Educación básica e igualdad entre los géneros

Miles de niños palestinos refugiados estudian en las escuelas de las Naciones Unidas en Siria

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Jóvenes alumnos de la Escuela Al Aqsa para niños y niñas palestinos refugiados, que funciona en Damasco, la capital de Siria.

Por Monica Awad

DAMASCO, Siria, 2008 – Los niños y niñas palestinos que viven en el campamento de Husseiniyeh se ven obligados a estudiar en condiciones de hacinamiento en escuelas de turno doble. Esos niños, que también confrontan desafíos apabullantes fuera de la escuela, corren ahora peligro de perder su derecho a la educación de buena calidad.

Casi un 80% de los 81.000 alumnos y alumnas palestinos en edad escolar primaria asisten a establecimientos de enseñanza que dependen del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (OOPS), mientras que el 20% restante cursa sus estudios en escuelas gubernamentales o privadas.

Debido al gran número de alumnos que asiste a las escuelas del OOPS y a la escasez de instalaciones escolares, esos establecimientos ofrecen dos turnos de clases de algo menos de cinco horas cada uno. Ese horario de estudios, agravado por las condiciones de hacinamiento en las escuelas, dificulta la concentración y el aprendizaje de los estudiantes en clase.

“Aquí, en la Escuela Al Aqsa, tenemos unos 600 alumnos varones que asisten al séptimo, octavo y noveno grado”, comentó Moh’d Qassem, el director de esa escuela de Damasco.

“Esa alta densidad de estudiantes por aula constituye un grave reto para nosotros, para los estudiantes y para sus familias”.

Éxitos a pesar de los problemas

Para estos niños resulta especialmente importante recibir educación de buena calidad, ya que cuando un niño vive en un mundo turbulento, poder ir a la escuela le da una sensación de seguridad y normalidad.

A pesar de los problemas, las escuelas del OOPS tienen muy buena reputación. El 96% de los alumnos de esos establecimientos aprobó el examen nacional de quinto grado correspondiente al año escolar 2003-2004, mientras que la tasa de aprobación de los estudiantes de las escuelas gubernamentales fue del 64%. Esto demuestra que aún en tiempos de conflicto se puede y se debe mantener la buena calidad y la excelencia de la educación.

Los alumnos de la Escuela Al Aqsa estudian inglés, ciencias y matemáticas, estudios sociales y computación, además de recibir cursos de arte y practicar deportes.

“Mi materia favorita es árabe, porque es mi lengua materna”, dice Jamal Mustafa, alumno de séptimo grado.

Además de enseñar las materias básicas, las escuelas del OOPS brindan otros cursos de gran valor para los niños y niñas, como los de aptitudes y conocimientos sobre comunicación y capacidad de liderazgo; las clases sobre sus derechos y  sus responsabilidades, y sobre cómo protegerse del maltrato y el abuso.

Conocimientos, aptitudes y potenciación

“En la escuela creamos una campaña contra el consumo de tabaco que ayudó a muchos chicos y chicas de nuestra edad”, dijo Moh’d Fouad Ahmad, de 15 años.

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Debido a la falta de espacio, los más de 600 alumnos de la Escuela Al Aqsa deben asistir a clases en dos turnos.
Mediante esas actividades no sólo se suministra a los estudiantes conocimientos y aptitudes sino que se les potencia para que puedan, a su vez, colaborar con su pequeña comunidad. Las inversiones en educación reditúan enormes beneficios a largo plazo, ya que garantizan que las generaciones más jóvenes puedan aspirar a un futuro estable fuera de los campamentos de refugiados.

“Yo era muy tímido, pero cuando comencé a participar en las sesiones de capacitación mejoré mucho, y ahora tengo algunas aptitudes de liderazgo que me permiten comunicarme fácilmente y hacer cosas que no me atrevía a hacer en el pasado”, añadió Moh’d.

Bases para el futuro

Todas esas iniciativas forman parte de los criterios sobre las escuelas acogedoras para los niños y niñas que acordaron el OOPS y el Ministerio de Educación de Siria. Entre esos criterios figuran la metodología de aprendizaje activo, los métodos disciplinarios que excluyen el castigo físico, la protección contra la violencia, el acceso al agua potable y el saneamiento de buena calidad y una asociación de padres y maestros funcional.

UNICEF, en alianza con el OOPS y  la Administración General para los Refugiados Árabes Palestinos, apoya la capacitación de los maestros, supervisores y consejeros escolares, y también ha ofrecido curso de enseñanza correctiva a los estudiantes que corren peligro de abandonar sus estudios.

Para muchos niños y niñas que no tienen posibilidades de viajar, ni siquiera de alejarse del campamento donde residen, esas escuelas representan el primer paso hacia la ampliación de sus horizontes y la creación de una base firme para un futuro mejor.

“Nunca salí del campamento Husseiniyeh”, dijo Moh’d, “pero si pudiera salir, mi sueño es visitar España, ya que allí hay tantos sitios islámicos históricos”.


 

 

Vídeo (en inglés)

7 de septiembre de 2008: Eduardo Cure, corresponsal de UNICEF, informa sobre las condiciones en que estudian los niños y niñas palestinos refugiados en Siria.
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