Educación básica e igualdad entre los géneros

La historia de Zakia: Apoyo a la educación en la región del Pakistán asolada por el terremoto

Imagen del UNICEF: Pakistan, Earthquake
© UNICEF video
Zakia Bibi, de 10 años de edad, asiste a clases en una escuela que recibe apoyo de UNICEF y que funciona en una tienda de campaña en el distrito de Battagram, una zona del Pakistán que sufrió los efectos del terremoto.

Por Sabine Dolan

BATTAGRAM, Pakistán, 27 de octubre de 2006 – Bajo la mirada vigilante de su madre, Zakia Bibi guarda sus libros y carpetas y se prepara para ir a la escuela.

Zakia vive en Battagram, uno de los distritos menos desarrollados del Pakistán, en la apartada y montañosa Provincia de la Frontera Noroccidental,  que resultó devastada por el terremoto de magnitud 7.6 que sacudió la zona septentrional del país el 8 de octubre de 2005.

La jornada escolar de la tímida niña de 10 años comienza temprano. “Me despierto a las cinco de la mañana y rezo mis oraciones”, dice. “Después me desayuno, y luego salgo para la escuela, y por el camino me encuentro con otras niñas”.

Difíciles condiciones de vida

La madre de Zakia, que no recibió educación escolar, está orgullosa de su hija y le brinda todo su apoyo, ya que se trata de la primera niña de las familias que puede ir a la escuela. Por falta de medios, la madre tampoco pudo enviar a la escuela a sus dos hijas mayores, que contrajeron matrimonio cuando eran muy jóvenes.

Como la mayoría de las familias de la región, la de Zakia es pobre y vive en condiciones extremadamente difíciles. El terremoto del año pasado empeoró aún más su situación.

El padre de Zakia perdió una pierna como consecuencia de ese desastre y no puede trabajar. El hombre no se ha recuperado completamente de esa lesión y aún requiere atención médica. Además de ello, la vivienda de la familia sufrió graves daños, y hasta la fecha toda la familia pernocta en una tienda de campaña por temor a un nuevo temblor de tierra.

Limitado acceso escolar

En Battagram, las tasas de alfabetización son bajas, ya que sólo el 6% de las niñas mayores de 15 años sabe leer y escribir. Antes del terremoto, la tasa neta de matriculación escolar primaria de los niños varones de cinco a nueve años de edad era del 45,5%, mientras que la de las niñas sólo llegaba al 26%.

La pobreza, las tradiciones y el aislamiento de muchas de las aldeas en las regiones montañosas del distrito complican el acceso de los niños a la escuela. Zakia, por ejemplo, debe caminar casi una hora sobre terreno muy accidentado para llegar a su escuela, y su caso no es único.

Imagen del UNICEF: Pakistan, Earthquake
© UNICEF video
Varias niñas se dirigen a pie a su escuela en el distrito de Battagram, en el Pakistán.

Otro de los problemas de la región desde que ocurrió terremoto ha sido la falta de maestros, ya que muchos de ellos perdieron la vida como consecuencia del desastre. En algunas de las zonas más afectadas, los maestros aún hoy deben recorrer grandes distancias para ir a trabajar, porque no encuentran alojamiento seguro cerca de sus escuelas.

Escuelas seguras y acogedoras para los niños

Zakia asiste a una escuela primaria gubernamental para niñas en la aldea de Nily Shung. Debido a que el edificio de la escuela sufrió graves daños como consecuencia del terremoto, la niña asiste a clases en una escuela que funciona en una tienda de campaña gracias al apoyo de UNICEF. De esa manera, la educación de Zakia no ha sufrido instrucciones.

UNICEF y sus aliados también han suministrado mochilas, libros y cuadernos, además de brindar capacitación docente al personal de las escuelas, con el objetivo de hacer posible la educación de los niños y niñas que perdieron casi todo debido al temblor de tierra.

Con el propósito de incrementar la asistencia escolar, UNICEF ha colaborado con los maestros y las comunidades a fin de mejorar la calidad de la educación. Eso se logra garantizando que las escuelas sean seguras y acogedoras para los niños y las niñas, y que éstos puedan estudiar en un entorno que fomente el aprendizaje.

Zakia y sus compañeros estudian, entre otras materias, matemáticas, ciencias, urdu e inglés. Las niñas dicen que se sienten muy orgullosas porque pueden recibir educación.

Niñez recuperada

“Yo creo que estudiar es muy importante, porque si puedo leer y escribir, puedo enviarle cartas a mis hermanos y otros miembros de mi familia que se encuentran lejos", dice Nazia Azeem, una niña de 10 años de edad que es compañera de escuela de Zakia. "También puedo anotar sus números de teléfono por si tengo necesidad de llamarlos”.

Zakia sienten admiración por su maestra. "Cuando sea grande", afirma, "quiero ser maestra".

UNICEF ha colaborado en la restauración de más de 4.000 escuelas primarias gubernamentales que sufrieron graves daños como resultado del terremoto en el Pakistán. De esa manera, UNICEF garantiza que los niños damnificados - y especialmente las niñas, como Zakia y Nazia - dispongan de la oportunidad de continuar su educación y recuperar su niñez.


 

 

Vídeo (en inglés)

27 de octubre de 2006: Sabine Dolan, corresponsal de UNICEF, informa sobre un típico día escolar de Zakia Bibi, una niña de 10 años que vive en el apartado distrito de Battagram, en el Pakistán.

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