Educación básica e igualdad entre los géneros

Uganda inicia una campaña de educación para los niños y niñas afectados por la guerra

Imagen del UNICEF
© UNICEF Uganda/2007/Hyun
Una alumna entre un grupo de muchachos dentro de la escuela primaria Karas, en el distrito de Nakapiripirit, Uganda.

Por Sabine Dolan

La eliminación de todas las formas de discriminación y de violencia contra las niñas será el tema del 51o periodo de sesiones de la Comisión de las Naciones Unidas sobre la situación de la mujer, que se celebrará del 26 de febrero al 9 de marzo de 2007. Este artículo forma parte de una serie relacionada con este tema.

NUEVA YORK, EEUU, 15 de febrero de 2007 – La oficina de UNICEF en Uganda y sus aliados han llamado la atención sobre la educación esta semana con la presentación de su campaña “Ir a la escuela, regresar a la escuela, mantenerse en la escuela”, destinada a ayudar a 1,3 millones de niños y niñas a recibir educación primaria en las zonas del norte y el noreste del país, afectadas por los conflictos.

Aunque gran parte de Uganda se ha recuperado de la guerra civil y el caos económico que sacudió al país en los años 1980, el norte del país sigue estando atrapado en una crisis humanitaria. Alrededor de 1,6 millones de personas desplazadas por la violencia viven en campamentos en las subregiones de Acholi y Lango. Las mujeres y los niños y niñas comprenden el 80% de la población desplazada.

Un 80% es también el número de niños y niñas de 7 a 18 años que no han ido a la escuela en esta zona, la mayoría niñas.

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Durante los últimos 20 años, UNICEF ha prestado apoyo a los gobiernos distritales de la subregión de Karamoja, en el norte de Uganda, para poner en práctica intervenciones clave para la infancia.

Impulsar la matriculación escolar

El Ministerio de Educación y Deportes, el Programa Mundial de Alimentos y otros asociados presentaron la campaña el 13 de febrero en la escuela primaria Napumpum, en el distrito de Kotido, al norte de Uganda.

La iniciativa trata de acelerar la terminación de la escuela primaria de todos los niños y niñas. Se suma a un esfuerzo más amplio de UNICEF de proporcionar educación de calidad durante las situaciones de emergencia y “reconstruir mejor” en el sector educativo después de las situaciones de crisis.

“Los bajos niveles de matriculación, retención y terminación en la escuela primaria representan una violación básica de los derechos de la infancia y es una prioridad urgente de acción para todas las partes interesadas”, dice el Representante de UNICEF en Uganda, Keith McKenzie. “Las repercusiones inmediatas de un bajo nivel educativo sobre la salud individual, la prevención del VIH/SIDA y la protección de otras formas diferentes de abandono, abuso y explotación, son fundamentales”.

Los representantes de la campaña “Ir a la escuela, regresar a la escuela, mantenerse en la escuela” tienen pensado realizar una serie de presentaciones regionales durante el año académico actual. Además de a los alumnos, beneficiará a 13.000 maestros en 1.600 escuelas a lo largo de 18 distritos.

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Miembros del club Movimiento para la educación de las niñas en la escuela primaria Naitakwai, en el distrito de Moroto, al noreste de Uganda, cantan y realizan actuaciones con mensajes donde se hace hincapié en la importancia de la educación de las niñas.

Un sentimiento de estabilidad

Aunque la introducción en Uganda de la educación primaria universal en 1997 mejoró considerablemente la matriculación, los últimos datos del censo indican que más de 700.000 niños y niñas de 6 a 12 años nunca han asistido a la escuela. Además, por lo menos dos terceras partes de los niños y niñas matriculados en la escuela primaria no terminan el ciclo completo de educación primaria, y sigue persistiendo una importante disparidad de género.

La nueva campaña tiene por objetivo impulsar la educación primaria de los niños y niñas del norte de Uganda y tratar de revertir la disparidad entre niños y niñas. A medida que UNICEF trata de conseguir que la educación sea una parte integral de su respuesta humanitaria en Uganda y en otras partes, las escuelas se convierten en un espacio seguro que puede proporcionar apoyo psicológico, estabilidad y un sentimiento de normalidad para los niños y niñas afectados por los conflictos.

“UNICEF y sus asociados reafirmamos nuestro compromiso para conseguir todos los recursos posibles a fin de ayudar a las comunidades en Karamoja y en toda Uganda a que envíen a sus hijos –niños y niñas por igual– a la escuela”, dice el Sr. McKenzie.


 

 

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