Educación básica e igualdad entre los géneros

En las comunidades más apartadas de Kirguistán, los estudiantes reciben ayuda para no abandonar la escuela

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kyrgyzstan/ 2006/Pirogoff
Según estudios recientes, hasta un 40% de los niños y niñas de Kirguistán dejan de ir al escuela durante la época de la cosecha.

Por Galina Solodunova

PROVINCIA DE NARYN, Kirguistán, 17 de agosto de 2006 – El sol del mediodía caía a plomo sobre Askat, de 13 años de edad, quien debió apelar a todas sus fuerzas para terminar de apilar los fardos de heno. Los últimos cinco le presentaron especial dificultad debido a que la pila amenazaba con desmoronarse. Una vez terminado el trabajo, Askat todavía tenía por delante una larga caminata de regreso a su hogar.

Al llegar a su casa, Askat encontró a su abuela sirviéndoles té a tres huéspedes, que habían ido a su casa para hablar sobre los problemas del niño en materia de asistencia a la escuela.

Aisha-apa, una mujer de edad avanzada y discapacitada, quedó profundamente impresionado por la visita. La abuela de Askat había sido docente y gozaba del más alto respeto en su pequeña aldea, en la apartada Provincia de Naryn, la más pobre de las provincias de Kirguistán debido a sus altas montañas y clima agreste. Después que los padres de sus tres nietos se alejaron de la aldea buscando trabajo, Aisha-apa se había esforzado por que los niños recibieran educación adecuada.

Los tres visitantes

Las tres personas de visita en la casa de Aisha-apa formaba parte de la agrupación de educación de la aldea. Querían saber por qué Askat no iba a la escuela desde hacía un mes y por qué no había terminado el sexto grado. "Estuve trabajando en el campo", explicó el niño. "Estuve segando y enfardando heno, y cuidando el ganado”.

Un año más tarde, sin embargo, Askat había regresado a la escuela.

“No nos costó mucho lograrlo", recordó Muhamidinov Sultan, uno de los integrantes de la agrupación de educación de la aldea. “Aisha-apa y Askat ya estaban convencidos de que la educación es uno de los derechos fundamentales de los niños y que tendrá una importancia fundamental en la vida de Askat. Después de esa visita, le escribimos una carta al gobierno local que sirvió para que Aisha-apa recibiera ayuda financiera".

Askat y Aisha-apa analizaron las labores domésticas del niño y elaboraron un horario de actividades que se adecuara las necesidades de Askat en materia de estudios. Askat se esforzó en la escuela e inició el séptimo grado con el firme propósito de no faltar ni un día a clases. En poco tiempo adquirió importancia en su escuela, y los demás niños lo eligieron representante ante el Parlamento Escolar. Asimismo, pasó a formar parte de la agrupación de educación de la aldea y ayudó a resolver los problemas escolares de otros niños y niñas en circunstancias similares a las suyas.

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© UNICEF Kyrgyzstan/ 2006/Pirogoff
En algunas comunidades tradicionales, las niñas constituyen el sector en situación de mayor desventaja. Además de tener a su cargo las labores domésticas, a menudo son responsables de la atención de sus hermanos y hermanas menores.

"Un equipo sólido"

En 2002, UNICEF escogió a la Provincia de Naryn para poner en práctica de manera experimental un Proyecto de gestión comunitaria de la educación. El objetivo del proyecto consiste en ayudar a las comunidades a resolver los problemas relacionados con la educación que surjan en las aldeas y garantizar que todos los niños y niñas asistan normalmente a la escuela.

“Al principio, todo era mucho más difícil", afirma Satyndiev Mirbek, docente que forma parte del programa. "Tardamos mucho en entender los objetivos y la filosofía del proyecto. Nosotros mismos, los docentes, tuvimos que dedicar muchas horas a aprender en qué consistía el proyecto, y luego tuvimos que explicárselo a otros para que también se interesaran. Finalmente, no sólo pudimos organizar nuestro trabajo sino que constituimos también un sólido equipo orientado tras una idea común”.

A mediados de 2006, el proyecto ya se aplicaba en un 80% del territorio de la Provincia de Naryn. Mediante la vigilancia de los resultados en 14 aldeas fue posible constatar un incremento notable de la asistencia escolar.

La ampliación del proyecto

Pero el proyecto no se limita a alentar la asistencia a la escuela. En una aldea, por ejemplo, una agrupación de educación convenció a un respetado músico de que se hiciera cargo de la enseñanza musical en la escuela. En otra población, se convenció al propietario de una tienda de videos de que ofreciera menos películas de suspenso y acción y más materiales  educativos.

El proyecto ha sido ampliado a la Provincia de Batken. En julio, las autoridades y dirigentes de Batken llevaron a cabo una reunión para enterarse de los resultados obtenidos en la Provincia de Naryn y para comenzar a organizar las actividades en pro de los niños y niñas de sus propias aldeas.

Se trata, simplemente, de los pasos iniciales, porque la población de Batken deberá esperar varios meses para percibir los primeros resultados del programa. Pero los organizadores esperan que, con la ayuda de UNICEF, pronto haya razones más contundentes para ampliar el Proyecto de gestión comunitaria de la educación a todo Kirguistán.


 

 

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