Educación básica e igualdad entre los géneros

Transición después de una crisis

Imagen del UNICEF
© UNICEF Timor-Leste/2006/See
Un grupo de jóvenes de Timor-Leste sonríen durante una sesión de preparación para la vida, puesta en marcha con apoyo de UNICEF. Una distracción saludable para unos jóvenes que de otro modo no tendrían nada que hacer mientras buscan protegerse de los recientes disturbios acaecidos en el país.

Imaginemos a una persona que ha caído al mar desde una embarcación durante una fuerte tormenta o una reyerta  violenta. Esta persona, que lucha por sobrevivir en medio del mar, finalmente es avistada por un barco de socorro que la rescata. El superviviente, débil, traumatizado y necesitado de atención médica se da cuenta, con gran alivio, de que continúa vivo; pero también de que lo que le queda por delante es un largo y dificultoso proceso de rehabilitación.

De forma muy similar, los países que han pasado por una situación de crisis, sea un desastre natural o un conflicto, atraviesan un período de transición que abarca desde la respuesta a la situación de emergencia hasta la rehabilitación a largo plazo.

Durante la transición postcrisis existe una necesidad muy real de ayuda humanitaria. Al mismo tiempo, la atención se vuelca en el proceso de sanación y de reconstrucción, recogiéndose los pedazos de las vidas rotas y tendiéndose los cimientos para un futuro mejor y más estable. Este periodo de tiempo se caracteriza por sus prioridades fluctuantes, que van desde la necesidad inmediata y urgente de salvar vidas a la instauración de un desarrollo que transforme a medida que repara, y a la prevención de situaciones de emergencia futuras.

Dependiendo del contexto, este periodo transicional puede durar entre 5 y 15 años. Y normalmente la transición se prolonga cuando el conflicto armado ha desgarrado el tejido social y político de la sociedad.

En lo que respecta al sector educativo, las principales prioridades de UNICEF son lograr que los niños y niñas vuelvan a la escuela, y “reconstruir mejor”, es decir, reconstruir las instituciones y los sistemas con el propósito de mejorarlos. De este modo reconocemos que cada crisis contiene en sí las semillas de la oportunidad.

El periodo de transición después de una crisis abre una ventana de oportunidad para introducir reformas educativas e ideas innovadoras a las que los gobiernos quizás antes no fueran receptivos. En situaciones posteriores a un conflicto se han iniciado campañas de “Volver a la escuela” en varios países, como parte del dividendo de la paz. Estas campañas de concienciación constituyen un llamamiento urgente a la educación, que movilizan al país, a sus donantes y a sus aliados en torno a la idea de que el camino hacia un futuro más seguro y próspero comienza con el aprendizaje.

El poder de la educación va más allá de las paredes de un aula, por lo que debe emplearse con sabiduría. Con las intenciones erróneas, la educación puede sembrar semillas de odio y discriminación. Pero con unas intenciones informadas y positivas, la educación puede promover los derechos humanos y la paz fomentando la tolerancia y el respeto por la diversidad. Puede ser una herramienta enormemente poderosa en los esfuerzos de reconciliación, influyendo en generaciones de seres humanos.

En el Sudán, un país que lucha contra el trauma del genocidio, se puso en marcha una campaña “Hay que ir a la escuela” poco después de firmarse el acuerdo de paz de 2005.

Antes de la campaña estaban matriculados en la escuela menos de una cuarta parte de los niños y niñas en edad escolar de la región, y había cuatro veces más niños que niñas. Como resultado de la campaña se construyeron aulas, se suministraron libros de textos y otros materiales educativos y se formó a profesores.  Además, el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología del Sudán comenzó a promover el derecho de toda la infancia –en especial de las niñas– a una educación de calidad.

En UNICEF creemos en el poder sanador de la educación. En los días inmediatos a una crisis nos comprometemos a ayudar a que los países castigados y traumatizados encuentren su vía hacia el progreso, construyendo futuros más sólidos y pacíficos.


 

 

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