Educación básica e igualdad entre los géneros

A sus 10 años, un joven descubre la escuela por primera vez en el Gabón

Imagen del UNICEF
© UNICEF Gabon/2007
Yacine, de 10 años, en su escuela del Gabón. Su madre paga los costos de su educación con comestibles y pescado, que se utilizan para aprovisionar el comedor de la escuela.

Por Helene Ayika

OMBOUE, Gabón, 1 de marzo de 2007 – “Mira, puedo escribir ‘3’”, dice Yacine, mostrando con orgullo su pequeña pizarra donde están escritos muchos números tres, alineados cuidadosamente.

Yacine, de 10 años, acude a clase por primera vez. En el aula de la escuela católica Sainte Anne hay otros 12 estudiantes de 5 a 7 años. Él es el mayor en la clase, pero está trabajando duramente para ponerse al día.

La madre de Yacine, que cría ella sola a sus cuatro hijos, vive en un pequeño poblado pesquero denominado Nenguessika, en la remota península de Fernan Vaz. No tiene dinero para enviarlo a la escuela y no le quedó más remedio que poner al pequeño a trabajar en la agricultura y la pesca. Como resultado, hasta hace poco Yacine nunca había ido a la escuela.

“Fue mi tío quien me trajo aquí, después de las fiestas”, dice Yacine al referirse a su asistencia como pupilo en la escuela Sainte Anne. “Ya he aprendido a escribir y a leer y puedo contar hasta 10. Quiero ser enfermero”, añade.

El pago de los costos en especie

Construida en el siglo XIX por misioneros franceses, Sainte Anne es un internado mixto que puede acomodar a 50 niños y niñas, 30 de los cuales viven allí. La escuela dispone de cuatro maestros.

A los estudiantes se les enseña gratuitamente, pero los costos del internado son de unos 50 dólares al mes, una cifra que la mayoría de las familias no puede pagar.

“La gente de Fernan Vaz son pescadores y agricultores, por lo que pueden pagar los costos escolares en especie con productos de su cultivo, de la caza o de la pesca, cuando no tienen dinero”, explica la funcionaria de la escuela Odile Baumann, quien añade que los estudiantes “reciben alimentos, educación y se encuentran seguros” en la escuela.

“Mi madre viene a visitarme los domingos”, dice Yacine. “Me trae cassava, que yo comparto con mis compañeros de clase. A veces echo de menos la pesca, pero prefiero estar en la escuela donde bebo leche y como bien todos los días”.

Educación para los menos privilegiados

La tasa elevada de matriculación en la enseñanza primaria en el Gabón oculta muchas diferencias geográficas. La provincia de Maritime Ogooué, donde se ubica la escuela Sainte Anne, es la provincia más próspera del país, debido a que la mayor parte de los recursos petroleros del Gabón provienen de esta zona.
Pero resulta paradójico que los jóvenes que viven en las localidades más remotas de la provincia se enfrentan a muchos problemas, entre ellos la prostitución, el VIH/SIDA, la violencia doméstica y el embarazo temprano.

El año pasado, gracias a la financiación de Marathon Oil y sus asociados Devon, Energy Africa y Tullow, la oficina de UNICEF en el Gabón pudo comenzar una estación de radio comunitaria gestionada por jóvenes.

Este año se inicia un proyecto escolar centrado en la salud, la nutrición y la educación de los niños. También se prestará apoyo a la mejora de la capacidad de las escuelas para acomodar a niños y niñas de familias poco privilegiadas, lo que debería permitir que más niños como Yacine se matriculen y terminen su primer ciclo de educación primaria.


 

 

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