Educación básica e igualdad entre los géneros

Un proyecto radial difunde las voces de los niños indígenas de México

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Video
Como parte de un proyecto juvenil de radio que recibe apoyo de UNICEF y Ciesas, una organización aliada, niños y niñas como Alondra Carrera, de 13 años de edad, relatan cómo son sus vidas en la numerosa comunidad indígena del estado mexicano de Oaxaca.

TENANGO, México, 21 de enero de 2009 – En 2006, cuando una huelga de maestros impidió que los estudiantes del Estado de Oaxaca fueran a la escuela durante varios meses, UNICEF y Ciesas, una organización aliada especializada en cuestiones de educación, unieron fuerzas para ayudar a los niños y niñas de las comunidades más pobres y vulnerables. El proyecto conjunto que se gestó entonces llevó a la creación de un programa de radio juvenil y, lo que resultó aun más importante, hizo posible que se comenzaran a difundir las voces de los niños y niñas.

Mediante ese proyecto, UNICEF y Ciesas brindaron la capacitación y los equipos necesarios para que los niños y niñas de cuatro ciudades y pueblos de Oaxaca, entre ellos la apartada aldea de Tenango, pudieran producir sus propios programas radiales. Debido a que en Oaxaca hay una elevada concentración de pobladores indígenas, el proyecto alentó a los participantes a que emplearan sus lenguas natales, lo que habría resultado inimaginable unos pocos años antes.

"Durante más de 50 años, eso había constituido una declaración política", dice Arturo Guerrero, integrante del personal de Ciesas, al describir las actitudes del pasado. "Si alguien quería ser ciudadano mexicano debía olvidarse de su lengua materna. En la escuela se usaba el español".

Aprender a respetar

El principio rector del proyecto de radio es que se debe respetar la voz de cada niño.

Una de las primeras estudiantes que se sumó al proyecto fue Alondra Carrera, que hoy tiene 13 años de edad y que descubrió muy rápidamente sus dotes de narradora cuando comenzó a contar las historias de su vasta familia y sus experiencias pasadas y presentes en la comunidad indígena de Oaxaca en la que creció.

"Este cursillo de radio es muy importante para mí", dice. "Aprendemos a respetar nuestra cultura, nuestros valores y nuestras tradiciones. También aprendemos a ser amigos de los demás, de manera que podamos convertirnos en mejores personas, y establecer mejores relaciones con nuestra comunidad y con el resto de los niños y niñas que viven aquí".

Alondra comparte una vivienda modesta con los otros ocho integrantes de su familia. La niña es una estudiante destacada y sueña con ser bióloga. "Quiero ser una persona responsable en la vida", afirma.

Nueva senda hacia la educación

Los sueños de Alondra —al igual que los de los otros 1,2 millones de estudiantes de Oaxaca— entraron en un compás de espera en 2006, cuando una huelga docente se tornó violenta, y se cerraron todas las escuelas del estado. En aquellas circunstancias, las niñas constituyeron uno de los sectores más vulnerables. Las comunidades indígenas también sufrieron graves consecuencias. Debido a eso, los organizadores del proyecto de radio decidieron ponerlo inicialmente en práctica en Tenango.

Marcelo Mazzoli, especialista en Educación de UNICEF, fue una de las personas que más luchó por el proyecto, y hoy es uno de los que lo apoyan más fervorosamente.

"El proyecto de radio traza una nueva senda para que los niños se involucren con la escuela, para que la reconstruyan por sus propios medios, reconociendo su visión del mundo y empleando también su lengua materna, y no sólo el español", dice el Sr. Mazzoli. "También es importante porque en la construcción de este proyecto participan las niñas. Las niñas se desempeñan como dirigentes en la escuela".

Estaciones de radio móviles

Una vez que los niños y niñas graban los programas, éstos se remiten a diversas estaciones de radio y se colocan en Internet. Debido a que muchas aldeas carecen de emisoras radiales, es frecuente escuchar grabaciones de los programas en las plazas públicas, donde se difunden mediante sistemas públicos de altavoces.

En otras ocasiones, los programas se difunden desde ambulancias fuera de servicio que recorren los vecindarios como si fueran estaciones de radio móviles.

El proyecto cuenta con un estudio de producción radial completamente equipado en la Ciudad de Oaxaca, donde los niños y niñas adquieren las aptitudes y conocimientos necesarios para una futura carrera en radio y televisión. Independientemente de la profesión que terminen ejerciendo, esos niños y niñas ya han triunfado, ya que con cada una de sus transmisiones ayudan a preservar su identidad cultural.


 

 

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