Educación básica e igualdad entre los géneros

En el Día Internacional de la Mujer, una madre y una hija del Iraq reivindican la educación contra todos los obstáculos

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq/2007/Arar
Estudiantes de quinto grado y su maestra en una escuela primaria en Baghdad, Iraq. UNICEF rehabilitó y equipó la escuela en 2006 como parte del Proyecto Integrado de Servicios Básicos.

Por Blue Chevigny

NUEVA YORK, EEUU, 7 de marzo de 2007 – Mientras la 51a Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer está a punto de terminar su período de sesiones el 8 de marzo en las Naciones Unidas, Día Internacional de la Mujer, las mujeres y niñas de todo el mundo tratan de ganarse un sustento, de recibir una educación y de evitar diversos peligros. Uno de los lugares en que estos retos son más graves es Iraq, donde la violencia sigue siendo la norma.

Saja, de 11 años, perdió a su padre hace cinco años. Su madre, Amal, de 42 años, es maestra y la única que mantiene a la familia. A pesar de las grandes dificultades económicas y los problemas de seguridad, Amal se ha asegurado de que sus tres hijas sigan yendo a la escuela.

Amal y Saja (nombres ficticios) hablaron por teléfono con Radio UNICEF desde su casa en la sección Al-Ameen de Baghdad. Las dos contaron sus experiencias, la madre tratando de ganarse la vida y la hija de recibir una educación, incluso en medio de un violento conflicto.

“Todos los días por la mañana estoy preocupada sobre la seguridad de mis hijos”, dice Amal. “Usted sabe, los carros bomba, los suicidas. Por supuesto, cualquiera estaría preocupado por la seguridad de sus hijos. Además de esto, todos los días trabajo duro como maestra”.

Una dedicación intensa a la escolarización

Cuando el marido de Amal murió, a ella le preocupó que sus hijos dejaran de prestar atención a los estudios. Pero han perseverado y superado todos los obstáculos. “Paso mucho tiempo con ellos, más que los padres y madres promedio, para asegurarme de que se mantengan al día con sus tareas y hagan un buen trabajo”.

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© UNICEF Iraq/2007/Arar
Un grupo de jóvenes alumnas de una escuela en Baghdad.

Los dos hijos mayores de Amal, ambos varones, están en la universidad y en la escuela secundaria. Saja se encuentra en sexto grado. Aunque hay días en que las escuelas están cerradas debido a las bombas u otros peligros, cuando están abiertas ella se asegura de que Saja y sus hermanos vayan a clase.

Amal cree que no debe haber diferencias entre lo que se permite hacer en la vida a las niñas y a los niños. “Especialmente para las niñas es importante recibir una educación, porque ellas se van a ocupar de la próxima generación”, aseguró. “La niña es la que va a criar a los niños, y si no recibe una educación, ¿cómo van a ser sus hijos?”

Con la esperanza de vivir en paz

Saja recibe buenas calificaciones en la escuela y quiere ser farmacéutica cuando sea mayor, “porque quiero darle a los pacientes las medicinas adecuadas y ayudarles cuando estén enfermos”, dijo.

Sin embargo, la vida cotidiana es dura, mientras Saja trata de mantener estos objetivos. “Estos días estamos preocupados por todo”, se queja. “Todo nos afecta, pero podemos afrontar los desafíos”.

Su principal preocupación es pensar en un futuro mejor para Iraq. “Esperamos poder vivir en paz y que termine el miedo en que vivimos”, dijo. “Queremos vivir normalmente, como cualquier otro niño del mundo”.


 

 

Audio (en inglés)

7 marzo 2007:
La corresponsal de Radio UNICEF Blue Chevigny habla con una maestra iraquí que cría sola a sus cuatro hijos, y con su hija de 11 años, que está decidida a permanecer en la escuela.

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