Educación básica e igualdad entre los géneros

Las comunidades étnicas minoritarias de Kosovo luchan por salir del ciclo de la pobreza

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
UNICEF brinda apoyo a varios programas de educación que alientan a las familias étnicas minoritarias a matricular y mantener en las escuelas a sus hijos e hijas.

En vísperas del XX aniversario de la Convención de los Derechos del Niño -un acuerdo internacional histórico sobre los derechos humanos básicos de todos los niños y niñas- UNICEF publica una serie de artículos sobre los avances realizados y los desafíos pendientes. A continuación se presenta uno de dichos artículos. 

Por Peter George

PRISTINA, 30 de junio de 2009 – En un desolado rincón en las afueras de esta ciudad de Kosovo, dos hombres se sientan en el suelo para arreglar una bicicleta de la que su familia depende para subsistir.

De no contar con esa bicicleta, los hombres no podrían obtener los ingresos que necesitan para mantener a los numerosos integrantes de su familia.  Además, esos ingresos apenas les alcanzan, porque ambos se ganan la vida rebuscando entre los desperdicios de la ciudad, rescatando y revendiendo objetos y materiales desechados por otros habitantes de Pristina.

Vea el VÍDEO

“Rebuscamos entre contenedores de desperdicios en busca de latas, cobre, chatarra, aluminio y cualquier otra cosa que podamos encontrar”, explica Besnik Hasanik, cuya amplia sonrisa delata la ausencia de varios dientes. “A veces no encuentro nada porque no soy el único que está buscando lo mismo”.

Una vida marginal

Hasanik es una de las 30.000 personas que se identifican como integrantes de los sectores étnicos romaníes, ashkali o egipcios. Se trata de las comunidades más pobres de Kosovo, que viven existencias marginales y que con frecuencia carecen de los documentos de identidad que les permitirían disfrutar de los beneficios que reciben los demás ciudadanos, como los de bienestar social, el seguro de desempleo y hasta la educación escolar.

En el abigarrado asentamiento consistente en tres pequeñas chozas en las que residen los otros 19 integrantes de la familia ampliada que mantienen Hasanik y su hermano hay un horno del que se eleva una columna de humo negro, donde se está horneando el pan familiar. Alimentan el fuego con los zapatos y zapatillas que Hasanik y su hermano recuperaron de contenedores de desperdicios alineados frente a los edificios de departamentos de Pristina.

Media docena de niños de corta edad se sienta en el suelo para almorzar. Los niños untan el pan casero con los restos de kétchup que extraen de envases desechados por otros ciudadanos más pudientes.

“¿Qué puedo decir?”, comenta Hasanik. “Vivimos muy mal. Sabemos que todo esto es muy malo para nuestra salud y que podemos contraer enfermedades. Pero como no contamos con otros medios para comprar alimentos, no tenemos ninguna otra opción”.

Sin documentos legales

En el marco de la reconstrucción de Kosovo tras varios años de conflicto que culminaron con la declaración de su independencia de Serbia, muchos integrantes de esas comunidades marginales ignoran cómo obtener los certificados de nacimiento y los documentos de identidad y ciudadanía que necesitan.

“El problema es grave, porque si los niños y niñas no están inscritos en el registro civil no pueden ir a la escuela.  Y dentro de algunos años, esos niños y niñas crecerán, se casarán para iniciar sus propias familias, y tampoco podrán inscribir los nacimientos de sus hijos…”, explica Barjam Marolli, un trabajador social.

La directora interina de la Oficina de UNICEF en Kosovo, Tania Goldner, afirma que se trata de “el círculo vicioso de la pobreza”.

Esperanzas para el futuro
Muchos integrantes de las comunidades romaníes, ashkali y egipcias de Kosovo comprenden que el ciclo de la pobreza puede ser interrumpido mediante la educación. Para tal fin se han organizado varias agrupaciones comunitarias, que en algunos casos cuentan con el apoyo de UNICEF, para alentar a los padres y madres a que envíen a sus niños y niñas a la escuela y para dar apoyo a los nuevos alumnos en sus estudios.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Besnik Hasani rebusca entre desperdicios en Pristina acompañado por la más joven de los 19 integrantes de su familia a quienes ayuda a mantener. En varios guetos viven unos 30.000 integrantes de sectores étnicos minoritarios, en su mayoría desempleados.

“Aunque la mayoría de los integrantes de los sectores minoritarios está enterada de la importancia de la educación, los que viven en situación de extrema pobreza lo ignoran”, explica Ridvan Gashi, un integrante de la comunidad romaní que trabaja como voluntario en un centro comunitario donde los niños de ese sector étnico reciben ayuda con las tareas escolares.

“Los que no están enterados de la importancia de la educación quieren salir a buscar trabajo para ganar dinero. Mendigan por las calles de Pristina, recogen latas y desperdicios. No piensan en la educación porque su preocupación principal es comer. Y cuando uno no tiene alimentos, no piensa mucho en la educación”, agrega Ridvan Gashi.

Miles de personas abandonadas
Lamentablemente, Hasanik es una de esas cuatro personas centrada en la supervivencia. Sabe que sus hijos deberían ir a la escuela, pero dice que no tiene medios para comprarles los libros que necesitarían para estudiar.

Su mayor temor es que se hagan realidad los rumores de que las autoridades quieren impedir que las personas como él y su hermano rebusquen y rescaten desperdicios en las calles de la ciudad. Si así ocurriera, se desvanecerían las pocas esperanzas que tiene Hasanik para el futuro.

“¿Qué esperanza nos quedaría?”, exclama con gesto desesperado. “No me quedaría ninguna esperanza, ni para mí ni para mis hijos”.

Se trata de un problema urgente pues decenas de miles de kosovares quedan cada vez más abandonados y desesperanzados.


 

 

Vídeo (en inglés)

Mayo de 2009: Peter George, de UNICEF, informa sobre las comunidades étnicas minoritarias marginadas de Pristina.
 VÍDEO  alta | baja

Obtengan vídeo
de calidad profesional
en The Newsmarket

Búsqueda