Educación básica e igualdad entre los géneros

El éxito de la campaña “Género y equidad”: Más padres envían a sus hijas a clases

© UNICEF Togo/2008/ Bonnaud Céline, de 12 años de edad, estudia en la escuela de Atentou, en Togo, que cuenta con 111 alumnas.

Por Hadrien Bonnaud

ATENTOU, Togo, 20 de mayo de 2008 – Según el director de su escuela en Atentou, Céline, una niña de 12 años de edad, es una estudiante ejemplar. Hace cuatro años, Céline formó parte de los 60.000 niños y niñas togoleses que pudieron reanudar sus estudios escolares gracias al programa “Género y equidad” de UNICEF. Desde entonces, la niña ha estado asistiendo a clases.

El programa se puso en marcha en 2004 con el propósito de reducir las cuotas escolares a fin de que las familias pudieran matricular a sus hijos, y especialmente a las niñas.

Desde entonces, el número de niñas que cursa estudios escolares en Atentou –y que con anterioridad representaba menos de la mitad del número total de estudiantes– ha aumentado de manera impresionante, ya que hoy reciben educación escolar 111 niñas y 161 niños.

“Se ha producido un cambio en la mentalidad de los padres”, afirmó el Sr. Abiyo. “Hoy en día, es normal que las niñas vayan a la escuela. El proyecto ha tenido gran éxito”.

La conquista de la paridad de género en las escuelas

En Togo, casi la mitad de las mujeres de 15 a 24 años de edad no sabe leer ni escribir. Sin embargo, desde que se puso en marcha la campaña de UNICEF de apoyo a la educación escolar de las niñas, se ha producido un notable avance hacia la paridad de género en las escuelas.

Tan es así que Togo está bien encaminado hacia el logro del Objetivo de Desarrollo del Milenio 3, que consiste en eliminar la disparidad de género en la educación primaria para 2015.

“No ha sido una labor fácil”, comentó Latta Tambalo, que enseña a niñas de siete años en una escuela de Atentou. “Al principio, las niñas no estaban acostumbradas a hablar frente al resto de la clase. Eran tímidas. Pero después de seis meses de clases, las niñas se han integrado con gran éxito. Hoy en día hacen cosas que antes sólo hacían los varones”.

La educación escolar es una prioridad

Hace poco, Céline fue escogida para una tarea especial que antes estaba por lo general reservada para los alumnos varones. Recientemente, la niña, que lucía un vestido multicolor, avanzó solemnemente hasta el pupitre central de la primera fila, donde asumió el cargo de Alumna Mayor. Se trata del estudiante a quien sus compañeros eligen para que sirva de enlace entre los alumnos y los docentes.

“Antes que yo, ese puesto lo ocupó un niño, y luego me eligieron a mí”, explicó Céline. “Yo estoy a cargo de darle los deberes a los demás alumnos y de asegurar que todos participen en el barrido del patio de la escuela”.

Antes de que sus padres la enviaran a la escuela, Céline cuidaba el ganado de la familia mientras sus padres y hermanos trabajaban la tierra. Aunque la niña sigue colaborando con las labores familiares después de clases, su prioridad absoluta es la educación.

“Existe la creencia generalizada de que una vez que las niñas contraen matrimonio, las familias de sus maridos las alejan de sus propias familias y las monopolizan”, explicó el Sr. Abiyo. “Es por eso que las familias preferían dar a los varones la posibilidad de recibir educación escolar, con esperanza de que ganarían más dinero”.

“Pero en la actualidad”, terminó diciendo el director de la escuela, “el respaldo financiero que reciben los padres les ayuda a comprender que la educación de sus hijas puede constituir una ventaja, ya que probablemente no se olvidarán nunca de sus familias. Hemos logrado modificar el comportamiento de los padres”.


 

 

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