Educación básica e igualdad entre los géneros

Un ex niño soldado cambia las armas por libros en el Sudán Meridional

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Mayom Mabuong, un ex niño soldado que se ha convertido en dirigente comunitario y que trabaja de maestro en la escuela de Deng Nhial, en el Sudán Meridional.

Diez años después que las Naciones Unidas dieran a conocer el histórico informe de Graça Machel sobre los niños y niñas afectados por los conflictos armados, se han producido profundos cambios en el contexto de los conflictos. Debido a ello, el Informe Machel es sometido a un examen estratégico con vistas a adecuarlo a las necesidades y circunstancias de los próximos 10 años. A continuación, el primero de una serie de artículos referidos a ese importante examen, "Machel + 10".

RUMBEK, Sudán Meridional, 11 de octubre de 2007 – A los 15 años era soldado, y a los 18 cambió sus armas por libros escolares. Hoy, a los 24 años de edad, Mayom Mabuong, es dirigente de su comunidad, además de maestro en la escuela de Deng Nhial, uno de los establecimientos escolares que se crearon en el Sudán Meridional para brindar educación a los ex niños soldados.

En 1998, cuando se unió a las fuerzas armadas, Mayom acababa de terminar sus estudios primarios. En 2001, después de combatir durante tres años en la prolongada guerra civil sudanesa, que duró dos décadas y costó cientos de miles de vidas, Mayom fue uno de los muchos soldados desmovilizados por UNICEF.

Su transición de combatiente a estudiante no fue fácil.

“Cuando uno es soldado, uno es libre”, comenta Mayom. “Con un arma en la mano, uno puede hacer lo que le place. Pero cuando uno regresa a su familia, a uno le dicen que haga esto y que haga lo otro. Uno siente que los únicos que lo comprenden son los que combatieron con uno”.

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UNICEF y sus aliados han hecho posible la construcción de establecimientos escolares permanentes en Deng Nhial. En la primera mitad de 2007 se construyeron cuatro nuevas aulas de acero y cemento armado.

Más necesidades en materias de educación

A medida que fue recibiendo un número creciente de ex niños soldados, la escuela de Deng Nhial debió ir ampliando sus instalaciones. Inicialmente, los alumnos y los docentes construyeron aulas rudimentarias. También se puso en funcionamiento una clínica de servicios básicos de atención de la salud.

Debido a que la comunidad carecía de recursos para construir un edificio permanente, la localidad no contó al principio con una escuela donde los niños y niñas estuvieran protegidos de los elementos y pudieran estudiar sin correr peligro. En el Sudán Meridional resulta difícil obtener materiales de construcción durables debido a que prácticamente no existen caminos para transportarlos, de manera que casi todas las viviendas tienen paredes de barro y techo de paja.

Así fue la primera escuela de Deng Nhial. Los alumnos levantaron las paredes con ladrillos de adobe y emplearon paja para techar las aulas. En la época de lluvias las paredes tenían filtraciones de agua, y en varias ocasiones el edificio perdió el techo debido a la acción del viento.

La iniciativa Retorno a la Escuela

En 2006, una contribución del Comité Nacional en pro de UNICEF de Alemania posibilitó que por primera vez se construyeran estructuras permanentes para la escuela de Deng Nhial. La construcción de las cuatro nuevas aulas, hechas de acero y cemento armado, finalizó en los primeros meses de 2007.

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Transportándose en bicicleta Mayom Mabuong, atiende a niños y niñas en la comunidad local al igual que a niños y niñas ex soldados en Rumbek en el Sudán Meridional.

La construcción de las aulas formó parte de la iniciativa Retorno a la Escuela, mediante la cual el gobierno del Sudán Meridional se propuso reconstruir el sistema escolar de la región y lograr el regreso de 1,6 millones de niños y niñas a las aulas para fin de este año. Con ese fin, en toda la región del Sudán Meridional se construyen nuevas escuelas y se restauran otras instalaciones ya existentes.

En la escuela de Deng Nhial, donde ahora no sólo se presta servicios a los ex niños soldados sino a toda la comunidad, las mejoras de las instalaciones han permitido aliviar un grave estado de hacinamiento. Al igual que en el resto del Sudán Meridional, donde el acuerdo de paz de 2005 trajo aparejado un notable aumento de la demanda de educación escolar, la escuela de Deng Nhial cuenta con más alumnos de los que debería tener. Para este año escolar se han inscrito más de un millar de niños y niñas.

No sólo una escuela, sino un refugio

 “Espero que este año contemos con aulas hermosas”, comenta el director de la escuela, Zakaria Bol Gallab. “Pero a pesar de las nuevas instalaciones, todavía tenemos demasiados alumnos por clase”.

Para Mayom, la nueva escuela significa mucho más que un edificio. El ex niño soldado, que desde 2004 trabaja de maestro en Deng Nhial, siente que el establecimiento escolar siempre fue un refugio y un lugar de aprendizaje, y que ahora que es docente, es un sitio donde puede enseñar a los más jóvenes.

Además de desempeñarse como maestro, Mayom es dirigente del Movimiento para la Educación de las Niñas y coordina las labores de una red de apoyo juvenil que alienta el regreso a clases de los niños y niñas de los sectores más vulnerables de la población.

“Quiero que todos los niños reciban educación”, señala Mayom, “porque cuando uno va a la escuela, uno está construyendo su futuro”.

“Los que llegamos a Deng Nhial después de ser combatientes, a veces recordamos lo que sucedió en la guerra”, añade. “Son recuerdos que nos provocan profundo malestar. Pero en esos casos, converso con mis compañeros y me doy cuenta de que estando juntos, aquí en la escuela estamos seguros”.


 

 

Vídeo (en inglés)

Natacha Ikoli, corresponsal de UNICEF, informa sobre los ex niños soldados que regresan a clases en el Sudán Meridional.

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