Educación básica e igualdad entre los géneros

Mediante un programa de educación en la primera infancia, los niños y niñas indígenas de Guatemala no sólo aprenden sino que se entretienen

Imagen del UNICEF
© UNICEF Guatemala/2007/Prieto
El éxito de los centros de educación en la primera infancia que funcionan en las regiones indígenas de Guatemala se debe al apoyo que reciben de sus comunidades y a sus originales técnicas educacionales.

Por Maite Garmendia

QUICHÉ, Guatemala, 1 de octubre de 2007 – El aula del jardín de infantes de Salquil Grande, una de las 20 guarderías que funcionan en Ixil –una región del Departamento de Quiché con elevada población indígena– está decorada con colores vivos, muchos juguetes, dibujos y carteles en dos idiomas: ixil y español. Más importante aún, está llena de niños y niñas sonrientes.

La escuela, que depende de la Asociación de Promotores de Educación Inicial Bilingüe Maya Ixil (APEDIBIMI), una organización no gubernamental de fomento y defensa de la cultura maya-ixil, tiene unos 70 alumnos y alumnas de tres a seis años de edad.

Al llegar a la escuela, cada niño escoge uno de las tres “esquinas” del aula identificadas, respectivamente, con la lengua y la comunicación, el pensamiento lógico y la expresión artística. Tras pasar cierto tiempo en esas “esquinas” todos los niños y niñas se reúnen para expresarse libremente en un “diálogo a coro”.

Hoy, un niño de corta edad llamado Juan cuenta en español lo que hizo la tarde previa. Álvaro, uno de sus compañeros, también narra sus experiencia, aunque en este caso se expresa en ixil.

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© UNICEF Guatemala/2007/Prieto
Gracias a los juegos y entretenimientos bilingües, muchos niños y niñas indígenas guatemaltecos sienten que aprender puede ser una diversión y no una imposición.
La participación de los padres y la comunidad

Cuando llega la hora de las lecciones, los alumnos son separados en dos grupos. En uno están los niños y niñas de tres y cuatro años, y del otro los de cinco y seis.
Bajo la supervisión de un docente, los niños y niñas más pequeños juegan con una pelota fuera del aula mientras que los mayores aprenden a separar sus nombres en sílabas jugando rayuela.

Magdalena Pérez , la maestra de Álvaro, y su madre, Catalina Bernal, comentan que los niños están felices de la guardería y que las actividades se desarrollan sin contratiempo por varias causas. Una de ellas es que el personal docente proviene de la propia comunidad. Otra es que la educación bilingüe reduce notablemente las dificultades que suelen tener los niños indígenas cuando sólo se les enseña en español. Y por último, que los padres están directamente involucrados en el proceso de educación de sus hijos.

“En casa repasamos con los niños lo que han aprendido en la escuela, y colaboramos mediante la fabricación de juguetes y la preparación de bocadillos para la escuela”, comenta la Sra. Bernal.

La alegría de la educación

La metodología de la APEDIBIMI no se emplea solamente con los niños de tres a seis años de edad. En otras comunidades del programa brinda capacitación a las madres de niños y niñas menores de tres años acerca de la importancia de la educación, el estímulo y el cuidado de la salud en la primera infancia.

Se trata de mejorar al máximo la educación temprana mediante los esfuerzos conjuntos de varios protagonistas como la APEDIBIMI, el Ministerio de Educación de Guatemala y las propias comunidades. UNICEF también desempeña una función importante, ya que tiene su cargo la realización de cursillos prácticos de actualización para los docentes, y de capacitación de las madres en materia de educación temprana y suministro de materiales de apoyo a las familias.

Hasta ahora, el programa ha tenido un éxito resonante. Hoy en día, un número creciente de niños y niñas de corta edad que pertenecen a la comunidad ixil –como los sonrientes alumnos del la guardería de Salquil Grande–  ven el aprendizaje como una diversión y no como una imposición.


 

 

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