajan en la industria de la construcción. Sin embargo, el declive económico ha provocado mayor escasez de empleo y de dinero.

Por Peter George

DUSHANBE, Tayikistán, 29 de julio de 2009 – Sería difícil encontrar una región más bella que el valle del Rasht en Tayikistán. Parece una tierra de la abundancia, y sus habitantes cultivan la tierra y pastorean ganado. Sin embargo, las apariencias engañan.

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“La gente está muy ocupada plantando, pero el suelo no es rico en minerales”, dice Savrinisso Hafizova, un médico dedicado a mejorar la salud de las mujeres y de las niñas y niños del valle. “Debido a que el Valle del Rasht es muy montañoso y a que llueve y nieva mucho en invierno, los minerales como el hierro y el yodo son barridos del suelo”.

El resultado es un régimen alimentario con muy pocos de los micronutrientes necesarios para un desarrollo físico y mental sano, así como unas tasas desesperadamente elevadas de trastornos como la anemia y el bocio, que arruinan las vidas de la gente.

Nuevas dificultades

Además, ahora los habitantes del valle del Rasht tienen que hacer frente a una nueva y dura realidad: la crisis económica mundial.

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Unas mujeres de Tayikistán compran sal yodada en un mercado local. La carencia de yodo ha producido altas tasas de bocio en el valle del Rasht.

Al vivir en una región remota que está ubicada a cuatro horas en automóvil de la capital, Dushanbe, la población del valle depende casi enteramente de las remesas que les envían desde Rusia, donde cientos de miles de hombres de Tayikistán trabajan en la industria de la construcción.

Según los cálculos, hasta un 95% de los ingresos de la región proceden de estas remesas. Sin embargo, el flujo de dinero se ha interrumpido casi en su totalidad, debido a que Rusia trata de superar el declive en la actividad financiera, como el resto del mundo.

Consecuencias para la educación

Más pobres que nunca, muchos progenitores han tenido que sacar a sus hijos de la escuela para tratar de llegar a fin de mes. (Una señal de la gravedad de la situación es que el presidente de Tayikistán aconsejó a los habitantes que almacenaran alimentos para protegerse contra el hambre, según boletines informativos de esta semana.)

“Mi marido trabajó en Rusia durante un año como soldador”, dice una madre, Lola Khayrieva. “Y dos veces nos ha enviado 100 dólares a casa. No ha enviado más porque dice que hay una crisis financiera en Rusia”.

Como resultado, Khayrieva envía ahora a su hija mayor al prado para que ponga a pastar a la vaca de la familia, a pesar de que preferiría enviarla a la escuela.

“Quiero que mis hijos estén sanos en el futuro, que reciban una buena educación y que encuentren un trabajo y una carrera”, dice. “Quiero que tengan unas vidas satisfactorias”.

UNICEF se pone a trabajar

Nadie sabe la medida en que ha descendido el envío de remesas en el valle del Rasht. Sin embargo, las cifras para el total de Tayikistán indican una reducción de casi un 30%, y se estima que la cifra en el propio valle sea bastante superior.

Hongwei Gao, jefa de la oficina de UNICEF en Dushanbe, expresa su preocupación especial por los habitantes del valle.

“Nos gustaría reforzar nuestro apoyo a los niños”, dice. “Nos gustaría prestar apoyo a más niños y niñas, especialmente en el valle del Rasht, porque es una región que depende mucho de las remesas”.

UNICEF ha comenzado a colaborar mediante un programa para reducir la incidencia del bocio entre la población del valle. Mediante un pequeño conjunto para realizar tests distribuido por UNICEF, un médico local está enseñando a las mujeres a analizar la sal que compran en el mercado para comprobar que tenga yodo. El bocio es una consecuencia de la carencia de este mineral.

No es más que un comienzo, por supuesto, pero debido a que las remesas de Rusia están descendiendo un mes tras otro, a que los precios del mercado están aumentando y a que los puestos de trabajo son cada vez más escasos a escala local, la estación de la abundancia simplemente oculta la urgencia y la magnitud de la tarea que queda por delante.


 

 

Vídeo (en inglés)

Peter George, de UNICEF, informa sobre cómo el declive de la actividad económica presiona a las familias y los niños de Tayikistán.
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