Educación básica e igualdad entre los géneros

Educación básica de mejor calidad para los niños y niñas de la región amazónica del Brasil

Imagen del UNICEF: Brazil: improving education
© UNICEF Brazil/2006/ Page
Unos 680.000 niños brasileños como Nayane, que vive en la aldea de Juaba, en el Estado de Pará, se beneficiarán del proyecto EducAmazônia, que recibe ayuda de UNICEF.

Por Kent Page

ESTADO DE PARÁ, Brasil, 4 de octubre de 2006 – El proyecto EducAmazônia tiene como meta mejorar la calidad de la educación básica de 680.000 alumnos y alumnas de las escuelas rurales de Pará, el estado más grande de la región amazónica del Brasil.

Las escuelas de esa región figuran entre las más aisladas y remotas del Brasil, y muchas de ellas se encuentran a lo largo de ríos tributarios del Amazonas, en el corazón de la selva pluvial. En su mayoría, los maestros y maestras de las escuelas desempeñan sus labores solos, en instalaciones inadecuadas, donde dan instrucción a clases compuestas de niños y niñas de edades muy diversas. No es de sorprender, por lo tanto, que muchos de esos niños y niñas no adquieran ni siquiera conocimientos básicos y, debido a ello, abandonen rápidamente sus estudios.

Con la colaboración de UNICEF, EducAmazônia ayuda a los municipios a garantizar el derecho de la infancia a la educación mediante las siguientes medidas:

  • El incremento de los recursos financieros destinados a las escuelas rurales.
  • El suministro de medios de transporte adecuados y una mayor capacitación para maestros y maestras.
  • La elaboración de materiales de enseñanza adecuados en los que se refleje la realidad de los alumnos y alumnas.

La escasez de materiales escolares

“Mis clases favoritas son las de ciencias y portugués", dice Nayane, una niña de ojos vivaces de 10 años de edad que cursa el cuarto grado. "Me gusta estudiar ciencias porque aprendemos acerca del cuerpo humano, la higiene y qué hacer cuando una se enferma".

Nayane asiste a la escuela primaria de la aldea de Juaba, que se encuentra en el municipio de Cametá, en el Estado de Pará. En su clase hay 33 niños y niñas.

“El maestro nos enseña matemáticas, geografía, historia, ciencias, portugués y educación física", cuenta la niña. "Pero este año no tenemos ningún libro de historia y no hay nadie que nos pueda enseñar música. Me da pena, porque quiero aprender más sobre mi país y necesito aprender música. Es que cuando sea grande quiero ser cantante".

Juaba se encuentra sobre la margen del río Tocatins, un tributario del Amazonas. Nayane va a la escuela de lunes a viernes de 11 de la mañana a 3 de la tarde, que es la hora más cálida y húmeda del día.

“Si pudiera mejorar mi escuela, empezaría por lavar y pintar las paredes, porque están muy sucias", comenta la niña. "Creo que tenemos buenos maestros, pero las clases deberían ser más interesantes. De esa manera aprenderíamos más, porque a veces las clases son aburridas, y hace tanto calor que nos resulta difícil prestar atención todo el tiempo".

Para que los padres participen

EducAmazônia alienta a los padres y a las comunidades a participar activamente en el mejoramiento de la educación de sus niños sin dejar por ello de respetar los valores y la cultura de los pueblos amazónicos. Los docentes están de acuerdo en que necesitan mejor capacitación y creen que los padres y madres pueden desempeñar un papel mucho más importante.

Eddir, el maestro de Nayane, está de acuerdo con la niña en que la calidad de la educación que se ofrece en la escuela debería mejorar. "Aunque yo sólo he recibido un curso básico de docencia, aquí tengo que enseñar todas las materias del primero al cuarto grado, y tengo a mi cargo dos clases distintas por día", explica. "No es fácil, porque a veces tengo que enseñar cosas sobre las que no sé mucho. En algunas ocasiones me confundo, y eso confunde a los estudiantes".

Eddir querría aprender más pero dice que dispone de poco tiempo y que, de cualquier manera, su salario no le alcanza para pagar la matrícula de una universidad privada. "Lo que sí sé es que si a los maestros como yo nos dieran un poquito más de capacitación, las cosas podrían ser muy diferentes", afirma.

“Otro de los problemas que tenemos aquí es que muchos padres no trabajan o están separados de las madres de los alumnos, de manera que éstas necesitan a los niños y niñas en el hogar", continúa diciendo Eddir. “Eso complica mucho nuestro trabajo, porque cuando los padres no se interesan por la escuela, es más frecuente que a los niños tampoco les importe. Por eso tratamos de que los padres se involucren más con la escuela, para que aprendan que si sus hijos e hijas asisten a clases todos los días, y no cada tanto, tendrán un futuro mejor".


 

 

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